“How can a woman be expected to be happy with a man who insists on treating her as if she were a perfectly normal human being” – Oscar Wilde

1) Al ego del hombre le cuelgan dos bolas y su tamaño es proporcional al tamaño que tenga su tontera.

2) Lo bueno o malo que sea un hombre en el ring no depende de su edad. Uno de 40 y uno de 20 pueden resultar igual de olvidables o recordables.

3) Un macho “alfa”, jamás, jamás aceptaría hacer un trío con “su” mina y otro hombre. Ni siquiera pueden imaginarlo sin apretar los dientes y emitir un insonoro “maraca culiá, no te basta con uno?”.

4) Hasta el más rudo de los vikingos alguna vez se ha sentido tan cómodo con una mina, que ha caído en el juego de ponerse mamoncito. Entiéndase: hablar como guagüita, poner voces tontitas, taimarse por celos. Olvídelo, jamás lo reconocerán.

5) Probablemente se haya fapeado con la mayoría de las amigas: Las de él, las tuyas, las de los amigos y posiblemente alguna que otra amiga de su madre.

6) A veces no quieren tener sexo. Por cansancio, estrés o porque simplemente andan de capa caída literal y físicamente.

7) A lo único que le son fieles toda la vida, es a su equipo de fútbol (y a veces ni a eso).

8 ) El trabajo para ellos es un campo de guerra, donde siempre tienen que estar compitiendo y demostrando ser mejores. Por eso la mayoría aman sus pegas.

9) La mayoría de los hombres en pareja se vuelven pajeros flojos. Los detalles y atenciones de las primeras citas van disminuyendo hasta extinguirse y en el sexo, encontrada su posición favorita, olvídate de las tuyas.

10) Los autos para ellos son como las plumas del pavo real. Los hace diferenciarse de sus pares y sirve como cortejo cuando carecen de otros atributos no comprables.

11) Todos buscan en las minas a su madre (no hablaba tanta pescá el sicólogo degenereque del complejo de Edipo y de Electra) y se puede manifestar en nimiedades tales como:

  • Madre tetona:                       Hombre que prefiere tetas por sobre culo
  • Madre culona:                      Hombre que prefiere culo por sobre tetas
  • Madre proporcionada:           Ídem… ¿se entiende la idea?
  • Madre loca:                           …ahí hágase usted misma la autocrítica.

12) La mayoría alguna vez ha tenido alguna fantasía homosexual o al menos la idea se ha cruzado por su cabeza. (no se esfuerce, tampoco lo reconocerán)

13) El macho alfa de antes era el más fuerte. El macho alfa de ahora es el más inteligente intelectual y emocionalmente. ¡Ñoños rule!

14) Los hombres solteros están igual de desesperados que las mujeres por encontrar la media naranja, pero son menos evidentes. Basta con leer comentarios y algunos posts de este blog y el vecino para ver cómo se candidatean.

15) Sienten profunda envidia de otros hombres más guapos, más interesantes o que acaparan mucha atención femenina. Incluso en grupo los pelan cual centro de madres con frasecitas como: “ese hueón es maricón” o “en la cancha se ven los gallos, puro blah blah”. Si, mucho peor que las mujeres.

16) Les encanta sentirse proveedores (aunque después nos anden pelando y difamando por interesadas).

17) Un alto porcentaje de hombres malos en la cama deben su mal rendimiento al exceso de porno y falta de práctica.

18) Son igual de vanidosos,  pero más prácticos y menos sensibles que nosotras;  si le dices que está gordo, probablemente comenzará a hacer deporte y llegará  mostrando los efectos inmediatos que ha tenido el ejercicio en sus músculos.

19) La mayoría de los músicos aprendieron a tocar su instrumento para llamar la atención de las minas (y lo siguen haciendo).

20) La mayoría de los hombres que lean este listado negarán a lo menos dos verdades con rabia, ironía o tratando de hacerse los bacanes.

Jijijijiji.

N. de la E.: Ésta es la versión full (como Mapapo lo hubiese querido) del artículo que salió el viernes 20 de abril en la revista M de LUN.

Te dicen al oído, indicándolo con el dedo: “Terminó hace poco, está pa la cagá” . Y no cachaste bien quién era, pero te pones a hablar con algún tipo que te parecía interesante, hasta que te das cuenta que cada 3 o 4 frases insertará su término favorito: “Mi ex”. Y sin preguntarle y a pito de nada, te la suelta: que llevaba pololeando/conviviendo/casado varios años y pah, de un momento a otro lo patearon de su relación que todos pensaban que sería para siempre. Y ahi está, con la mochila de recuerdos de nuevo en el mercado, un poco inseguro, pero con la intención de volver a estar con alguien. Les presento a Soltero Nuevo.

Las etapas de Soltero Nuevo

1. El caos

Primero: desde que terminó tiene la escoba en la vida, porque él tenía todo tan estructurado en torno a una relación que es como si le derrumbaran todo lo que él sabe hacer: cómo maneja sus tiempos, qué es lo que hará los fines de semana, cómo habla, qué dice, cómo se mueve y se comporta. TODO. Porque no estoy hablando del hueón que anda soltero en la vida, sino del hueón pololo/pololo, pololo/marido, maridobienmarido que no se ve estando solo, porque él ES y EXISTE a partir de estar con “su mina”. Y antes de su mina, no existe más que su otra mina, su otra ex. ¿Te acordai de las lineas de tiempo del colegio? Bueno, la vida de este gil se divide en minas: Antes y después de la Caro, antes y después de la Andre, antes y después de la Negra.

2. Excesos

Y como es tanto su dolor, intenta ponerle fin con un montón de excesos (gastar hasta que quede sin billetera, tomar hasta quedar como zapato, ir a buscar a la ex de madrugada, entre otros). Porque bueeeno… ¿Quién no ha sido patético después de terminar? Ya sea con su ex o con nosotros mismos, todos damos un poco de jugo terminada una relación. Todos.  O nos vamos pa dentro, o gritamos imbecilidades, no comemos, no nos bañamos y jugamos play semanas, nos volvemos huraños y un sin fin de actividades que todos sabemos que podemos llegar a inventar. Mal.

3. Vuelta al mercado. Livinglavidaloca.

Y pasada la caña o en el clímax de ella, le viene un envalentonamiento donde jura que se va a sacar la pena a punta de un clavo saca otro clavo, y pasada la ferretería entera por caja, aún no pasa ná con olvidar. O más brígido aun: quiere tener un poco de acción pero no quiere engancharse con nadie, porque en el fondo no quiere sufrir.  Y así va por la vida sin mirar a nadie como futura pareja, tirando hasta quedar seco, hasta que en algún momento mágico se chanta y vuelve a pensar en estar con alguien en serio.

Pero ya sea una semana o la vida, muchos le dan como caja al ponceo, porque creen que al menos así no se acuerda de ella.

Y en ese proceso, se pilla contigo, ilusa, que crees en tu madreteresismo de “Venga huachito, yo lo voy a consolarlo” . Error, craso error.

Y de estos Solteros nuevos que YA pasaron por las etapas anteriores, hay que identificar a 2 modelitos:

1. El que quiere estar con otra persona/ Ya no volverá con su ex

Peligrosidad: Media

Tiempo: Puede que si fue muy reciente, te hable a cada rato de ella para bien o para mal inconscientemente, que esté en todos sus recuerdos importantes, etc. Y es obvio. Así como es obvio que esas atenciones y mimos que juraste que eran para tí, en muchos casos no son más que la estela que deja el recuerdo de la ex. Muchas de las cosas que hace es porque tiene el formato hecho de hace mucho tiempo de estar con alguien. La chaqueta pal frío, abrir la puerta, marcar tarjeta de dónde está, con quién está o ponerse celoso porque lo dejaste de pescar un rato. Te cuento que no es por tí: es porque él ve la vida de a 2. Si quieres dale un rato, de repente surge algo interesante, pero ten en cuenta que el loco aún está en proceso (si no, no estaría en este post).

Ya perdió pan: Ya pasó el tiempo y en verdad hay pocas posibilidades que vuelva con su ex. Mantente al margen de sus rollos con ella y empieza una nueva historia. Mientras todos tengan todo claro y sanitos, ¿por qué no estar juntos? Si total a todos nos pesa alguna parte de nuestro pasado. Quédate atenta a sus jugadas pero sin presionarlo, y no te metas en los rollos que tengan pendientes, que por algo las relaciones son de a 2 personas, especialmente si hay asuntos ( el negocio, el auto, los cabros chigos) que van más allá de una relación sentimental solamente.

Jugo: Cuida tu relación con él y demuéstrale con hechos que es mejor estar contigo, sin tener que caer en agarrarte de las mechas con ese recuerdo que no podrás cambiar. Eso de sacar a colación la ex (o tus ex), es un despropósito. Aquí y en la quebrá del ají  es pa puro hacerse caldo de cabeza, pa puro hacerse mala sangre por cosas que ya fueron. No des jugo tú, que no de jugo él y todos felices comiendo perdices. O sopaipillas calientitas, haciendo cucharita, aprovechando el otoño.

2. El que en el fondo (todavía) quiere volver

Peligrosidad: Alta

Tiempo: Ya sea porque te gusta en serio o porque sólo lo quieres pasar bien, es bueno saber que TODAS las personas necesitamos un tiempo para pensar, para sanar e incluso para analizar un quiebre amoroso. El lolo está en la confusión misma porque la cosa fue reciente. Entre olvidar a su ex que no olvida aún y ponerte atención a tí, que te viene recién conociendo, probablemente elija la primera opción. Sorry.

No quiere perder ni pan ni pedazo: No falta el hueón que mientras está tratando de reconquistar a su ex, mientras todavía NO HA TERMINADO TOTALMENTE con su ex, empieza a buscar por fuera, especialmente a la jovencita-madre-teresa que le encanta ser el amparo de los oprimidos y hacerle nanai al brea que mira con cara de pollo mojado. Su frase favorita es “Las cosas andan/andaban mal hace rato, quiero/quería puro terminar” ¿Te cuento algo? De ahí sacan material para las teleseries de media tarde y excusas para las amantes que llevan 10 años esperando que el hueón por fin se separe. Porque lolita: en verdad él nunca ha tenido la intención de separarse.

Puro Jugo: Aléjate de este tipo de hueones, que a lo más que puedes aspirar con ellos es que te dejen el hombro lleno de mocos. Apenas están bien y se pegaron unos cuántos polvos mediocres, se vaya o con su ex o con una tercera jurándole que siempre estuvieron esperándola y que obvio que no hubo ninguna otra. Obvio.

Y tú quedas ahi con cara de perdida, no cachando ná que te bloquearon de todo, que no te saludan en la calle, que ahora no te habla y tiene intermediarios para responderte por temas en común (universidad, pega, etc). Y tú no hiciste nada malo. Lo que pasa es que tu error a veces es ser tan buena que te pasas. Si te sigue tincando, espera a que se le pase bien la hueaíta antes de empezar a jugar tú… o chau no más, si no quieres verte envuelta en el trio pAAAbre por un pelotudo que ni siquiera fue capaz de ser sincero totalmente.

Hay un terrible momento en la vida de toda libertina sexual que es: cuando te empieza a gustar tu  tiramigo. Y se supone que uno elige de quién se enamora, y que existe una fracción de segundo de cordura que va desde que te das cuenta que “tal tipo” te empieza  a atraer, hasta que notas que es un conchesumadre y que no es para ti.

Pero ese segundo de cordura a veces tiene el peso de la recomendación de una madre. No lo tomas en cuenta y te dices: “vamos, salgo de aquí cuando quiero”.

Y pasan los días, los meses e incluso los años siendo nada más que la mina que el hueón se agarra cuando está aburrido, la que se agarra cuando está curado, la que se agarra cuando la polola se va de vacaciones. Y tú haces como que no te importa. Le repites a tus amigas y a ti misma:  “no estoy ni ahí, si es puro cacheteo”  hasta convencerte, porque así es más fácil y digno. Mejor pasar por la amiga buena para la tontera y el livin’ la vida loca, que la pobre hueona arrastrada que sabe que la tienen para el desquite pero que está agarrada y ya no puede salir de ahí.

Y te dan ganas de llamarlo y no puedes; quieres buscarlo y no puedes;  ni siquiera puedes sentir celos porque tienes claro que el primer show pobre viene con patada en la raja a vuelta de correo. Así son las cláusulas del contrato, y tú estuviste de acuerdo con ello.

Entonces te quedas esperando a ver si el hueón aparece. En una de esas el carrete está fome, o anda caliente y te llama. Y justo esa vez no, no llamó ni te buscó. Probablemente tenía mejores cosas que hacer, y no te queda otra que aceptarlo. Las cosas son así porque (se supone) tú lo quisiste… aunque ahora te da por pensar que tal vez fue él lo quiso así y tú simplemente lo aceptaste.

En algún momento pensaste que con el tiempo iría cambiando (claro, si tú te agarraste ¿porqué él no?) y comenzaría a sentir cosas fuertes por ti o por último a ti se te iría pasando. Pero no fue así. Te agarraste y ya nada es tan divertido. La calentura se transformó en cariño, y después del cacheteo te quedas con ganas de algo más. Algo que sabes que él no está ni ahí con darte y te duele (puta que duele).

Ojalá existiera la forma de sacárselo de adentro, como dice el Temucano. Y lo intentas, pero pasan un par de días, él te busca y tú de nuevo, como santa pelota, lo esperas con piernas y brazos abiertos;  él lo pasa chancho y tú te intentas autoconvencer: “vamos no más que es un follón” . Al final es eso, o nada.

El discursillo de la mujer moderna, libre como el viento y buena para la tontera, se transformó en tu mejor escudo para hacerle frente a críticas y culpas (mejor pasar por maraca que por arrastrá). Total, nadie va a saber que sólo te lo tiras a él, y no por falta de postulantes precisamente. Simplemente no quieres a nadie más, que es lo más triste.

Y así, siguen pasando los días, los meses e incluso los años. Perdiendo vida y tiempo valioso por un gil al que nunca le importaste y al que ya ni siquiera intentas extirpar. Ahora solo puedes pedir que él te deje, porque tú ya no puedes.

A menos que quieras.

Los hombres, son todos, absolutamente todos, potenciales infieles. Le guste o no, la cosa es así. ¡No se me enoje! Usted, amiga, también lo es, pero de nosotras no escribiremos, porque aquí nos tratamos con cariño :)

Ahora bien, existen a este respecto sólo dos clases de hombres: El infiel y el que intenta ser fiel. Lo único que diferencia a uno del otro es que el primero hace caso omiso del punto de no retorno, y el segundo lo evita.

¿A que me refiero con el punto de no retorno? Bueno, este punto se refiere al límite que tenemos todos, ese momento de la vida donde ya no se puede decidir, y donde los pensamientos románticos sobre castidad, honra, fidelidad y respeto se van a la cresta. A usted le habrá pasado alguna vez despertarse una mañana, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiere acordarse, diciéndose a si misma: “chuuuu, ahora sí que la cagué”. Bueno. Si pasó por eso, es que sabe bien lo que es llegar al famoso punto de no retorno.

El infiel

Así por ejemplo, el punto de no retorno para un hombre puede ser aquel momento en que tiene a una mina encima, en pelota y con las tetas en la cara. Es en ese momento en que este macho deja de pensar, o mejor dicho, su pene piensa por él (obviamente este limite no es igual para todos, algunos pueden tenerlo antes y otros después).

La ansiedad por pasear al regalón lo nubla, lo ciega y no piensa en nada más que en meterlo; necesita hacerlo, su cerebro y cuerpo lo pide, podría pasarle un camión por encima y no le importaría. El hombre infiel, a este respecto, en ningún momento intentó ponerse límites; o no lo intentó o no le importó, la cosa es que se entregó al amors como si el mundo se acabara y la hizo porque tenía que hacerla, aunque la mina en cuestión pareciese la hermana gemela de Munra.

El que intenta ser fiel

Ahora bien, el hombre fiel (o quien lo intenta) no es muy diferente al otro; probablemente llegado el momento y estando en la misma situación del ejemplo anterior, sucumba igual y se olvide de pareja, familia, hijos, perros, etc. La única diferencia entre éste y el infiel es que este señor lucha por no caer en la tentación y librarse de todo mal y trata de evitar llegar al punto de no retorno antes de que sea demasiado tarde.

Este tipo se conoce, sabe hasta dónde puede llegar, y por lo mismo trata de esquivar la situación que lleva a  tener a la mina encima, porque sabe muy bien que cruzada esa barrera, manda todo a la cresta y sólo le queda esperar que no lo pillen no más. El que intenta ser fiel no llega a este punto, porque lo evita antes. Se aleja, cambia el tema, se incomoda, se siente culpable, piensa en como se irá a sentir mañana o que pasaría si lo descubren. Los motivos son subjetivos, pero lo que es común a todos ellos es que intentan evitar la tentación. 

Probablemente usted, amiga mía, también tiene ese limite en que cambia el “no, no para”,  por el “no, no, bueno ya”… ¿se acordó?

Si pues, si el punto débil no es ná un mito.

Cuando exigimos relaciones monógamas por siempre y para siempre, estamos mandando a la cresta las estadísticas y cegándonos ante nuestra naturaleza polígama. Yo sé que puede que mi subjetivísima teoría la llena de ira, PERO, por algo será que el hombre puede fecundar a una chorrera de hembras y usted querida puede tener críos de distintos machos (sí, todos los que quiera). Lo único que nos hace monógamos es conocer ese límite que nos aleja del punto de no retorno.

Yo conozco mi límite, ojalá que usted también.

Es muy posible que usted se pregunte ¿pero cómo cresta la diferencia entre uno y otro va a ser tan mínima y al final sean todos iguales? Bueno, yo le respondo que si bien los instintos son iguales en ambos, la diferencia entre ellos puede ser abismante dependiendo de cómo reaccionan a ese instinto.  Uno piensa desde un principio con el pico, el otro piensa primero con la cabeza antes que su pene tome posesión de su cerebro, y eso es una gran cosa.

Nadie puede asegurar fidelidad por siempre y para siempre. Ni usted, ni yo, ni nadie.  Por lo mismo, el vivir pensando que se la cagarán, creando fantasías conspirativas, buscando posibles rivales o —mucho peor— haciéndolas de mafiosa hackeando correos o revisando celulares, es un ejercicio agotador que no previene nada, porque no hay nada que prevenir ni esperar. Lo único que podemos hacer es confiar, sin paranoias ni sufrimientos a priori.

Chaolín chaufán

Este post es producto de un extraño experimento: pusimos a follar a Hetaira (representando a FAQ Men) con el Dr. Ninfómano (representando a FAQ Women), para probar la variedad de condones de LifeStyles. Para conocer la versión del Dr. Ninfómano de este experimento, entre aquí.

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Siempre he sido pro encuentros casuales, sin compromisos, sin necesidad de quererse, sólo por el simple gusto de sacarse las ganas y tirar un buen rato, o sea, pasar un buen rato… ustedes me entienden! Me gusta tirar con quién quiera y cuándo quiera, nunca se me quitó lo caprichosa y desde que llegué a FAQMen, me hablaron del Dr. Ninfómano, tanto, pero tanto, que me leí todos sus posts. Incógnito, experimentado y experimentador, al parecer dispuesto a todo… justo lo que me hacía falta para llevar a cabo la misión que nos encomendaron de LifeStyles: probar la resistencia, sabor, durabilidad y sensación de sus condones. Así que saliendo del carrete con los FAQers y las FAQettes, no lo dudé y le mandé un mensaje, de esos que llegan a las 3 de la mañana y son difíciles de declinar: “Hola, invítame a tomar algo a tu depto mañana? Hetaira”

Me fui a su casa después de la pega, algo así como un after office privado, me estaba esperando con una copa de vino y algunas cosas para comer. Nos pusimos a conversar sobre nuestras aventuras, nuestras historias y algunos experimentos. Tríos, helados, ascensores, baños y cines. Podía sentir sus ojos clavados en mi escote, no hay mirada más sexy que la de un hombre calentándose conmigo.

Mientras conversábamos, él cocinaba. Su departamento tiene de esas cocinas americanas, con un mesón grande y largo. Me senté arriba y crucé las piernas hacia él, quería que viera lo corto que era mi vestido. Se me acercó lento, se paró frente a mí, me separó las piernas y me tomó de las caderas, me miró fijo a los ojos, pasó su nariz por mi cuello y tomó un posillo que estaba detrás mío. Me apretó las caderas con fuerza, me acarició las piernas y siguió cocinando. Me tomó un par de segundos recuperar el aliento. El calor de la cocina, el olor a chocolate de la fondue y el perfume del Doctor ya me estaban haciendo transpirar.

La calentura me transforma, no me deja pensar más que en tirar, pero él conservaba el temple, aunque podía notar en su mirada y en su respiración que estaba excitado. Tomé su cintura con mis piernas y lo acerqué a mí, besé su cuello y lo acaricié con mi lengua hasta llegar a su mentón, un mentón fuerte y marcado, lo mordí despacio. Sentí que su cuerpo se contrajo y me apretó fuerte hacia él, nos envolvimos en un beso de esos que casi no dejan respirar.

“Deberíamos comer antes de que se enfríe el chocolate”, me dijo, mientras pasaba sus manos por mi cuerpo. Este hombre está jugando, pensé, y a mí me encanta jugar. Pasamos a un sillón y pusimos la comida en la mesita de centro, que extrañamente no estaba en el centro, si no a un lado, al centro había una alfombra.

Me preguntó por el Truco del Helado, se lo expliqué mientras comía un plátano untado en chocolate. Me gusta comer los plátanos como las actrices porno, sentir el chocolate caer por mi boca hasta llegar a mis senos. Cerré los ojos por un momento, para disfrutar la sensación del chocolate caliente rozando mi piel y lo sentí, sentí sus labios en mi escote, sentí su lengua limpiar el chocolate que se derretía aún más con el calor de su respiración. Tomó el chocolate y comenzó a esparcirlo en mi cara, en mi cuello, en mis senos, sobre mi ropa, hasta llegar a mis piernas. Le saqué la camisa y froté su pecho con el mío, me saqué el vestido, me tomó en brazos con fuerza y caminó hasta llegar a la pared. Me afirmé con mis piernas a su cadera y me aprisionó contra la pared, nos besamos y nos tocamos, nos tocamos como si lleváramos 1 mes sin tirar. Sentí su cuerpo excitado tocándome, su pene erecto presionandome, su respiración cada vez más fuerte, su torso sudado rozando mi piel.

Le desabroché el cinturón, mientras él soltaba mi sostén. Solté el botón de su pantalón y metí mi mano dentro, tomé su pene y lo apreté. Se excitó tanto que me llevó al suelo y se quitó la ropa. Tomé mi cartera como pude y le pasé un condón, y me miró como si no se hubiera puesto uno en años! “Si te lo pongo con la boca, te aseguro que te va a gustar usarlo“, le dije. Lo abrí y con cuidado lo puse en mi boca, le puse el condón, succionando un poco, cuidando que no se fuera a romper. Es como hacer un BJ, pero afirmando la punta del condón con el paladar y la lengua. Con su pene en mi boca, estiré el condón con una mano y lo miré. Me arrojó al suelo y se puso sobre mí.

Follamos por más de una hora, estábamos llenos de chocolate. La ropa, el pelo, nuestros cuerpos, la alfombra, todo. Nos fuimos a duchar. Nos besamos mientras el agua corría entre nosotros, nos acariciamos, nos limpiamos el chocolate con el agua y con los labios. Comenzó a besar mi cuerpo y llegó a mi entrepierna, me hizo sexo oral hasta que casi no me pude mantener de pie, la mezcla de sus besos y su lengua pasando por mi clítoris, con el agua que caía de la ducha, me excitó como nunca antes. Salimos de la ducha y, antes de que pudiera vestirse, le dije: “¿Quieres conocer el truco del helado?” mostrándole un condón con sabor a frutilla que traje para la ocasión. Lo apoyé en la pared y me arrodillé, le hice un BJ de esos que me encantan, mirando su cara de excitación y sintiendo su pene palpitar en mi boca. Esperé a que acabara en mi boca, le saqué el condón y lo apreté. Siempre me ha gustado apretar un pene que recién eyaculó. Le di el beso más calentón que pude y le pedí una camisa para poder irme a mi casa, porque mi vestido estaba bañado en chocolate.

Me pasó su camisa, tomé mi cartera y me llevó en auto a mi casa. Mientras manejaba, tocaba mi pierna, yo tocaba su pene. Nos estacionamos justo afuera de mi casa y me dijo buenas noches. Desabroché mi cinturón de seguridad, me acerqué a él para despedirme, apagué el motor del auto y me senté arriba de él. Le saqué su cinturón de seguridad y desabroché sus pantalones. Me saqué su camisa, tomé sus manos, las puse en el respaldo del asiento del auto y las amarré con la camisa a los fierros que unen el asiento y la cabecera.

Me queda uno“, le dije, con un condón en la mano. Se lo puse y me subí sobre él, sólo quería un quickie antes de irme. Lo besé, me arreglé la ropa interior, tomé mi cartera y me bajé del auto. Me puse el vestido mientras caminaba a mi puerta. Me di media vuelta, lo miré con las manos atadas al asiento y el pantalón desabrochado, le tiré un beso y entré. Un par de minutos después escuché el auto partir, apagué las luces y me dormí.

 

 

Quiero hacer un salud por los amores que no fueron.Sí: los abortos de misión, las cosas que podrían haber sido y no fueron ni serán. Por todas esas (casi) relaciones que le faltaron huevos, por esas sensaciones que por alguna razón no llegaron a a ser. Y con esto no me refiero a los tiramigos, ni si quiera por esas andadas de una semana. Me refiero a esas historias lindas de menos de 48 horas que podrían haber sido una linda historia de amors pero no. No alcanzaron a ser.

Por ejemplo: el amor furibundo de 2 días. ¿Han vivido una historia de teleserie mexicana? Ésas donde en un dos por tres estás mirando las nubes buscándole forma o la puesta de sol en el mar abrazada con un alguien que acabas de conocer. Y te parece tan extraordinario, tan mágico que como que no te lo crees, y te dan ganas que esa sensación dure para siempre.  Que podrían haberte dicho “¿Vámonos a Europa ahora a vivir para siempre?” y  habrías dicho que bueno. Que cuando lo miraste a los ojos se paró el tiempo y formó la fotografía perfecta de calendario de bolsillo. Pero no. No se volvieron a ver, no se volvieron a encontrar, justo te tocó ir a la pega urgente y no le pudiste avisar, se te perdió el papelito donde anotaste su mail, etc. Especialmente esas veces cuando viajaste  y en verdad vives un momento mágico, pero no da para más. Se acabó el viaje, se acabó la aventura.

Otro ejemplo es el loco con el que hay la terrible onda, una sincronía única, se miraron y se amaron, pero el está en otra, tú estás en otra. Y conversan y se ríen y lo pasan la raja juntos. Y ni siquiera intiman: simplemente se nota en el aire que se encantan, todo el mundo lo nota. En otro momento habrían sido la pareja ideal, pero ya están embarcados en otras historias en serio y no están dispuestos tampoco a vivir un amor ilegal. Porque simplemente no vale la pena. O porque no se atrevieron a dejar sus vidas por esto otro que no tenía nada seguro.

Otro ejemplo menos común es el que tiene la vida estructurada y no está dispuesto a transar . Más que tener una pareja me refiero a proyecciones, carrera profesional, forma de vid,a y dentro de ese mismo proyecto de vida que tanto sueña y lucha por tener no aparece enamorarse, y eso por supuesto incluye no enamorarse de ti. Y éste creo que es el más terrible de todos, pues es una decisión consciente (“no voy a optar por esta relación”) acerca de algo que no es consciente (enamorarse).

Bueno, hay casos más terriblosos que otros donde implicaría un show más o menos: dedicarse a otra cosa, vivir fuera del país, cabros chigos+ex jugosa al acecho, osea compartir una vida más que vivir un proyecto personal ya definido. Porque mirarse a los ojos, saber que te pasan cosas con un otro pero decir que NO porque ya optaste, porque has decidido posicionar otras cosas en tu vida es como sufrir para no sufrir. ¿Hay cosas más importantes que el amors? Lo dudo brígidamente. Pero también hay más en la vida que las mariposas en la guata: ya lo dijo Calamaro.

Porque razones hay muchas para pensar que lo “nuestro” (que raro hablar en plural cuando no lo hay) no iba a resultar: no era pa enamorarse, somos demasiado distintos, hay otras relaciones-no-tan-relaciones más importantes, es que la distancia y /o circunstancias, es que si hubiese sido importante habría pasado algo más, deja que fluya, es que no surgió no más o simplemente fue pura y nada más que cobardía lo que nos hizo distanciarnos. Porque si tú no tuviste huevos, tampoco yo tuve ovarios para que esto resultara.

Pero para qué culparnos: la hueá ya no fue.

Y probablemente habríamos durado re poco.

… pero ¿y si no…?

Y aparecen pegaditas a esa pregunta todas las demás, que una, como buena preguntona se le revuelven en la cabeza: ¿Y si hubiésemos intentado estar juntos? ¿Y si no hubiésemos esperado que llegara la persona perfecta? ¿ Y si no hubiésemos sido cobardes? ¿ Y si nos hubiésemos llamado esa semana cuando tuvimos el celular tantas veces ahi a punto de marcar? ¿ Y si nos hubiésemos jugado sin esperar a que pasaran las semanas por el miedo a parecer desesperados? ¿Y si simplemente hubiésemos dicho “Hola, quería verte”?

Porque creo que hay que dejarle a Hollywood y a Disney lo que es de Hollywood y Disney, donde las cosas en una pareja suceden como por arte de magia,  porque la vida real es bastante menos photoshopeada y la sensación de estar con alguien es bastante más adrenalínica que los finales de película mamona. La magia de vivir intensamente creo yo, está justamente en cagarla una y otra vez, intentando y fallando para por fin ser felices, teniendo menos miedo del resultado y pasándola bien en los procesos.

Atrévase a vivir historias. Como dice una amiga, hágalo por último para contarle buenas historias a sus nietos o para escribir posts en un blog.PD: FAQ Men no se responsabiliza de la avalancha de DMs e inbox idiotas que pueden surgir preguntando hueás a la gente con la que hubiese podido pasar algo. Eso es de exclusiva responsabilidad de quien los emite. Cada cual sabe en qué cachos se mete.

Como siempre, pobres de nosotras féminas incomprendidas,  hemos cargado con el estigma de rayar en la obsesión con el matrimonio, el vestido blanco, la fiestoca y el vivieron felices para siempre. Que existen mujeres que andan con el vestido de novia en la cartera es una realidad innegable, pero no menos real es que, hoy por hoy, cada vez son más las mujeres a las que el “hasta que la muerte los separe” les retumba en la cabeza y en el estómago, como una alerta para arrancar (lo más rápido y lejos posible).

Porque digámoslo, la independencia es cada vez más agradable (la que vive sola lo sabe) y el compartir tu pieza, casa y baño con otra persona, más peluda, floja y maloliente que tú, resulta por lo menos aterrador.

Un gran porcentaje de machos se declaran felices con la noticia: pueden tener confianza en que la muchacha que se tiran no les va a salir con un domingo 7 porque a ella no le interesa ser madre aún, y tampoco les van a salir con el “o formalizamos o terminamos”, porque la muchacha no esta ni ahí con matrimoniarse al lolo. Entonces ellos felices tienen relaciones, duraderas o no, donde la consigna es “hasta que nos aburramos y nos mandemos a la cresta”.

Ahora bien, existe por otra parte un número no menor de machos de los que poco y nada se habla, que son los grandes ausentes de club de Toby, se esconden en sus imágenes de machos gozosos de ser libres, pero que usted y yo amiga conocemos muy bien y que sabemos perfectamente que detrás de esa imagen ruda, despreocupada y feliz de vivir su vida sin ataduras, se esconde un ser de corazón blandito, deseoso de entregar su amor, cariño y eterna compañía: El postulante a novio.

Reconózcalo a Tiempo

Dentro los postulantes a novio del año, podemos encontrar distintas categorías.

  • El Treintón Solitario: este muchacho, dulce como la miel, no ha tenido mucha suerte en el amor. Hombre de pocas pololas, pasados los 30 teme que se le haya pasado el tren y ahora va de happy en happy, recolectando teléfonos y mails, para ver si en una de esas le salta la liebre. Él no quiere pingaloquear; sólo quiere una mujer para cumplir su sueño de hijos, perro y casa con patio. Como se ha dedicado toda su vida a estudiar y trabajar, tiene buena pega, vive solo y gana sus lucas. Esto hace al treintón solitario blanco fácil de muchachitas con complejo de dama de las camelias, que lo engatusan y le exprimen la billetera hasta que le salga jugo, porque él, en su desesperación por encontrar el amor, baja el estándar de lo que busca en una mujer, y cuando se siente querido, se pone dadivoso, pensando que así va a conquistar a la gold-digger.
  • El Federico: si bien el amor es ciego, hay muchachines a los que la genética les jugó una mala pasada. Como ellos lo tienen claro, en su inseguridad no pueden lanzarse a la conquista con la mina que querrían, y por tanto se terminan enganchando de la primera que los pesca. Y no la soltarán fácilmente, modificando su personalidad de ser necesario, aguantando lo que sea para que la muchacha no lo cambie por otro más agraciado, y por supuesto formalizando lo antes posible para que la fémina no se le arranque.
  • El Pingaloca arrepentido: Este muchachín se dedicó toda su adolescencia y adultez a agarrarse a cuanta damisela pudiese. Claro, como era lolo y encachado, disparó para donde pudo, total, la noche es joven y él no estaba interesado en nada más que pasarlo bien. Pero resulta que el macho no presupuestó que al portarse mal tanto tiempo, llegada la madurez y desinflados los músculos, correría la voz acerca de su reputación de pingaloca y sería blanco únicamente de damiselas que sólo quieren su cuerpo para la noche y en la mañana si-te-he-visto-no-me-acuerdo. Así que el pingaloca descubre que además de pene tiene corazón, y modifica su conducta, se aleja del club de forever zorrones y se busca una lolita alejada del círculo que le crea su nueva parada de príncipe azul (temporal), con la cual formar una relación seria y tener familia, como sabe hacerla, a los 6 meses comienza a repartir la tarjetita de invitación a sus incrédulos amigos que no entienden nada (true story).
  • El Tímido: suele tener una personalidad parecida al feo, y aunque no lo sea, tiene mentalidad de feo, por lo que también le cuesta acercarse a las mujeres, es inseguro e introvertido, por lo que para él, la conquista es una batalla que ni siquiera se atreve a dar. Blanco fácil de cazadoras de pollos, al principio les resulta difícil, pero se siente en el paraíso cuando llega aquella muchacha que se atreve a sacarlo de su ostracismo (y de sus pantalones) e intentar conocerlo. Por lo mismo se agarra fácilmente, y probablemente se ponga pegote apenas agarre confianza, presentándote a la mamá en la primera semana y haciéndote aparecer en el álbum familiar al mes. Lógico, si eres la primera polola que le conocen y hay que inmortalizar el momento (true story).
  • El Presionado: el amigo soltero que todos tenemos, el macho que cae en desesperación al darse cuenta que todos sus amigos están pololeando, casados, conviviendo o con cabros chicos. Los únicos carretes que le salen con los amigos son los asados familiares de los domingos y se siente raro carreteando con universitarios, porque ya no tiene el aguante de los 20, le da sueño a las 2:00 am y las minas de la disco tienen la edad de su hermana chica. En la casa, su mamá que antes le decía: “mijito páselo bien, no se case tan joven”, ahora le pide nietos y le pregunta que cuándo va a traer alguna polola para conocerla, “que ya esta bueno ya, que tienes que estabilizarte”. Él ya no está para pololeos cortos, necesita encontrar mina y enloquece buscándola. Y cuando la encuentra, le pedirá pololeo una vez por semana si es necesario hasta que le diga que sí.

El problema de estos galanes, además de la dependencia emocional que salta a la vista, es que en su afán de buscar algo serio y rápido antes que se le pase el tren,  ni ellos están seguros que de verdad la muchacha en cuestión es aquella con la que quieren estar; y una vez que se dan cuenta que la cagaron, es muy tarde para arrepentirse y tú jamás sabrás si fuiste la que lo motivó en especial o podría haber sido cualquiera que le prestara atención.

Por mucho que les guste andar cantando “soy soltero y hago lo que quiero”, nosotras sabemos que no es tan así, y que la parada de macho libre sin ataduras, es la fachada que necesitan mostrar ante los amigotes; porque en el fondo de su corazón, aunque lo nieguen, todos (salvo los traumados), necesitan una media naranja que los acurruque en la noche, y ojalá varias noches a la semana. Aunque con el tiempo se les pueda pasar el amor, llegado el momento también se sienten solos y pueden llegar a ser más obsesivos con el compromiso que las mismas mujeres que tanto disfrutan pelar.

Usted arranque o aproveche.

Chaolín chaufan.

Tenemos una nueva invitada a publicar en FAQ Men. Su nombre en Twitter es @UchiLamat y nos deleitará con su descripción de un tipo de jote muy particular. Que lo disfruten! Ustedes, chicas, si tienen aportes como éste y le pegan a la escritura, envíenlo a ladies@faqmen.org. :*

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Dígame si no se ve adorable repartiendo su semilla a quien le caiga!

El Sembrador (también conocido como el Jote Paciente) es este galancito que siempre tiene la palabra precisa, la mano que ayuda, el consejo adecuado, el cañito necesario, la chelita quitapenas, la canción, el detalle, etc.  Ése que siempre te postea tus estados con algo bello, agradable, que te piropea, que te sube el ánimo. Y sí, es llamado Sembrador porque va tirando, literalmente, semillitas en el camino.

Pero no se apura en hacerlas madurar: él sabe perfectamente como el paso del tiempo las hace germinar en tierras fértiles. Pero ojo, hay que recordar que es un buen jardinero, y como tal, no sólo la tendrá a usted haciendo crecer su flor, sino también andará ofreciendo semillas a la vecina, a la amiga del face, a la de twitter, a la de la esquina, etc. Paciente como pocos, es capaz de insistir durante meses o años, sin importar si la mina en cuestión está o no pololeando: lo suyo es una inversión a largo plazo.

Aunque ustedes nunca lo pillarán in fraganti agarrándose a alguna mina, a este galán no le falta nunca, y siempre tiene el teléfono lleno de mensajitos de las posibles candidatas para el día, semana o mes. Claro que si le llegas a preguntar si está en algo, siempre dirá “es que estoy esperando la que me haga volar”. Todo un Oliverio.

Nadie se salva a los encantos de este espécimen. Es que la sabe vender con sus atributos: o es guapo, o es interesante, inteligente, canta, salva a las ballenas, lo que sea para captar tu interés. Podría decirse que es un florerito. Por lo mismo su sembrado no sólo se limita a sus tierras: puede tener semillitas regadas en los cinco continentes.

A pesar de todo este afán de sembrar por doquier, no implica que este chiquillo en cuestión no tenga su corazoncito. Si siembra tanto es porque ve en cada señorita una posibilidad latente, porque ante todo, es muy idealista. Si no concreta nada con ninguna (es decir, si no pololea a la chiquilla) es porque el esquema de mujer ideal que tiene en su cabeza es demasiado alto. Busca a la perfecta, y siembra hartas semillas para que entre ésas esté su elegida.

Pero por mientras ha tenido varios intentos de vuelo con toooodas las azafatas que estén dispuestas. Por eso  aquí les presento algunos tips para detectarlo fácilmente:

  • Es el invitado de honor en los carretes de las amigas
  • Todas tus amigas y conocidas tienen su teléfono
  • Es muy sociable y cae parado hasta en la once con la abuelita
  • Todas lo defienden (“es que es tan encantador!“, “pero si no le hace mal a nadie!“, “pero si no es jote“)
  • Su proporción de amigas versus amigos en Facebook o Twitter es de 5:1
  • Ninguno de tus amigos lo quiere porque lo encuentran chanta (bueno, ellos saben que es un posible y latente rival, más astuto que ellos)
  • Siempre está dispuesto a tomarse el cafecito si necesitas conversar, a cocinarte si quieres ser atendida, a acompañarte a un carrete si necesitas compañía
  • Nunca se incomoda por perder una florcita porque vienen germinando muchas otras más
  • Si llegas a saber de alguna que haya caído es sus redes (así como tú) notarás con horror como le dedicó la misma canción que te dedicó en “aquel” momento especial
  • Si ha perdido tu interés, de alguna forma, se hará notar con un toquecito, un tweet, un mensajito al celu, un zumbido en msn, etc.

Jamás, jamás podrás odiarlo porque es un encanto de hombre, tan simpático y amoroso. Nada que hacer.

Así que lo más sano, nenas, es que ya detectado este espécimen, no se enganchen, disfruten al muchacho y si resultó que es usted la escogida, hágase tripas corazón porque siempre, siempre tendrá un ejército de florcitas esperando ser regadas por este jotecito.

Y si usted señorita, por esas casualidades de la vida es una sembradora, ¡siga gozando! Pero cuidado, no rompa corazones, porque, como dice el dicho: no hagas nada que no quieras que te hagan a vos. Y todo en este mundo se devuelve nenas, se los digo yo.

— UchiLamat

 

Retrato hablado del Guapito Bipolar

De todos los hombres con los que nos podríamos meter, este es de los peores. El que un día te llama porque te extraña y al otro día resuelve que le cagaste la vida y es mejor alejarse. Ese que dice que no quiere verte más, pero te escribe en el chat de Facebook cada vez que te conectas. Es que para el Guapito Bipolar, eres lo mejor y lo peor que le ha pasado, todo al mismo tiempo.

Siempre está confundido, tiene una mezcla de ternura y agresividad. Te invita al carrete, te lleva al after, se pone cariñoso y te pide dormir abrazados (o tira como si lo hubieran tenido encerrado 6 meses), hasta que – en un par de segundos- cambia de opinión y empieza esa conversación eterna, que es mejor no tener: Es que estoy confundido, no sé si es el momento, desde que te conocí no sé qué hacer, te quiero demasiado, no quiero hacerte daño, etc, etc, etc.

El Guapito Bipolar -en su lado amable- es el más amable, el más tierno, te hace sentir como una reina, como la mina más mina del universo. Es seco para armar frases bonitas, con palabras que te dejan viendo corazoncitos en las nubes. Es mino (no cualquiera se gana el adjetivo “Guapito”), sexy, tira rico, es tierno, siempre tiene tema de conversación, le importa el medio ambiente y todas esas cosas shúper locas que le gustan a las mujeres. Te hace sentir cómoda, te presenta a los amigos, te lleva a todos los carretes. Se preocupa por ti, te dice todo el día que eres la más…  la más linda, la más rica, la más inteligente, la que mejor baila… lo que sea que a él le guste de ti, te lo dice todo el tiempo. Es ese perfecto, del que incluso -quizás- podrías enamorarte.

Peeeeeero…

…tanta perfección no puede ser real, y ya le dije que es bipolar. Lo que pasa es que esa ternura y pasión por ti generalmente no le dura mucho y nunca sabes bien por qué. Sin que haya pasado nada (discusiones, situaciones raras, te pilló con otro, conoció a otra, etc.) pronto deja de llamar, o contesta apurado y nunca tiene tiempo para nada. Quizás incluso te diga que no puede (ojo, porque siempre es que no puede y no que no quiere) verte más o hablar más contigo, porque tiene muchas cosas en la cabeza o simplemente porque no, el Guapito Bipolar no suele dar explicaciones.

En este punto ustedes podrían pensar: “Aaaah, pero se aburrió de la mina no más, a cualquiera le puede pasar“. Pero no, porque el Guapito Bipolar va  a cambiar de opinión, le va a bajar el amor y va a llamar, invitando a un carrete o diciendo que pensó las cosas y quiere conversar. Es el rey de la ley del embudo y el campeón mundial del “yo no fui”, suele tener la pelota en su lado de la cancha, le gusta mantener el control de la situación, así evita que la fémina con quién flirtea se aleje indignada. Siempre tiene una carta bajo la manga y la usa en el momento preciso, para tenerla ahí cuando él quiera.

El problema es que las mujeres tendemos a confundir esta bipolaridad con misterio, con el típico juego del tira y afloja (sí, hombres, es culpa suya que andemos con bipolares, por andar usando técnicas ridículas como el tira y afloja) y nuestra cabecita loca y absurda cree que tiene un desafío y ustedes saaaben que no podemos resistir un desafío, porque cómo se le ocurre no llamarme a mí ¡a MÍ!

Entonces ¿qué pasa? Que la niña hace las cosas tal como el Guapito Bipolar quiere, porque claro, él tira rico, es mino, es amoroso, entonces ¿por qué le tendría que decir que no a la invitación a ese carrete?

¿Le digo por qué? Porque el Guapito Bipolar no se va a decidir nunca. Acuérdese de que ustedes no son nada. Claro, no son nada pero te paquea con los amigos. No son nada pero sus amigos saben perfectamente quién eres tú, te saludan y se ríen. No son nada, pero te da jugo y te cela. Pero anda a darle jugo tú, ahí sí que NO SON NADA. 

Este Guapito es un imbécil, un bipolar, un pastel que no sabe lo que quiere… pero es TAN Guapito (y tan bipolar) que al final, te tiene como a los caballos, con anteojeras que sólo te permiten mirar hacia adelante, porque al frente tuyo ¿quién está? Él. Pero si miraras para el lado, te podrías encontrar con un Guapito igual o mejor que éste y que no sea bipolar…

¡Porque no todos son bipolares! (o al menos eso espero).

Agradecimientos a Mapapo (y a su Guapito Bipolar) por los tips, consejos e ideas para este post.

“Si tú estás pensando que yo no me he dado cuenta que desde que llegamos le estay mirando el paquete a ese hueón… estay muy equivocada”

(True story)

Este pastel es un tipo con baja autoestima y alto nivel de inseguridad, absorbente y posesivo; necesita constante atención para sentirse aprobado y querido. No concibe una relación si no sabe con certeza dónde y con quién está su fémina, porque desconfía de ella y de todo aquel que se le acerque; si fuese por él, sacaría a la susodicha de un convento y aún así tendría dudas sobre sus posibles tendencias lésbicas.

En un principio todo es ideal: atento como ninguno, llama seguido, te va a buscar donde sea y a la hora que sea, hasta al mall te acompañaría feliz de la vida. También se muestra interesado en conocer a tus amigos y familia, pero no para compartir tu círculo (como te darás cuenta después), si no que para tantear terreno, conocer tu agenda y, por supuesto, a los posibles enemigos.

Los primeros celos aparecen maquillados como tallas, repetitivas, pero tallas: “lo estabas mirando frescolina, dime la verdad, si es encachado el tipo, hasta yo lo encuentro mino”. Pero de a poco comienza a sacar las garritas; las sospechas se vuelven certezas, y pronto comenzará a mostrar que no está dispuesto a compartir tu atención con el resto del mundo.

Más absorbente que toalla nova, este pastel sólo se siente satisfecho estando contigo, ojalá los 7 días de la semana y las 24 horas del día. Feliz pasaría todos los fines de semana encerrados con usted viendo películas… dígame si no es lindi.

Como es encantador desde un principio, usted no le verá las malas intenciones; lo encontrará perfecto hasta que ¡zaz! la ventosa la tiene bien agarrada de las tetas, sola, sin amigos y con el muro de facebook lleno de comentarios… solo de él.

Hábitat

No tiene mucha vida: dado que toda su vida gira en torno a ti, tus actividades (si te deja tenerlas) son sus actividades también.

Tiempo Libre: Contigo, siempre contigo, ojala los dos solos en casa; la tuya o de él. No le gusta carretear, así que váyase olvidando de la vida social, y si es que al muchacho se le ocurre salir a bailar, aguántese el show porque siempre, alguien te está mirando o tú estás coqueteando con un ser que probablemente exista sólo en su imaginación:

— ¡Estás pinchando con ese hueón!

No, mi amor ¿con quién?

Tu crees que yo soy hueón, ¡si te vi, te vi!

Universidad: Es probable que se inscriba en tu misma universidad, y si no, te irá a buscar todos los días y tendrá un papelógrafo con tu horario pegado en la pared de su dormitorio. Sabrá en que salas te toca tal o cual clase, a qué hora entras y sales, cuándo te da hambre, cuándo quieres ir al baño…

Trabajo: Como tiene que estar en la pega, utilizará el teléfono como medio de control: “hola mi amorcito linda cosita, ¿dónde estás?,  ¿a qué hora sales?…¿de quién es esa voz?… el pelao degenerado de tu jefe seguro”.

Happy hours con los colegas, quedarse en la pega hasta tarde, paseos de fin de año, todo es sinónimo de show pobre: “mi amorcito si yo confío en ti, pero no en los jotes de tus compañeros, por eso yo te voy a acompañar”.

Cómo detectarlo

1) Como tiene complejo de GPS, te llama más de 5 veces al día preguntando tu lugar de ubicación y nombres de quienes te acompañan. Probablemente a estas alturas, si tienes smartphone, ya te haya convencido de usar Foursquare y hacer check-in hasta en el WC.

2) Siempre está tratando de afearte: “me encanta como te ves así, al natural”. Claro, con ojeras crónicas y cara de culo no le gustas a nadie más que a él.

3) Apela al amor y la culpa para aislarte del resto: “para qué vamos a salir, quedémonos regaloneando mejor…¿no te entretengo lo suficiente?”

4) Comienza marcando presencia en las redes sociales con los jotes y una vez fuera de control, los atacará directamente y te encarará por responder a ellos antes que a él: “¿Por qué cresta te escriben tantos hueones?”, “señoritas pololas que le responden a todos los jotes menos a su pololo…”. Entonces usted, enamorada y pajarona amiga, comenzara a bloquear a los amigos que le traen problemas, hasta que ya no tenga más comentarios en su muro que los de él.

5) Cada vez que te quieras ir de carrete con tus amigas, inventará una excusa para que no lo hagas: hará un show, se enfermará, le dolerá algo, tiene frío o se siente raro y necesita tus cuidados.

6) Si le contestas el teléfono en voz baja, siempre creerá que le estás ocultando algo, o peor: que lo ocultas a él, para que nadie se entere de que tienes pololo.

7) Le cae mal a tus amigos y ellos a él.

8 ) En el ring, el cabro es de lo más apasionado… todo un vikingo, pero se le sale repetidamente el “tu eres mía”, “¿donde aprendiste eso?”, “te apuesto que tu ex no lo hacía como yo”

9) Intentará por todos los medios y con cualquier excusa que le des tus contraseñas: “mi amor, tengo un problema con mi correo y me mandaron uno al tuyo, dame tu clave para revisarlo porfi, es urgente”

10) Se enoja, se taima y te cela si osas encontrar guapo a alguien de la tele.

11) Te revisa el celular si lo dejas a su alcance o cuando te lo pide, con el pretexto de mandar un mensaje.

12) En su mente enferma inventa jotes o coqueteos que no existen, como ya vimos.

Misión

Reducir tu vida social a su más mínima expresión, ojalá encerrada todo el día en la casa, sin teléfono ni medio de comunicación alguno.

La Presa

Mujeres de carácter débil, aunque cualquier fémina que confunda amor con posesión puede ser victima de la Ventosa Celópata. El “me cela porque me quiere”, es la misma excusa que utiliza la Ventosa para justificar su inseguridad.

Tod@s somos celos@s en mayor o menor medida; pero si nota que su macho se le está subiendo por el chorro, póngale un paralé de inmediato antes que sea demasiado tarde y se vea sola, encerrada en la casa, con falda a lo canuta y respondiéndole a la conductora del matinal como si fuera tu amiga.

Tarea

Vea Los Abrazos Rotos. La película habla por sí sola.