“How can a woman be expected to be happy with a man who insists on treating her as if she were a perfectly normal human being” – Oscar Wilde

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Como muchos ya sabrán, coronamos este gran año con un libro ¡¡¡CTMLAHICIMOS!!! de nuestro querido club de lulú, sin más pretensiones que las que teníamos escribiendo aquí: cagarnos de la risa, pelar y desahogarnos de una forma sana maricónculiaomecagastelavidaagradecequenoterayéelauto.

Esto es gracias a usted. Sí, a usted que mientras lee esto se está sacando un moco y que nos siguió fielmente y escribió su comentario de apoyo en nuestros posts: ¡Gaia te juro que me pasó lo mismo, lo mismo!;  al varón que se lo tomó con humor y nos dijo: “puta, cabras, me pillaron”;  y también al troll que dejó su chuchaíta maraqueándonos bien maraqueás tratándonos de guatonas feas inculiables y acusando que nadie nos pescaba <3. A todos ustedes ¡Gracias!

No habíamos podido escribir en nuestra casa porque andábamos demasiado famosas firmando autógrafos y escondiéndonos de cámaras y futbolistas sedientos de sexo. Pero ahora volvimos, y les queríamos contar un poco de qué se trata  para que lo compren.

Este libro tiene temas que ya hemos escrito, aunque algo enchulados, pero además se suma una montonera de material inédito, con muletillas, chuchadas y el lenguaje que nos caracteriza, o sea, hablar como entre amigas, entre gente ordinaria como una ¿me entiende?

Entonces, doblamos la cantidad de pasteles y jotes y nos faltaron hojas porque puta que hay, ¡podríamos hacer un Larousse de ellos! Además, le agregamos unos tests para saber qué tan hueoncita puede una llegar a ser, para así, llegar a nuestro querido libro, que se divide en tres partes: Jotes, Pasteles y el Mea Culpa (para que usted sepa dónde la está cagando).

El Jote ya muchos lo conocen, incluso le hicimos su propio noménclator; es el que se hace el lindo, el que todos de alguna u otra forma han sido o con el que todas alguna vez hemos caído. Las cosas como son.

Pero la fórmula de joteo no es perfecta, algunas funcionan (o funcionaron con nosotras) y otras dan pura penita. Son diversas las técnicas pero todos las han utilizado con el fin de multiplicarse, algunos para el bien y otros para el mal. Y sólo por nombrar algunos, dentro de los jotes encontraremos:

jote obsesivo

EL OBSESIVO: Ese que nunca te dejará tranquila y hará hasta lo imposible por conseguir estar a tu lado. Se hará amigo de tus amigos, de tu prima y de tu hermana. Siempre rondándote y queriendo saber de ti; a las 10:00 te habla por Gtalk: Hola! / 10:05 ¿Holi, estás? / 10:20 Link/ 10: 35  jajaja holaaa. A las 11 te manda un Whatsapp, dos minutos después te manda un mail, y a los 15 minutos de esa primera llamada, te llama por teléfono de nuevo porque quería saber si estabas bien, porque no le respondías y vio que se movía la cortina de tu pieza, desde la plaza frente a tu casa.

 

jote new age pachamamicoEL NEW AGE PACHAMÁMICO: ese que desde el fondo de su tierno corazón, quiere puro alinearte los chacras, pero con la pitchula. Pasado a incienso se acerca con su pelo perfecto y su bronceado fascinante, a enchufarte una limonada con jengibre y a enseñarte todo lo que no sabes (o que él cree que no sabes) sobre las hierbitas medicinales, las maravillas de la alimentación orgánica, los baños de vapor y la comida krishna. Te invita a la clase de yoga en sauna y te dice: “Pero, sácate la ropa mejor, te sentirás más libre si no tienes ataduras y estructuras que nos son impuestas por esta sociedad consumista”.

Pero bueno, a algunos les resulta, y una vez que pasamos el limbo del joteo, que la cosa fluyó, todo va bien, cuchi cuchi, 1313; que caímos y queremos seguir cayendo, nos podemos topar con una nueva faceta de los hombres: los hueones pueden ser PASTELES y es ahí cuando queda la cagá y uno termina así.

Menos mal no todos llegan a convertirse en Pasteles (los que nos leen son todos muy buenos porque aprenden mucho), porque el pastel en general es malo, te miente, te caga, te cela… te tiene pa’l hueveo cuando ya estás bien enganchada. Son la mayoría de esos que nos han hecho mal de verdad, esos que una recuerda como el innombrable o el conshesumare por sus malas prácticas. También le hicimos un catálogo propio para que usted no se sienta sola en el dolor y diga:  “amiga, a mi también me pasó”, “mira, mira Juanita, éste es igual al Lucho, tu ex”.  Y otras veces ni siquiera es tan malo, es solo hueón, o cobarde, egoísta e infantil, o simplemente es así… pero de que te caga, te caga.

Pasteles tenemos varios, como por ejemplo:

pastel deficiente sexual copia

EL DEFICIENTE SEXUAL: Es el loco que nunca se ha hecho cargo de su evidente deficiencia sexual (no se le para, no le gusta, no se va nunca o se va en dos segundos), pero ojo, su problema no es EL problema. El problema es que él niega que hay algo mal y le achaca a la mina todo el asunto… es porque ella no es tan rica, no es tan porno o lo suficientemente caliente y la convierte en su enfermera, que lo único que termina siendo es una frustrada sexual más, con la autoestima por el suelo.

EL OUTDOOR:pastel outdoor Reconocible a kilómetros por su excesivo amor a la naturaleza y a sudar lo más posible en ella. Es capaz de faltar al funeral de la mamá de su polola porque había un trekking al cerro Manquehue. Cuando pololeas con un Outdoor quedas en segundo plano, porque primero están las cumbres y las levantadas a las 6 de la mañana un domingo para correr los 2.500K, con o sin caña, porque le importa un huevo que el día anterior haya sido el matrimonio de tu hermana.

Así, la tercera parte del libro vendría siendo el Mea Culpa, porque digámoslo: a veces una se pone medio porfiada, tiene todas las señales de que no va a resultar y sigue ahí cual polilla chocando contra la ampolleta una y otra vez, sabiendo que esa relación es mala, pero sin dejarla por miedo a estar sola. O peor, habiendo salido de una mala relación y habiendo entrado en una nueva con alguien que no es pastel, te pones a la defensiva y le cargas todas tus culpas al pobre cristiano y la pastela terminas siendo TÚ.

Este libro puede llegar a la prima que no lee blogs y se topó con un Embustero que tenía esposa, hijos y perro, a la amiga que está con un Celópata y no sabes cómo hacerla entender, tu mamá puede ver a tu papá en el Forever Young y así,  incluso la abuela puede leer este libro y comentar que en su tiempo era igual. Las amigas se lo pueden regalar, leerlo entre ellas, dedicarse un pastel en particular, comentar que anoche se la joteó el Latin Lover o El Carroñero o que cayó en la desgracia del Artista con su sensual movimiento de pelvis.

Este libro no es feminista, no es de mujeres que odian a los hombres. Es un libro de situaciones cotidianas de las que nadie se salva; ni lindas ni feas ni gordas ni flacas. Un libro con un lenguaje propio para agrandar el club de lulú, que no pretende ser ningún estudio antropológico de los tipos de hombre, sino solo una oportunidad más para reírnos un rato y quizás hacer enojar a caballeros sin sentido del humor… Además contamos con la participación de la seca, seca ilustradora Sol Díaz que nos hizo estos Jotes y Pasteles que graficó a la perfección.

¡Ojalá les guste!, nosotras nos reímos mucho escribiéndolo.


Y COMO ESTAMOS CONTENTAS… ¡¡¡TENEMOS CONCURSO!!!

Andamos generosas así es que esta vez regalaremos ¡¡¡¡dos libros!!!!

Para participar, debes comentarnos en este post por qué quieres ganar, compartirlo de manera pública en Facebook mencionando nuestro fanpage del libro o en Twitter mencionando a #JotesYPasteles, más la mención de tu amig@ que necesita tanto, pero tanto, tanto leer este libro pa’ despabilarse, ¡para que tú se lo regales!

Ejemplo: comparte el post y escribe: “Quiero ganarme este libro porque con la @RosaEspinoza estamos cansadas de agarrarnos puros pasteles

Tú comentas, tu amig@ nos pone “me gusta” en el fanpage o nos sigue en twitter, para conocernos mejor y ¡¡se llevan un libro cada un@!

Atent@s a nuestras redes sociales para el sorteo final, que será el día 13 de Septiembre.

1.- Tu mamá lo odia

La vieja te llevó nueve meses en la guata, te cambió los pañales y te alimentaste de sus tetas,  se dedicó a analizar tus gestos cuando no hablabas por muchos años para saber qué chucha querías, nadie en la vida te conoce mejor que ella (salvo tu mejor amiga). Y no, por más que quieras, a ella no te la engrupes con “ay, somos súper felices, él es un hombre maravilloso”.

Ella sabe perfectamente cuántas veces al mes lloraste o si ese domingo antes de almuerzo pelearon por x cosa, si los celos te comen o estás comiendo menos porque el pelota te dijo que estabas “más gordita”.

No suficiente con eso, es mujer y cuando te dice: “cuando tú empezaste a usar jeans, yo ya me los había hecho shores” es cierto, ya pasó esto con sus ex pololos y probablemente con tu papá.

2.- Te sientes fea el 70% del tiempo

De la noche a la mañana te quieres corchetear la guata, hacerte un lifting y ponerte poto. Tu autoestima se fue a la supercresta cuando él, el Leonardo di Congrio, te dijo que miraba porno porque tú no eras tan sexy (miran porno porque les gusta el porno, fin), o cuando te pidió que te pusieras a dieta porque ya no eras la misma que cuando te conoció, o cuando te preguntó si te pondrías silicona porque le encantaría verte con tetas más grandes. Si usted cree que eso es amor y él lo hace porque la quiere, usted es hueona mija.

El asunto es súper fácil, al que no le gusta que se vaya a buscar a  Irina Shayk ¡a ver si te pesca CTM!

3.- Tu mejor amiga tampoco lo soporta

Lo intentó, carreteó con él, pero no hay caso.  Quizás no te lo diga para que no te pongas hueona y te alejes de ella porque: “¡¡TÚ NO ME KIEREZ BER FELIS!!”, pero hay señales que no pasan desapercibidas como:

  • Nunca los verás hablando mucho rato de algo, menos riéndose por una talla interna.
  • Trata de ponerse contenta cuando tú estás contenta, ojo, trata y se le nota.
  • El pololo de tu amiga lo encuentra “ahueonao”.
  • Cuando pelean, ella siempre te encuentra la razón y él siempre es el pelotudo.
  • Va a sus cumpleaños solo porque se lo pides, pero se va temprano y ni se cura (lo que es raro y demuestra falta de confianza).
  • No se ríe con sus tallas y lo mira con cara de: “puta el hueón fome” o mira para otra parte.
  • Sus interacciones a veces se ponen densas cuando no están de acuerdo.
  • Los carretes de él le son una lata y lo mismo piensa él de los de ella.
  • Es súper incómodo tenerlos juntos porque tienes que prestarle atención a los dos porque ellos no interactúan solos.

4.- No es feliz con tu éxito

  Si te va bien en algo te responde con algo que le pasó a él o te resta mérito:

- “Mi amor, me gané una beca para estudiar astrofísica en Harvard”

- “Ah sí, leí por ahí que están incorporando minas para que no les digan machistas” WHAT???

La fiscalía descansa. 

5.- Pelean demasiado

Es que tú siempre entiendes todo mal,

Es que tú no sabes decir las cosas,

Pero es que tú no escuchas,

Pero es que tú no hablas,

Es que tú,

¡No, es que tú!

Y cada uno de guata en su trinchera, listos para disparar los defectos del otro. Si le refriegas en la cara a alguien sus defectos tres veces por semana, te terminará odiando. Es así. 

6.- Lo pasas mejor cuando sales sola que con él

      Te ríes más y te sientes más relajada. Raro po’ mija, desconchetumadrízate.

7.- Constantemente recuerdas las cosas que dejaste porque a él no le gustaban

      ¿Debo explicar algo más?

8.-  No confías en él

 Te sientes hasta psicótica porque crees que le coquetea hasta el perro y la verdad es que si no eres una celosa endógena y desde que estás con él estás constantemente pensando en que te van a cagar, es una señal de que algo no está bien con los dos. 

9.- ¡No lo quiere nadie oh, entiende!

     Si le cae mal a tus amigos, a tus hermanos y el gato le mea sus cosas ¡preste atención carajo!

La única que lo quiere es usted y ya ni sabe por qué. Y como les cae mal a todos, dejaste de ver seguido a tus amigos porque se cacha clarito que no lo pasan y con tu familia tampoco hay feeling, entonces tu vida se está transformando en una fomedad y te sientes sola.

10.- Estás leyendo esto porque frecuentemente andas buscando columnas que te lo confirmen.

Al término de un AMISTOSO entre Deportes Concepción y Fernández Vial.

Al término de un AMISTOSO entre Deportes Concepción y Fernández Vial.

-Mi amor tenemos que hablar.

-Sí sí…¡pégale hueón!…perdón, dime amor.

-Es que esto ya no da para más y yo no puedo seguir contigo así…

-¿En serio chanchita?…….chuuuuta ¡por la reconcha de tu “#$%”! que te mal parió, árbitro !”#$%&” hijo de !#$%%!

-¿Viste? de eso estoy hablando, tú nunca me escuchas.

-Sí, dale no más chanchita, esperame un poQUITO ¡GOL, GOOOOOOOL CTM! (abrazo, beso, zamarreo, beso de nuevo) GOOOOOL ¡¡¡mi amooooor quédese aquí que me trae suerte mi vida!!!

-Ándate a la chucha, terminamos.

-Ay que emoción gordita, vaya no más…qué golazo hueón ¡Grande Gary! Saliste del coco de Chuck Norris weón, grande!

Pareciera que hablar de hombres y fútbol fuera algo imposible de separar y, si bien es una pasión de multitudes que puede cambiarles el humor cual síndrome pre-mentrual, llevándolos de la risa al llanto, o de la concentración y silencio absoluto al griterío, es el fútbol. Na’ que hacer.

Pero aquí no hablamos de ese que ve los partidos de su equipo o selección y luego su vida continúa normal o que se juega una pichanga con tercer tiempo semanal. No, éste vive, come y respira fútbol como si fuera lo más importante de la vida.

No se acuerda de tu cumpleaños ni el de su mamá, pero sabe perfectamente cuántos puntos lleva Chile y qué necesita para pasar a semi, la tabla de posiciones con puntajes y todos y cada uno de los jugadores; su posición, nombre de la modelo que se agarra, cuántos goles lleva, las tarjetas acumuladas y qué equipo extranjero se lo está pololeando.

Los fines de semana son un loop en la televisión de partidos, porque siempre siempre habrá un campeonato para ver: Si no es la Copa América -o la eliminatoria del Mundial que se viene detrasito- será el Clausura, Apertura, Copa Gato, Champions League,UEFA, Intercontinental, Copa Sudamericana, Recopa Sudamericana, Copa Interamericana, Supercopa Sudamericana y todas las putas copas que usted se pueda imaginar que existen. Ni hablar del Mundial, santo patrono del metro cuadrado que, dependiendo de dónde toque, lo tendrá ahueonao todo el mes, levantándose a las 5 de la mañana si es necesario, para ver a Burundí con Nepal.

Lo peor es cómo le afecta el ánimo. Si su equipo pierde la final de una copa importante, ahí lo tendrás llorando como los hueones, sonándose los mocos con la bandera o mirando al cielo y jurando venganza al árbitro que le arrebató el triunfo. Hay algunos que llegan al extremo y salen del estadio directo a pegarle un palo en la cabeza al primero con la camiseta contraria que se encuentren, demostrando que Darwin se equivocó con algunos en la evolución.

También regalaría a su mamá o a ti. Da lo mismo con tal de entrar.

También regalaría a su mamá o a ti. Da lo mismo con tal de entrar.

Pero si gana: cacha segura toda la semana porque Viva Chile mierda, de hecho, si haces memoria, las mejores cachas se las han dado cuando el equipo de sus amores tiene buena racha. Y, ahora que estamos en Copa América y de locales, los tienes a todos pecho inflado creyéndose la raja, llevándose el bolso con el equipo para la pega por si sale pichanga. Diciéndole a Brasil “Ven po hueón, aquí te espero” sin miedo a nada, cual Vidal en su Ferrari.

Cómo reconocerlo

  • Cree que a cualquiera que no le guste el fútbol es gay.
  • Siempre llega tarde o suspende compromisos porque “hay pichanga” o “clásico”
  • Tiene colección de entradas al estadio y carné de socio.
  • Se cura y se pone a pelear con los hinchas del equipo contrario o a dar la lata con el suyo durante horas.
  • No anda idiota cuando se le olvida pedir la cancha porque nunca se le olvida pedir la cancha.
  • Es el encargado de armar los equipos y se enoja si alguien se le baja a última hora.
  • Tiene además la fantasía de que tiren, tú con la polera del equipo contrario y él con la del suyo.
  • Cuando chico quería ser futbolista.
  • Todavía quiere ser futbolista.
  • Cuando pierde su equipo se enoja con todo el mundo; portazos, chuchás y mejor no hablarle.
  • Encuentra que Jara es un genio de la Nasa, héroe nacional y que los Uruguayos %&$$”& se merecían un cucharón de su propia medicina.
  • Después del partido Chile – Uruguay te pidió el chiquitín de puro inspirado, y te dijo “celebremos a lo Jara, mi amorcito rica …”.
  • Llora cuando Gary llora. (Aunque Gary no llora y, si llora, acaba con la sequía)
  • El equipo propio es a lo único en la vida a lo que le será fiel siempre, JAMÁS se cambia el equipo de tus amores. Eso es “alta traición” y se paga con humillación. Incluso si el equipo desciende, más motivos tiene para amarlo; en las buenas y en las malas, contra viento y marea, hasta que la muerte los separe.
  • Se endeudó para ir al Mundial y todavía está acampando afuera del Nacional porque se jura la cábala de esta Copa América.
  • Si te gusta el futbol hablará de ti como si hubiera encontrado la piedra filosofal, y te lucirá con los amigos cual mono bailarín: “a ver mi amorcito, explíqueles qué es la posición de adelanto”.
  • Para tu aniversario te llevó a un clásico y para tu cumpleaños te regaló la camiseta, de SU equipo.
  • Va a Plaza Italia si se empata, se gana o se pierde.
  • Para el CDF siempre hay plata.
  • Se pone monotemático hasta el aburrimiento.
  • Es capaz de pelearse a muerte hasta con tu abuelita si le tiran una talla pesá con su equipo. Con el fútbol NO HAY sentido del humor, excepto si es pa’ hueviar a los equipos rivales.
  • La tele gigante, que se compró para la Copa América, lo tiene a pura sopa de pollo y fideos con kepchu.
  • Si es muy, muy, muy hueón, lo tendrá tuiteando tallas xenófobas cuando juega Perú y Bolivia, o haciendo bromas sexistas con las hermanas colombianas. (Ahí yo le recomiendo que lo patee al tiro).

El problema, no es el fútbol ni que le guste, el problema es que su fanatismo es extremo y deja de lado cosas importantes. No importa si es el cumpleaños número 15 de su hijo, ni si están de aniversario de matrimonio: la pichanga antes que todo. Si tiene partido o, peor aún, la final del campeonato de UNO de los equipos en los que juega, el mismo día de tu cumpleaños, cagaste. O lo celebran otro día o llegará después de que termine o se desaparecerá todo el fin de semana para ir a alentar a su equipo, porque no pudo pedir el día libre en la pega para ir a SU matrimonio, pero si para ir “a seguir al Audax” que juega en Antofagasta.

Cómo extinguirlo

Como la mayoría de los pasteles, estos huenos nacieron así y siempre serán así. Tienes la opción de hacerte fanática como él, no pescarlo o si no se le pasa con los años, cagaste. A reclamar a la FIFA no más.

A veces una es porfiada, muy porfiada. Y te dicen que no, que no y tú dale con que sí, que sí. Porque pucha, te gusta mucho o estás esperando que él cambie o porque por alguna razón (ceguera temporal, estupidez, te caíste de cabeza a los dos meses) no ves las señales que como gigantografías se te aparecen en todas partes diciéndote: “pégate la escurrida”, “no está ni ahí contigo” , “¡TE ESTÁN AGARRANDO PARA EL HUEVEO TONTA HUEONA!”.

Pero de ser tontas (a veces) sabemos mucho y queremos compartir esa sabiduría para que no des más jugo y así dejes de perder tu valioso tiempo en ese ser que debe estar roncando mientras tú pierdes el sueño.

No quiere conocer a tus amigos

Llevan saliendo harto rato y resulta que tienes el cumpleaños de tu amigo, el mejor carrete del año; carne y piscina, tomar tequila del ombligo, beerpong, limbo, montoncito, sexo, drogas y cumbia. Todos curaos en el carrete más épico de la historia. Lo quieres invitar porque ¡es el manso carrete! y lo pasaría la raja. Lo invitas, te mira con cara de “wow, wow, bájale la espuma a tu capuccino hermana”  se engrifa y te dice que no está na’ listo para conocer a tus amigos. Tu le dices: “oye si no te estoy pidiendo matrimonio hueón” y el te dice que sí, que sí sabe, pero que justo ese día tiene que llevar a su gato a ponerse las vacunas y siempre después de eso queda agotado porque los gatos son así.

Sí, CTM.

No me etiquetí porfa ¿ya?

Le complica sobremanera que lo etiqueten contigo en alguna foto. No es que sea un ermitaño de las redes sociales, de hecho pasa todo el día en facebook, pero por alguna extraña razón, no quiere que aparezcan fotos de él contigo, ni cerca ni lejos. Extrañamente siempre aparece en fotos con los amigos, nunca mujeres cerca salvo las feas, pero los avisos de: “Jacinto es ahora amigo de (inserte nombre de mina rica tetona aquí), son muy frecuentes.

También se mantendrá al margen de comentar cosas que publiques tú, a menos que hayan muchos comentarios donde pueda pasar piola. Nunca un corazoncito ni un beso, jamás.

En redes sociales es un tipo x,  un amigo normal con el que se comentan a veces y se publicarán un par de memes.

 No quiere que conozcas a sus amigos:

-No puedo hoy porque está de cumpleaños el guatón Lucho, buena onda el guatón, yo te he hablado harto de él. No puedo faltar.

-Que rico, me encantaría conocer al Guatón Lucho, debe ser buena onda…

-…Es terrible buena onda, ya, me voy, chau. Te llamo si me desocupo temprano

– Tuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Ahí quedaste po, se fue a carretear como siempre y nunca jamás llegó el “acompáñame”.

A menos de que piense que no te gusta salir porque efectivamente no te gusta salir a ninguna parte, te están dando la cortada niña por dioh. No está ni ahí con carretear contigo y sus amigos.

Cambia cuando están en público:

Cuando están solos te toquetea, te habla tonteras, te abraza, te besuquea,  se pone meloso y cariñosito. Pero de la puerta para afuera: buena onda loca, aquí somos amigos.

Olvídate de andar de la mano o caminar abrazados. Es imposible llegar a ese nivel de intimidad en público, porque no quiere que lo vean así contigo. Tiene una bipolaridad amorosa que pasa del “me encanta estar contigo” + besos+abrazos al “jajaja que erí buena onda + empujón + palmada en la espalda”

Es un turrón de amor antes de tirar pero después se pone weón:

Te lo está sacando y diciendo: “ya me tengo que ir” al mismo tiempo. Es como que lo invitas a comer, le preparaste sushi, se lo traga, se tira un chancho y se va sin darte las gracias.  Mal educado po’, ¿acaso no le enseñaron modales? ¿a hacer sobremesa? Qué es eso de tirar e irse como si una fuera un completo de servicentro con palta falsa.

No es que se tenga que ir, arranca después de tirar como si quedarse lo fuera a convertir en piedra.

No po niña, ¿ve que la tienen para la paipa?

No está ni ahí con escuchar tus problemas y te cambia el tema:

-“Ya, pero no hablemos de eso, relájate y olvídate ”

– Pero es que tengo pena, se murió mi abuela que me crió y….

-Naaa, la vida es así, ven para acá…(muac)… (teta)…(muac)

El 70% de sus citas son después de su carrete, en tu casa.

El curao caliente, ese es tu mino de ahora y tú, el bootie call. Te llama a las 5 de la mañana el sábado diciendo: “holi, erstái en tu, bbfff…casaa, ando cerca…hip brffff…te voy a ver y hagemo cushiarita?” con el que nunca se juntan en el día a conversar o tomarse una cosita piola. No, él llega a tirar, después de que lo pasó muy bien solo y porque probablemente no se pudo agarrar a nadie más porque huele a muralla de botillería.

No hay paseos, ni regaloneos en casa, ni comidas ricas, ni ver películas (una relación sin películas no tiene sentido). No tienen nada de lo que uno se supone que debe disfrutar con una pareja. No, el llega a tirar, cuando está curao, caliente, o no tiene más que hacer. Las cosas como son.

Francamente.

Bueno, las señales hay que querer verlas. Y no es malo ser la tiramiga cuando se quiere ser la tiramiga, pero serlo y querer ser otra cosa, es complicado para la autoestima. Uno no puede andar renunciando a lo que quiere por caer en gracia a alguien que quiere todo lo contrario.

Sinceridad con él, contigo. Saberse especial y recibir ese trato especial es sumamente humano y válido, no se conforme con menos. Usted está en todo su derecho de no querer ser solo la que se tira cuando está curao.

Chai

Amigo mío, compañero de mundo, enemigo impuesto, antagonista de una historia que yo no escribí, hermano, padre, abuelo.

Sé que he escrito mucho sobre tus defectos y cómo me gustaría que fueras, sé que nos cuesta ponernos de acuerdo y que pensamos que no hablamos el mismo idioma. Que nacimos para ser antagonistas y que yo nunca sabré qué se siente ser tú y tú nunca sabrás qué se siente ser yo.

A veces me gustaría haber nacido tú, porque la vida pareciera que se les da mucho más fácil. Luego pienso que yo desde niña tuve la suerte de poder llorar si algo me dolía y que nadie me dijera que las niñas no lloran. He podido abrazar y besar a mis amigas y seres queridos sin que nadie me trate de mariconcita. He sido tratada con delicadeza y he crecido expresando mis sentimientos de todas las formas posibles aunque me traten de dramática, y eso es impagable, así es que me arrepiento y prefiero ser yo otra vez. Bueno, quizás sea verdad que nunca sabré qué se siente ser tú y tú nunca sabrás qué se siente ser yo.

Crecí, al igual que muchas, cuidándome de ti, “porque el hombre quiere sólo una cosa y va a mentir y hacer lo que sea para lograrlo”. Con miedo a que los que van por la calle como tú,  me dañen, que abusen, que mientan, que se aprovechen de mi cariño o debilidad corporal. Sé que cargas con una culpa que no elegiste, con el prejuicio de tu antepasado que nos trató como cosas, esclavas de sus placeres y comodidades, que nos mantuvieron tantos años en la indignidad de hacernos sentir menos que ellos.

Entiendo que debe ser difícil llevar a tus espaldas un pasado terrible para nosotras y que te culpemos hasta hoy por eso, y el peso del presente a manos de quienes aún no entienden que nos parecemos tanto.

Sé que estás cansado de que te culpemos por nuestros trastornos alimenticios, de que no nos sepamos lo suficientemente hermosas por tener unos kilos y arrugas de más, por ser tan diferentes a ese modelo de revista europea que probablemente a ti tampoco te gusta tanto. A mí también me cansa culpar a otros por no aceptarme o por no lograr que no me importe tu opinión.

También tengo claro que te han cargado injustamente una coraza que no tienes, que sufres igual, que te han roto el corazón como a mí, que han jugado con tus sentimientos y que tienes miedo a bajar las defensas, porque puta que cuesta arriesgarse a bajarlas y equivocarse, y lo que es peor, no poder hablar de ello ni lanzarse, como una, a llorar hasta el hipo con la amiga cantando canciones tristes.

Imagino que debes tener miedo de no ser siempre el macho que debes ser, a no tener ganas de tirar porque estás realmente muy cansado, a que no te funcione o no tener el tamaño correcto ni ser el galán que tira como el de la última película de moda. Bueno, te cuento que ese galán en verdad a ninguna le gusta tanto.

Comprendo lo difícil que es traer el legado de quién debe tomar la iniciativa, arriesgarse a hablarme y que te mire con cara de “no me interesa el esfuerzo que hiciste por llegar hasta aquí, ándate”. Entiendo que también tienes complejos, inseguridades, dolores y que es muy injusto que tengas que cargar con el odio de un género por culpa de unos pocos que sí hicieron daño, o cargar con las cagadas del que vino antes.

No puedo imaginar lo difícil que debe ser lidiar con tus congéneres por quién tiene el pico más grande, es más exitoso o tiene mejor puesto de trabajo. De verdad no alcanzo a dimensionar el nivel de competencia que vives y los roles que debes cumplir para ser aceptado. Lo único que sé es que he tenido la fortuna de conocer a muchos como tú, que me han tratado con respeto y cariño toda la vida, que me han hecho sentir aceptada y amada de forma incondicional. Muchos sin los cuales no sería ni la mitad de lo que soy; padre, hermanos, abuelos, pareja, amigos, primos. Todos esos que me recuerdan que la pugna es ficticia y que hoy la mayoría no son antagonistas, sino aliados de batalla.

Obviamente te seguiré molestando con mis amigas de porqué eres así y asá, pero más por poesía que por verdad, ya sabes lo que realmente pienso y que te quiero a mi lado y no en contra.

Disculpa si esto te parece muy cursi, soy mujer y quería decírtelo a mi manera.