“How can a woman be expected to be happy with a man who insists on treating her as if she were a perfectly normal human being” – Oscar Wilde

1.- Tu mamá lo odia

La vieja te llevó nueve meses en la guata, te cambió los pañales y te alimentaste de sus tetas,  se dedicó a analizar tus gestos cuando no hablabas por muchos años para saber qué chucha querías, nadie en la vida te conoce mejor que ella (salvo tu mejor amiga). Y no, por más que quieras, a ella no te la engrupes con “ay, somos súper felices, él es un hombre maravilloso”.

Ella sabe perfectamente cuántas veces al mes lloraste o si ese domingo antes de almuerzo pelearon por x cosa, si los celos te comen o estás comiendo menos porque el pelota te dijo que estabas “más gordita”.

No suficiente con eso, es mujer y cuando te dice: “cuando tú empezaste a usar jeans, yo ya me los había hecho shores” es cierto, ya pasó esto con sus ex pololos y probablemente con tu papá.

2.- Te sientes fea el 70% del tiempo

De la noche a la mañana te quieres corchetear la guata, hacerte un lifting y ponerte poto. Tu autoestima se fue a la supercresta cuando él, el Leonardo di Congrio, te dijo que miraba porno porque tú no eras tan sexy (miran porno porque les gusta el porno, fin), o cuando te pidió que te pusieras a dieta porque ya no eras la misma que cuando te conoció, o cuando te preguntó si te pondrías silicona porque le encantaría verte con tetas más grandes. Si usted cree que eso es amor y él lo hace porque la quiere, usted es hueona mija.

El asunto es súper fácil, al que no le gusta que se vaya a buscar a  Irina Shayk ¡a ver si te pesca CTM!

3.- Tu mejor amiga tampoco lo soporta

Lo intentó, carreteó con él, pero no hay caso.  Quizás no te lo diga para que no te pongas hueona y te alejes de ella porque: “¡¡TÚ NO ME KIEREZ BER FELIS!!”, pero hay señales que no pasan desapercibidas como:

  • Nunca los verás hablando mucho rato de algo, menos riéndose por una talla interna.
  • Trata de ponerse contenta cuando tú estás contenta, ojo, trata y se le nota.
  • El pololo de tu amiga lo encuentra “ahueonao”.
  • Cuando pelean, ella siempre te encuentra la razón y él siempre es el pelotudo.
  • Va a sus cumpleaños solo porque se lo pides, pero se va temprano y ni se cura (lo que es raro y demuestra falta de confianza).
  • No se ríe con sus tallas y lo mira con cara de: “puta el hueón fome” o mira para otra parte.
  • Sus interacciones a veces se ponen densas cuando no están de acuerdo.
  • Los carretes de él le son una lata y lo mismo piensa él de los de ella.
  • Es súper incómodo tenerlos juntos porque tienes que prestarle atención a los dos porque ellos no interactúan solos.

4.- No es feliz con tu éxito

  Si te va bien en algo te responde con algo que le pasó a él o te resta mérito:

- “Mi amor, me gané una beca para estudiar astrofísica en Harvard”

- “Ah sí, leí por ahí que están incorporando minas para que no les digan machistas” WHAT???

La fiscalía descansa. 

5.- Pelean demasiado

Es que tú siempre entiendes todo mal,

Es que tú no sabes decir las cosas,

Pero es que tú no escuchas,

Pero es que tú no hablas,

Es que tú,

¡No, es que tú!

Y cada uno de guata en su trinchera, listos para disparar los defectos del otro. Si le refriegas en la cara a alguien sus defectos tres veces por semana, te terminará odiando. Es así. 

6.- Lo pasas mejor cuando sales sola que con él

      Te ríes más y te sientes más relajada. Raro po’ mija, desconchetumadrízate.

7.- Constantemente recuerdas las cosas que dejaste porque a él no le gustaban

      ¿Debo explicar algo más?

8.-  No confías en él

 Te sientes hasta psicótica porque crees que le coquetea hasta el perro y la verdad es que si no eres una celosa endógena y desde que estás con él estás constantemente pensando en que te van a cagar, es una señal de que algo no está bien con los dos. 

9.- ¡No lo quiere nadie oh, entiende!

     Si le cae mal a tus amigos, a tus hermanos y el gato le mea sus cosas ¡preste atención carajo!

La única que lo quiere es usted y ya ni sabe por qué. Y como les cae mal a todos, dejaste de ver seguido a tus amigos porque se cacha clarito que no lo pasan y con tu familia tampoco hay feeling, entonces tu vida se está transformando en una fomedad y te sientes sola.

10.- Estás leyendo esto porque frecuentemente andas buscando columnas que te lo confirmen.

Al término de un AMISTOSO entre Deportes Concepción y Fernández Vial.

Al término de un AMISTOSO entre Deportes Concepción y Fernández Vial.

-Mi amor tenemos que hablar.

-Sí sí…¡pégale hueón!…perdón, dime amor.

-Es que esto ya no da para más y yo no puedo seguir contigo así…

-¿En serio chanchita?…….chuuuuta ¡por la reconcha de tu “#$%”! que te mal parió, árbitro !”#$%&” hijo de !#$%%!

-¿Viste? de eso estoy hablando, tú nunca me escuchas.

-Sí, dale no más chanchita, esperame un poQUITO ¡GOL, GOOOOOOOL CTM! (abrazo, beso, zamarreo, beso de nuevo) GOOOOOL ¡¡¡mi amooooor quédese aquí que me trae suerte mi vida!!!

-Ándate a la chucha, terminamos.

-Ay que emoción gordita, vaya no más…qué golazo hueón ¡Grande Gary! Saliste del coco de Chuck Norris weón, grande!

Pareciera que hablar de hombres y fútbol fuera algo imposible de separar y, si bien es una pasión de multitudes que puede cambiarles el humor cual síndrome pre-mentrual, llevándolos de la risa al llanto, o de la concentración y silencio absoluto al griterío, es el fútbol. Na’ que hacer.

Pero aquí no hablamos de ese que ve los partidos de su equipo o selección y luego su vida continúa normal o que se juega una pichanga con tercer tiempo semanal. No, éste vive, come y respira fútbol como si fuera lo más importante de la vida.

No se acuerda de tu cumpleaños ni el de su mamá, pero sabe perfectamente cuántos puntos lleva Chile y qué necesita para pasar a semi, la tabla de posiciones con puntajes y todos y cada uno de los jugadores; su posición, nombre de la modelo que se agarra, cuántos goles lleva, las tarjetas acumuladas y qué equipo extranjero se lo está pololeando.

Los fines de semana son un loop en la televisión de partidos, porque siempre siempre habrá un campeonato para ver: Si no es la Copa América -o la eliminatoria del Mundial que se viene detrasito- será el Clausura, Apertura, Copa Gato, Champions League,UEFA, Intercontinental, Copa Sudamericana, Recopa Sudamericana, Copa Interamericana, Supercopa Sudamericana y todas las putas copas que usted se pueda imaginar que existen. Ni hablar del Mundial, santo patrono del metro cuadrado que, dependiendo de dónde toque, lo tendrá ahueonao todo el mes, levantándose a las 5 de la mañana si es necesario, para ver a Burundí con Nepal.

Lo peor es cómo le afecta el ánimo. Si su equipo pierde la final de una copa importante, ahí lo tendrás llorando como los hueones, sonándose los mocos con la bandera o mirando al cielo y jurando venganza al árbitro que le arrebató el triunfo. Hay algunos que llegan al extremo y salen del estadio directo a pegarle un palo en la cabeza al primero con la camiseta contraria que se encuentren, demostrando que Darwin se equivocó con algunos en la evolución.

También regalaría a su mamá o a ti. Da lo mismo con tal de entrar.

También regalaría a su mamá o a ti. Da lo mismo con tal de entrar.

Pero si gana: cacha segura toda la semana porque Viva Chile mierda, de hecho, si haces memoria, las mejores cachas se las han dado cuando el equipo de sus amores tiene buena racha. Y, ahora que estamos en Copa América y de locales, los tienes a todos pecho inflado creyéndose la raja, llevándose el bolso con el equipo para la pega por si sale pichanga. Diciéndole a Brasil “Ven po hueón, aquí te espero” sin miedo a nada, cual Vidal en su Ferrari.

Cómo reconocerlo

  • Cree que a cualquiera que no le guste el fútbol es gay.
  • Siempre llega tarde o suspende compromisos porque “hay pichanga” o “clásico”
  • Tiene colección de entradas al estadio y carné de socio.
  • Se cura y se pone a pelear con los hinchas del equipo contrario o a dar la lata con el suyo durante horas.
  • No anda idiota cuando se le olvida pedir la cancha porque nunca se le olvida pedir la cancha.
  • Es el encargado de armar los equipos y se enoja si alguien se le baja a última hora.
  • Tiene además la fantasía de que tiren, tú con la polera del equipo contrario y él con la del suyo.
  • Cuando chico quería ser futbolista.
  • Todavía quiere ser futbolista.
  • Cuando pierde su equipo se enoja con todo el mundo; portazos, chuchás y mejor no hablarle.
  • Encuentra que Jara es un genio de la Nasa, héroe nacional y que los Uruguayos %&$$”& se merecían un cucharón de su propia medicina.
  • Después del partido Chile – Uruguay te pidió el chiquitín de puro inspirado, y te dijo “celebremos a lo Jara, mi amorcito rica …”.
  • Llora cuando Gary llora. (Aunque Gary no llora y, si llora, acaba con la sequía)
  • El equipo propio es a lo único en la vida a lo que le será fiel siempre, JAMÁS se cambia el equipo de tus amores. Eso es “alta traición” y se paga con humillación. Incluso si el equipo desciende, más motivos tiene para amarlo; en las buenas y en las malas, contra viento y marea, hasta que la muerte los separe.
  • Se endeudó para ir al Mundial y todavía está acampando afuera del Nacional porque se jura la cábala de esta Copa América.
  • Si te gusta el futbol hablará de ti como si hubiera encontrado la piedra filosofal, y te lucirá con los amigos cual mono bailarín: “a ver mi amorcito, explíqueles qué es la posición de adelanto”.
  • Para tu aniversario te llevó a un clásico y para tu cumpleaños te regaló la camiseta, de SU equipo.
  • Va a Plaza Italia si se empata, se gana o se pierde.
  • Para el CDF siempre hay plata.
  • Se pone monotemático hasta el aburrimiento.
  • Es capaz de pelearse a muerte hasta con tu abuelita si le tiran una talla pesá con su equipo. Con el fútbol NO HAY sentido del humor, excepto si es pa’ hueviar a los equipos rivales.
  • La tele gigante, que se compró para la Copa América, lo tiene a pura sopa de pollo y fideos con kepchu.
  • Si es muy, muy, muy hueón, lo tendrá tuiteando tallas xenófobas cuando juega Perú y Bolivia, o haciendo bromas sexistas con las hermanas colombianas. (Ahí yo le recomiendo que lo patee al tiro).

El problema, no es el fútbol ni que le guste, el problema es que su fanatismo es extremo y deja de lado cosas importantes. No importa si es el cumpleaños número 15 de su hijo, ni si están de aniversario de matrimonio: la pichanga antes que todo. Si tiene partido o, peor aún, la final del campeonato de UNO de los equipos en los que juega, el mismo día de tu cumpleaños, cagaste. O lo celebran otro día o llegará después de que termine o se desaparecerá todo el fin de semana para ir a alentar a su equipo, porque no pudo pedir el día libre en la pega para ir a SU matrimonio, pero si para ir “a seguir al Audax” que juega en Antofagasta.

Cómo extinguirlo

Como la mayoría de los pasteles, estos huenos nacieron así y siempre serán así. Tienes la opción de hacerte fanática como él, no pescarlo o si no se le pasa con los años, cagaste. A reclamar a la FIFA no más.

A veces una es porfiada, muy porfiada. Y te dicen que no, que no y tú dale con que sí, que sí. Porque pucha, te gusta mucho o estás esperando que él cambie o porque por alguna razón (ceguera temporal, estupidez, te caíste de cabeza a los dos meses) no ves las señales que como gigantografías se te aparecen en todas partes diciéndote: “pégate la escurrida”, “no está ni ahí contigo” , “¡TE ESTÁN AGARRANDO PARA EL HUEVEO TONTA HUEONA!”.

Pero de ser tontas (a veces) sabemos mucho y queremos compartir esa sabiduría para que no des más jugo y así dejes de perder tu valioso tiempo en ese ser que debe estar roncando mientras tú pierdes el sueño.

No quiere conocer a tus amigos

Llevan saliendo harto rato y resulta que tienes el cumpleaños de tu amigo, el mejor carrete del año; carne y piscina, tomar tequila del ombligo, beerpong, limbo, montoncito, sexo, drogas y cumbia. Todos curaos en el carrete más épico de la historia. Lo quieres invitar porque ¡es el manso carrete! y lo pasaría la raja. Lo invitas, te mira con cara de “wow, wow, bájale la espuma a tu capuccino hermana”  se engrifa y te dice que no está na’ listo para conocer a tus amigos. Tu le dices: “oye si no te estoy pidiendo matrimonio hueón” y el te dice que sí, que sí sabe, pero que justo ese día tiene que llevar a su gato a ponerse las vacunas y siempre después de eso queda agotado porque los gatos son así.

Sí, CTM.

No me etiquetí porfa ¿ya?

Le complica sobremanera que lo etiqueten contigo en alguna foto. No es que sea un ermitaño de las redes sociales, de hecho pasa todo el día en facebook, pero por alguna extraña razón, no quiere que aparezcan fotos de él contigo, ni cerca ni lejos. Extrañamente siempre aparece en fotos con los amigos, nunca mujeres cerca salvo las feas, pero los avisos de: “Jacinto es ahora amigo de (inserte nombre de mina rica tetona aquí), son muy frecuentes.

También se mantendrá al margen de comentar cosas que publiques tú, a menos que hayan muchos comentarios donde pueda pasar piola. Nunca un corazoncito ni un beso, jamás.

En redes sociales es un tipo x,  un amigo normal con el que se comentan a veces y se publicarán un par de memes.

 No quiere que conozcas a sus amigos:

-No puedo hoy porque está de cumpleaños el guatón Lucho, buena onda el guatón, yo te he hablado harto de él. No puedo faltar.

-Que rico, me encantaría conocer al Guatón Lucho, debe ser buena onda…

-…Es terrible buena onda, ya, me voy, chau. Te llamo si me desocupo temprano

– Tuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Ahí quedaste po, se fue a carretear como siempre y nunca jamás llegó el “acompáñame”.

A menos de que piense que no te gusta salir porque efectivamente no te gusta salir a ninguna parte, te están dando la cortada niña por dioh. No está ni ahí con carretear contigo y sus amigos.

Cambia cuando están en público:

Cuando están solos te toquetea, te habla tonteras, te abraza, te besuquea,  se pone meloso y cariñosito. Pero de la puerta para afuera: buena onda loca, aquí somos amigos.

Olvídate de andar de la mano o caminar abrazados. Es imposible llegar a ese nivel de intimidad en público, porque no quiere que lo vean así contigo. Tiene una bipolaridad amorosa que pasa del “me encanta estar contigo” + besos+abrazos al “jajaja que erí buena onda + empujón + palmada en la espalda”

Es un turrón de amor antes de tirar pero después se pone weón:

Te lo está sacando y diciendo: “ya me tengo que ir” al mismo tiempo. Es como que lo invitas a comer, le preparaste sushi, se lo traga, se tira un chancho y se va sin darte las gracias.  Mal educado po’, ¿acaso no le enseñaron modales? ¿a hacer sobremesa? Qué es eso de tirar e irse como si una fuera un completo de servicentro con palta falsa.

No es que se tenga que ir, arranca después de tirar como si quedarse lo fuera a convertir en piedra.

No po niña, ¿ve que la tienen para la paipa?

No está ni ahí con escuchar tus problemas y te cambia el tema:

-“Ya, pero no hablemos de eso, relájate y olvídate ”

– Pero es que tengo pena, se murió mi abuela que me crió y….

-Naaa, la vida es así, ven para acá…(muac)… (teta)…(muac)

El 70% de sus citas son después de su carrete, en tu casa.

El curao caliente, ese es tu mino de ahora y tú, el bootie call. Te llama a las 5 de la mañana el sábado diciendo: “holi, erstái en tu, bbfff…casaa, ando cerca…hip brffff…te voy a ver y hagemo cushiarita?” con el que nunca se juntan en el día a conversar o tomarse una cosita piola. No, él llega a tirar, después de que lo pasó muy bien solo y porque probablemente no se pudo agarrar a nadie más porque huele a muralla de botillería.

No hay paseos, ni regaloneos en casa, ni comidas ricas, ni ver películas (una relación sin películas no tiene sentido). No tienen nada de lo que uno se supone que debe disfrutar con una pareja. No, el llega a tirar, cuando está curao, caliente, o no tiene más que hacer. Las cosas como son.

Francamente.

Bueno, las señales hay que querer verlas. Y no es malo ser la tiramiga cuando se quiere ser la tiramiga, pero serlo y querer ser otra cosa, es complicado para la autoestima. Uno no puede andar renunciando a lo que quiere por caer en gracia a alguien que quiere todo lo contrario.

Sinceridad con él, contigo. Saberse especial y recibir ese trato especial es sumamente humano y válido, no se conforme con menos. Usted está en todo su derecho de no querer ser solo la que se tira cuando está curao.

Chai

Amigo mío, compañero de mundo, enemigo impuesto, antagonista de una historia que yo no escribí, hermano, padre, abuelo.

Sé que he escrito mucho sobre tus defectos y cómo me gustaría que fueras, sé que nos cuesta ponernos de acuerdo y que pensamos que no hablamos el mismo idioma. Que nacimos para ser antagonistas y que yo nunca sabré qué se siente ser tú y tú nunca sabrás qué se siente ser yo.

A veces me gustaría haber nacido tú, porque la vida pareciera que se les da mucho más fácil. Luego pienso que yo desde niña tuve la suerte de poder llorar si algo me dolía y que nadie me dijera que las niñas no lloran. He podido abrazar y besar a mis amigas y seres queridos sin que nadie me trate de mariconcita. He sido tratada con delicadeza y he crecido expresando mis sentimientos de todas las formas posibles aunque me traten de dramática, y eso es impagable, así es que me arrepiento y prefiero ser yo otra vez. Bueno, quizás sea verdad que nunca sabré qué se siente ser tú y tú nunca sabrás qué se siente ser yo.

Crecí, al igual que muchas, cuidándome de ti, “porque el hombre quiere sólo una cosa y va a mentir y hacer lo que sea para lograrlo”. Con miedo a que los que van por la calle como tú,  me dañen, que abusen, que mientan, que se aprovechen de mi cariño o debilidad corporal. Sé que cargas con una culpa que no elegiste, con el prejuicio de tu antepasado que nos trató como cosas, esclavas de sus placeres y comodidades, que nos mantuvieron tantos años en la indignidad de hacernos sentir menos que ellos.

Entiendo que debe ser difícil llevar a tus espaldas un pasado terrible para nosotras y que te culpemos hasta hoy por eso, y el peso del presente a manos de quienes aún no entienden que nos parecemos tanto.

Sé que estás cansado de que te culpemos por nuestros trastornos alimenticios, de que no nos sepamos lo suficientemente hermosas por tener unos kilos y arrugas de más, por ser tan diferentes a ese modelo de revista europea que probablemente a ti tampoco te gusta tanto. A mí también me cansa culpar a otros por no aceptarme o por no lograr que no me importe tu opinión.

También tengo claro que te han cargado injustamente una coraza que no tienes, que sufres igual, que te han roto el corazón como a mí, que han jugado con tus sentimientos y que tienes miedo a bajar las defensas, porque puta que cuesta arriesgarse a bajarlas y equivocarse, y lo que es peor, no poder hablar de ello ni lanzarse, como una, a llorar hasta el hipo con la amiga cantando canciones tristes.

Imagino que debes tener miedo de no ser siempre el macho que debes ser, a no tener ganas de tirar porque estás realmente muy cansado, a que no te funcione o no tener el tamaño correcto ni ser el galán que tira como el de la última película de moda. Bueno, te cuento que ese galán en verdad a ninguna le gusta tanto.

Comprendo lo difícil que es traer el legado de quién debe tomar la iniciativa, arriesgarse a hablarme y que te mire con cara de “no me interesa el esfuerzo que hiciste por llegar hasta aquí, ándate”. Entiendo que también tienes complejos, inseguridades, dolores y que es muy injusto que tengas que cargar con el odio de un género por culpa de unos pocos que sí hicieron daño, o cargar con las cagadas del que vino antes.

No puedo imaginar lo difícil que debe ser lidiar con tus congéneres por quién tiene el pico más grande, es más exitoso o tiene mejor puesto de trabajo. De verdad no alcanzo a dimensionar el nivel de competencia que vives y los roles que debes cumplir para ser aceptado. Lo único que sé es que he tenido la fortuna de conocer a muchos como tú, que me han tratado con respeto y cariño toda la vida, que me han hecho sentir aceptada y amada de forma incondicional. Muchos sin los cuales no sería ni la mitad de lo que soy; padre, hermanos, abuelos, pareja, amigos, primos. Todos esos que me recuerdan que la pugna es ficticia y que hoy la mayoría no son antagonistas, sino aliados de batalla.

Obviamente te seguiré molestando con mis amigas de porqué eres así y asá, pero más por poesía que por verdad, ya sabes lo que realmente pienso y que te quiero a mi lado y no en contra.

Disculpa si esto te parece muy cursi, soy mujer y quería decírtelo a mi manera.

Querido Facebook…

No hueona por la rechucha, ¿en qué momento después de las 6 piscolas se te ocurrió escribir en el Facebook donde tienes desde tu hermano chico a tu jefe: “eztoy mejor sin ti ctm, yo no soy esa mujer que no sale de casa”. ¡Dignidad por el amor de dios! Ya la mayoría de tus cercanos está en este momento analizando el quiebre, dando opiniones de quién tuvo la culpa, lo pelotudo que era él o lo yegua que fuiste. Todos lo saben, ¿pa’ qué echarle limón a la herida?

Evita los “ahora soy feliz”, “se me había olvidado lo que era la libertad” y todas esas mentiras que nos encanta decirnos cuando estamos en la pieza con el pijama de polar, los ojos hinchados y los mocos colgando.

Promoción válida para Twitter, Facebook e Instagram.

Todos los hombres valen callampa… ¡snif!

Ok, son un poco pelotudos, y muchos sólo tienen corazón en la pija, pero haber tomado una mala decisión no es culpa del género completo. A veces es una la del problema, por haberle dado una decimoquinta oportunidad al weón que te cagó o te rompió el corazón, o simplemente asumir que a veces, no se trata de que él sea malo, sino que simplemente ya no te quiere.

Hazle caso a las amigas

Si tu yunta de la vida te dice: “déjate de llorar hueona, parecí estúpida” es porque tiene razón y no lo está haciendo para dañarte más. Es probable que te presente un par de malos ejemplares masculinos para subirte la autoestima y te haga carretear más de la cuenta, pero está bien. Te conoce y sabe lo que hace, probablemente esté tratando de que vuelvas a ser la chusca que eras cuando estabas soltera y eran felices maraqueando juntas.

Nada mejor que terminar curá en un karaoke cantando aunge vengash de rodillash y me lloresh y me pidaaassss o los grandes éxitos de Ángela Carrasco, dando jugo con la amiga, en una comuna desconocida, abrazándose y destripando al pérfido.

¡¡ Ay, me enamorééééé!!

Maraquea con confianza, maraquear es sano, ya vendrán épocas para hacerse la dama otra vez  pero por el amor de dio; no te enganches del primer hueón que te haga un cariñito. Recuerda que estás vulnerable, caliente y necesitada de atención. En la noche todos los gatos son grises y la gente con hambre come hasta ratones, así es que ten cuidado a quien diriges tus atenciones.

Advertencia: Si no hiciste caso al consejo anterior, ten la cordura de  no presentarlo a la familia hasta que pase un tiempo prudente.

Todos son felices, menos yo…

Tienes que abstraerte del medio. Todos tus amigos están emparejados, te invitaron al carrete de parejas y los hueones andan más melosos que nunca, el amor hecho perfección. Besos para allá, agarrones para acá, historias de cómo se conocieron y consejos para tener esa relación tan perfecta que dicen tener. No pesques, a las parejas les encanta demostrar que todo es mágico y maravilloso aunque lleven un mes sin tirar.

A la gente le encanta exagerar su felicidad, por algo en Facebook nadie tiene problemas.

“Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa y pega la vuelta”

Todos sabemos que aunque no estés ni ahí con volver, en lo más profundo de tu corazón esperas que él vuelva con ojos vidriosos, de rodillas, flaco y feo a decirte: “perdóname, si hay algo que quiero eres túúúúúúúúúú” y luego tirarle el balde con agua como en los monitos y decirle un amoroso: “ándate a la chucha, CTM”, pero probablemente eso no ocurra y es mejor olvidarlo para avanzar en la recuperación.

¿Te gusta mi mohicano?

Mija por dios, ¡no haga ni tal! Te sientes fea y mal querida, pero no la agarres con tu cuerpo. Antes usabas arito de perla y ahora quieres raparte. No sea hueoncita ¿ya?

Ctrl+Alt+Supr

Elimínalo de tus redes sociales o por último bloquéalo un rato, el stalkeo no le hace bien a nadie y tú no quieres saber que esa mina que se está agarrando, que tú pensabas que se parecía a Jabba de Hut, en verdad es más parecida a Josefina Montané.

“Estimados seguidores, quiero contarles que Lucho lo tiene chico”

En honor al amor y al respeto que alguna vez se tuvieron, no ventiles lo que alguna vez fue íntimo. A nadie le gustaría que el ex anduviera diciendo que uno le daba color con chupárselo o que tenía celulitis hasta en las córneas o que tiraba como corvina muerta. No subas videos a Youtube contando las vergüenzas del que alguna vez quisiste tanto… ¿pa’ qué po?¿Pa’ qué tan despechada?

El show pobre déjaselo a SQP y a las amigas cercanas.

No metas la mano ahí

Y por último, no trates de comerte al mejor amigo del ex, aunque te jotee.

 


Sírvase aportar consejos que aquí somos todas como amigas.

 

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Querido Ex