Autor » Bruffinelli

En tiempos de Ley de Pesca, chao pescao, hidroaysenes, balleneros japoneses desquiciados y tanta farándula verde dando vueltas, es posible que usted señorita se haya sentido atraída por estos jovenzuelos apasionados del oxígeno y entusiastas de lo orgánico, pero déjeme contarle un par de detalles:

¿Cómo te engatusa? Engatusan lindo, porque engrupen poco. A esto me refiero con que sus targets suelen ser otras ralladas por lo ambiental, por lo que solo les basta con hablar del tema y engrupirse ellos mismos para que las pánfilas se le enamoren ahora ya.  Si te hace un huerto en un departamento, en la repisa de la cocina, al lado del confort en el baño; ahí ya entramos en jotismo básico. El lolo le habla de una pelota que reemplaza al detergente, pero sigue lavando su ropa en su máquina y con Soft. Usa bolsa de género para sus compras y prefiere productos locales elaborados con tecnología oriental. Cuando se emborracha o emociona suele hablar de las energías, destacando la buena energía que hay entre quienes lo rodean. Esa es una treta rasca, pero a los weones les sigue funcionando perfecto.

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El Galán de Fonda es algo así como un clásico chilensis, una personalidad bien rancia y más común de lo necesario, no tiene distinción de estrato social y siempre hay pánfilas dispuestas a bancárselo.

¿Cómo te engatusa? El Galán de Fonda es un weón machista, que cree que dando muestras de fuerza física y encaramándose a una camioneta que más bien parece micro, la está haciendo. El Galán de Fonda es bien básico a la hora de engrupir; y como siempre anda con 2 picolas de sobra, más encima el culiao es torpe, tira tallas pasás a caca y cree que todo el mundo debe reírse solo porque las dijo él. El Galán de Fonda es el gueón con complejo de “patrón de fundo”, aunque no tenga donde caerse muerto. Las pelotudas caen como niñas al escucharlo tratar mal al mesero o cuando le gritonea al guardia para que lo deje pasar, porque claro, el mono de mierda se jura VIP, y no le ha ganado a nadie.

¡Ah! Y ofrece combos, siempre ofrece combos.

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El feo es una especie incomparable, atraviesa todas las etnias y estratos sociales; y si no gana por simpatía, gana por cansancio. Los guapos se mofan de los feos porque no saben de sus armas secretas.

¿Cómo te engatusa? El feo no engatusa, porque la verdad es que no puede pasarte gato por liebre; pero si te embolina la perdiz, te la embolina de veras. El feo tiene una capacidad enorme para captar la atención por expresión y también por omisión. El feo extrovertido es por lo general simpático, todos saben que está ahí, lo invitan a las fiestas y anima los cumpleaños, es requete feo, pero puta que es simpático. Y el feo por omisión, es aquel que asumiendo su condición de feo y manifestando su condición de traumado, permanece en la esquina del salón, callado, sin pirotecnia alguna; y ese feo callado de la esquina del salón, suele resultar atractivo a las emos no asumidas.

¿Cómo identificarlo? Hay muchos tipos de feos, desde el feo que iba pa mino, tradicionalmente conocido como “belleza rara” o “belleza exótica”, el feo por cagazo de la genética; donde madre y padre feos dieron como resultado una ecuación básica del genoma humano, o el feo afrodisíaco; que es ese feo que por feo que sea, al mirarlo te cosquillea el bajo vientre, algo así como un Javier Bardem un Adrien Brody, un Santiago Segura o un Jack Black.

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El Publicista es un tipo con el que debemos tener cuidado: es experto en mostrarte una cosa con características de otra. Es cosa que veamos las fotos de una hamburguesa del McDonald´s para darnos cuenta que en estos weones no se puede confiar, porque de que te embolinan la perdíz, te la embolinan.

¿Cómo te engatusa? Con artimañas, con slogans, con frases de tarjeta del día de los enamorados de Village, porque este weón ha sido entrenado para mentir; tomó clases cinco años para vender la pomada, para venderte las virtudes y esconderte las pifias. El publicista no te conquista, se hace campaña. Y el chuchadesumadre lo hace la raja, te photoshopea la relación y te edita la mala onda.

¿Cómo identificarlo? Hay dos tipos de publicistas: el Hipster y el Desgreñado. El Hipster es el que lleva poleras flúor, pantalones ajustados, iPad en la mano, iPod en el bolsillo y iPhone en la oreja. Es ondero y le gusta la música electrónica; se codea con minas ricas que son modelos y tiene un departamento que parece casa piloto gay, y es inofensivo. En cambio el Desgreñado, este no tiene idea cómo combinar la ropa, no sabe lo que es lavarse el pelo y es un ermitaño en medio de la masa, gruñón, crítico.

Capacito que te toque la versión guatona y con barba de tres días, ellos no salen con modelos porque son weonas y te va a convencer de que las minas feas son siempre más interesantes y hasta de que le gustan así, tal cual eres tú. Es probable que este weón además de haber estudiado publicidad, haya estudiado antropología o derecho, y que la publicidad sólo sea un medio para la conquista del universo. Estos son los peligrosos; porque además de intelectualmente atractivos, estos culiaos son estrategas.

¿Cómo tiran? Sólo me referiré al polvo del Desgreñado, porque —menos mal— nunca me ha seducido el Hipster. Y el Desgreñado la sabe hacer, no sólo porque lo suyo es el artilugio, si no porque de tanto leer libros cabrones de filosofía en su casa —que más parece cueva—, ha aprendido que el órgano afrodisíaco femenino por excelencia es el cerebro y no lo que encontramos en la entrepierna. Entonces te calienta de forma creativa, te hace regalos que no esperas y te cambia el formato de todo aquello a lo que estabas acostumbrada.

El desgreñado ha leído por supuesto el Tao, y ha aprendido a durar horas tirando sin acabar y te hace sentir que es una conquista tuya que él acabe. Por lo tanto, te hace dar a ti tu mejor esfuerzo y lo convierte en un verdadero desafío, lo que las primeras veces es sumamente motivador, pero al cabo de un par de veces no entiende que te agota y que quisieras verlo eyacular antes de 3 horas, weón, give me a break.  El desgreñado es por lo general culto, lo que hace que tirar con él sea encantador; puedes tener una hora de sexo salvaje formidable para después conversar de temas país, discutir de la superación de la pobreza y los caudillos latinoamericanos, para luego volver a animalizarte por otra hora más; es un espécimen notable, pero peligroso. Peligroso porque la gran mayoría tiene olor a Narciso, y eso te puede jugar en contra.

Contraindicaciones: El Publicista Desgreñado es peligroso porque como es “escueliao” y domina las artes de engatusar, entonces es sumamente manipulador; y como es ermitaño por antonomasia, entonces lleva una cosa medio Emo-depresivo-weón-sufriente que puede transformarse en un real karma si lo que buscas es una relación duradera; les cuestan las relaciones sanas, son un poco obsesivos y tienden al chantaje emocional. Pero si logras superar su narcisismo y esquivar sus balas depresivas, puede que hayas encontrado al amante ideal.

Versión local del cuarentón bien conservado, paradito en latas que tiene fama de ser la raja en la cama, que lo sabe y se aprovecha de ello. No es el mino lindo al que cuarteábamos en el recreo: es el weón que tiene sex appeal —ese no-sé-qué que te asusta pero te gusta— y que con los años se ha ido poniendo como el vino. Salud.

¿Cómo te engatusa? No te engatusa, te engatusas solita! Como es lógico, el muñeco le lleva prontuario largo, que incluye una ex-mujer con carácter, algún hijo adolescente (cheque a fecha,  seguro), y sobre todo, una laaarga lista de amantes, pseudo-pololas, amigas con cover, one night stands, admiradoras secretas y no tanto, vecinas que le van a pedir la consabida tacita de azúcar, y compañeras de pega que cada tanto le deslizan una insinuación, como que no quiere la cosa, o derechamente le tiran los calzones a la cara en el happy hour.

¿Y qué hace él? Se deja querer, pues, si no es weón. En consecuencia, ¿Cómo tira? Como los dioses: así de fabuloso, así de inclemente, sin piedad ni misericordia. Y no es que te exija demasiado —con un weón así de bueno en la cama una hace la previa y después se dedica básicamente a disfrutar— sino que no le va mucho el foreplay, ni es de arrumacos post coitum, mucho menos de desayuno en la cama.

El Madurito  te saca chispas con las manos, te taladra con la mirada, va directo al grano, no pierde el tiempo en weás, no se desconcentra, tiene una energía incombustible, una resistencia feroz y es capaz de hacerte chillar como ardilla poseída, pero no te va a aguantar que después te le apapaches (a diferencia de un George Clooney, a quien sí nos imaginamos haciendo cucharita, ofreciéndote al menos un vaso de agua antes de que te vayas, llamándote un taxi o llevándote a la premiación de los Oscar).

¿Cómo identificarlo? Este espécimen es un desafío y un trofeo, y si una es lo suficientemente agraciada y canchera, es bien poco probable que te diga que no, sobre todo si hay una buena diferencia de edad. A las lolitas les fascina su parada segura y su quijada geométricamente firme y cachonda, y a él le gusta que les guste; sobre todo, le gusta saber que a su edad todavía pueda permitirse tan tiernos manjares.

Y eso no es malo: en lo personal, creo que un polvo con un wachito así es una experiencia que todas debiéramos tener por lo menos una vez en la vida. Lo que sí es malo es que en el ítem performance deja la vara demasiado alta para los que vienen después. Y lo que es peor, es que es re fácil que  la calentura se le suba a la cabeza, que se engrupa sola y termine pensando que puede tener al hombre en exclusiva.

No sea weona: eso no es posible, ni justo, ni necesario.

  • No es posible, porque este tipo de mino cacha el arrastre que tiene, y por lo mismo, no está ni ahí con amarrarse a una sola. ¿Pa qué asumir las responsabilidades de una relación si le llueven ofertas de sexo ocasional? ¿Y a esas alturas de la vida? Ni cagando. Si ni los hijos que tuvo con la(s) ex lo ataron a una relación, ¿usted cree que con su cara bonita lo va a engatusar? Desengáñese.
  • No es justo, porque  un weón que tira así de rico no puede quedarse con una sola mina: DEBE compartir su don con la otra mitad de humanidad que posee el cromosoma XX. O sea, si no ha quedado claro: el SERNAM debiera hacerle un homenaje, ¿ya?.
  • No es necesario porque, a la larga, se va a dar cuenta que un tipo así pa lo único que sirve es pa tirar.  Ni siquiera ‘pa la cama’: pa tirar. Y que aunque se quedara con usted para el resto de la vida, con casa y perro y cabro shico, eso lo único que haría sería convertirla en una celópata de patio (además: despertar molida tiene su gracia las primeras semanas, pero no se puede andar con displasia de caderas para siempre, y hay que concentrarse en otras cosas, como trabajar por ejemplo).

Contraindicaciones: ¿Entonces? Disfrute al semental mientras le dure. Grite, chille, patalee, mírese al espejo y cáguese de la risa solita. Porque de que le va a subir las endorfinas, se las va a subir. Mariposas en la guata, rubores súbitos, fiebre uterina. Gócelo. Pero después déjelo ir, sin culpas, sin penas, sin explicaciones.

Ah, y no se masoquee sapéandole el Facebook, ya que el muro del susodicho es un coro griego de voces femeninas tan deseosas como ud. de marcar territorio y mear cuadras a la redonda (“acuérdate, hoy a las doce, no puedo antes”, “te llamé de vuelta… hablamos”, “te mandé un interno”, etc., etc.). Pero, aunque esas weonas quedaron igual de loquitas y calientes que usted, la diferencia es  que usted tiene un mínimo de amor propio o, en su defecto, un par de buenas amigas capaces de decirle a la cara cuándo está haciendo un poquito el loco.

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*Esta columna es una idea original de Penny Lane (no, no la casi famosa, es un pseudónimo porque la wachita quiere mantener el anonimato; me tinca que se está masticando a un Madurito). Una asidua lectora de FAQMen que decidió enviarnos una colaboración y que desarrollamos de forma conjunta para esta serie. Agradecemos su aporte y, por sobretodo, su tiempo libre pa escribir weás a escondidas del Madurito que se está masticando.