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¡Estamos llenitas de amor y felicidad!

Quedamos muy sorprendidas por la cantidad de gente que participó en nuestro concurso ♥.

Sorteamos 2 libros de nuestro amado Jotes y Pasteles, Manual de Chilean Lovers y luego de una (no menor) búsqueda, ¡logramos encontrar a nuestras 2 ganadoras!

¡¡¡Felicitaciones Marina y Maka!!!

Nos juntamos con ellas en un conocido pub de Santiago y les hicimos entrega de sus premios personalmente, además de dedicarles el libro especialmente ♥

 

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Como muchos ya sabrán, coronamos este gran año con un libro ¡¡¡CTMLAHICIMOS!!! de nuestro querido club de lulú, sin más pretensiones que las que teníamos escribiendo aquí: cagarnos de la risa, pelar y desahogarnos de una forma sana maricónculiaomecagastelavidaagradecequenoterayéelauto.

Esto es gracias a usted. Sí, a usted que mientras lee esto se está sacando un moco y que nos siguió fielmente y escribió su comentario de apoyo en nuestros posts: ¡Gaia te juro que me pasó lo mismo, lo mismo!;  al varón que se lo tomó con humor y nos dijo: “puta, cabras, me pillaron”;  y también al troll que dejó su chuchaíta maraqueándonos bien maraqueás tratándonos de guatonas feas inculiables y acusando que nadie nos pescaba <3. A todos ustedes ¡Gracias!

No habíamos podido escribir en nuestra casa porque andábamos demasiado famosas firmando autógrafos y escondiéndonos de cámaras y futbolistas sedientos de sexo. Pero ahora volvimos, y les queríamos contar un poco de qué se trata  para que lo compren.

Este libro tiene temas que ya hemos escrito, aunque algo enchulados, pero además se suma una montonera de material inédito, con muletillas, chuchadas y el lenguaje que nos caracteriza, o sea, hablar como entre amigas, entre gente ordinaria como una ¿me entiende?

Entonces, doblamos la cantidad de pasteles y jotes y nos faltaron hojas porque puta que hay, ¡podríamos hacer un Larousse de ellos! Además, le agregamos unos tests para saber qué tan hueoncita puede una llegar a ser, para así, llegar a nuestro querido libro, que se divide en tres partes: Jotes, Pasteles y el Mea Culpa (para que usted sepa dónde la está cagando).

El Jote ya muchos lo conocen, incluso le hicimos su propio noménclator; es el que se hace el lindo, el que todos de alguna u otra forma han sido o con el que todas alguna vez hemos caído. Las cosas como son.

Pero la fórmula de joteo no es perfecta, algunas funcionan (o funcionaron con nosotras) y otras dan pura penita. Son diversas las técnicas pero todos las han utilizado con el fin de multiplicarse, algunos para el bien y otros para el mal. Y sólo por nombrar algunos, dentro de los jotes encontraremos:

jote obsesivo

EL OBSESIVO: Ese que nunca te dejará tranquila y hará hasta lo imposible por conseguir estar a tu lado. Se hará amigo de tus amigos, de tu prima y de tu hermana. Siempre rondándote y queriendo saber de ti; a las 10:00 te habla por Gtalk: Hola! / 10:05 ¿Holi, estás? / 10:20 Link/ 10: 35  jajaja holaaa. A las 11 te manda un Whatsapp, dos minutos después te manda un mail, y a los 15 minutos de esa primera llamada, te llama por teléfono de nuevo porque quería saber si estabas bien, porque no le respondías y vio que se movía la cortina de tu pieza, desde la plaza frente a tu casa.

 

jote new age pachamamicoEL NEW AGE PACHAMÁMICO: ese que desde el fondo de su tierno corazón, quiere puro alinearte los chacras, pero con la pitchula. Pasado a incienso se acerca con su pelo perfecto y su bronceado fascinante, a enchufarte una limonada con jengibre y a enseñarte todo lo que no sabes (o que él cree que no sabes) sobre las hierbitas medicinales, las maravillas de la alimentación orgánica, los baños de vapor y la comida krishna. Te invita a la clase de yoga en sauna y te dice: “Pero, sácate la ropa mejor, te sentirás más libre si no tienes ataduras y estructuras que nos son impuestas por esta sociedad consumista”.

Pero bueno, a algunos les resulta, y una vez que pasamos el limbo del joteo, que la cosa fluyó, todo va bien, cuchi cuchi, 1313; que caímos y queremos seguir cayendo, nos podemos topar con una nueva faceta de los hombres: los hueones pueden ser PASTELES y es ahí cuando queda la cagá y uno termina así.

Menos mal no todos llegan a convertirse en Pasteles (los que nos leen son todos muy buenos porque aprenden mucho), porque el pastel en general es malo, te miente, te caga, te cela… te tiene pa’l hueveo cuando ya estás bien enganchada. Son la mayoría de esos que nos han hecho mal de verdad, esos que una recuerda como el innombrable o el conshesumare por sus malas prácticas. También le hicimos un catálogo propio para que usted no se sienta sola en el dolor y diga:  “amiga, a mi también me pasó”, “mira, mira Juanita, éste es igual al Lucho, tu ex”.  Y otras veces ni siquiera es tan malo, es solo hueón, o cobarde, egoísta e infantil, o simplemente es así… pero de que te caga, te caga.

Pasteles tenemos varios, como por ejemplo:

pastel deficiente sexual copia

EL DEFICIENTE SEXUAL: Es el loco que nunca se ha hecho cargo de su evidente deficiencia sexual (no se le para, no le gusta, no se va nunca o se va en dos segundos), pero ojo, su problema no es EL problema. El problema es que él niega que hay algo mal y le achaca a la mina todo el asunto… es porque ella no es tan rica, no es tan porno o lo suficientemente caliente y la convierte en su enfermera, que lo único que termina siendo es una frustrada sexual más, con la autoestima por el suelo.

EL OUTDOOR:pastel outdoor Reconocible a kilómetros por su excesivo amor a la naturaleza y a sudar lo más posible en ella. Es capaz de faltar al funeral de la mamá de su polola porque había un trekking al cerro Manquehue. Cuando pololeas con un Outdoor quedas en segundo plano, porque primero están las cumbres y las levantadas a las 6 de la mañana un domingo para correr los 2.500K, con o sin caña, porque le importa un huevo que el día anterior haya sido el matrimonio de tu hermana.

Así, la tercera parte del libro vendría siendo el Mea Culpa, porque digámoslo: a veces una se pone medio porfiada, tiene todas las señales de que no va a resultar y sigue ahí cual polilla chocando contra la ampolleta una y otra vez, sabiendo que esa relación es mala, pero sin dejarla por miedo a estar sola. O peor, habiendo salido de una mala relación y habiendo entrado en una nueva con alguien que no es pastel, te pones a la defensiva y le cargas todas tus culpas al pobre cristiano y la pastela terminas siendo TÚ.

Este libro puede llegar a la prima que no lee blogs y se topó con un Embustero que tenía esposa, hijos y perro, a la amiga que está con un Celópata y no sabes cómo hacerla entender, tu mamá puede ver a tu papá en el Forever Young y así,  incluso la abuela puede leer este libro y comentar que en su tiempo era igual. Las amigas se lo pueden regalar, leerlo entre ellas, dedicarse un pastel en particular, comentar que anoche se la joteó el Latin Lover o El Carroñero o que cayó en la desgracia del Artista con su sensual movimiento de pelvis.

Este libro no es feminista, no es de mujeres que odian a los hombres. Es un libro de situaciones cotidianas de las que nadie se salva; ni lindas ni feas ni gordas ni flacas. Un libro con un lenguaje propio para agrandar el club de lulú, que no pretende ser ningún estudio antropológico de los tipos de hombre, sino solo una oportunidad más para reírnos un rato y quizás hacer enojar a caballeros sin sentido del humor… Además contamos con la participación de la seca, seca ilustradora Sol Díaz que nos hizo estos Jotes y Pasteles que graficó a la perfección.

¡Ojalá les guste!, nosotras nos reímos mucho escribiéndolo.


Y COMO ESTAMOS CONTENTAS… ¡¡¡TENEMOS CONCURSO!!!

Andamos generosas así es que esta vez regalaremos ¡¡¡¡dos libros!!!!

Para participar, debes comentarnos en este post por qué quieres ganar, compartirlo de manera pública en Facebook mencionando nuestro fanpage del libro o en Twitter mencionando a #JotesYPasteles, más la mención de tu [email protected] que necesita tanto, pero tanto, tanto leer este libro pa’ despabilarse, ¡para que tú se lo regales!

Ejemplo: comparte el post y escribe: “Quiero ganarme este libro porque con la @RosaEspinoza estamos cansadas de agarrarnos puros pasteles

Tú comentas, tu [email protected] nos pone “me gusta” en el fanpage o nos sigue en twitter, para conocernos mejor y ¡¡se llevan un libro cada [email protected]!

[email protected] a nuestras redes sociales para el sorteo final, que será el día 13 de Septiembre.

Al término de un AMISTOSO entre Deportes Concepción y Fernández Vial.

Al término de un AMISTOSO entre Deportes Concepción y Fernández Vial.

-Mi amor tenemos que hablar.

-Sí sí…¡pégale hueón!…perdón, dime amor.

-Es que esto ya no da para más y yo no puedo seguir contigo así…

-¿En serio chanchita?…….chuuuuta ¡por la reconcha de tu “#$%”! que te mal parió, árbitro !”#$%&” hijo de !#$%%!

-¿Viste? de eso estoy hablando, tú nunca me escuchas.

-Sí, dale no más chanchita, esperame un poQUITO ¡GOL, GOOOOOOOL CTM! (abrazo, beso, zamarreo, beso de nuevo) GOOOOOL ¡¡¡mi amooooor quédese aquí que me trae suerte mi vida!!!

-Ándate a la chucha, terminamos.

-Ay que emoción gordita, vaya no más…qué golazo hueón ¡Grande Gary! Saliste del coco de Chuck Norris weón, grande!

Pareciera que hablar de hombres y fútbol fuera algo imposible de separar y, si bien es una pasión de multitudes que puede cambiarles el humor cual síndrome pre-mentrual, llevándolos de la risa al llanto, o de la concentración y silencio absoluto al griterío, es el fútbol. Na’ que hacer.

Pero aquí no hablamos de ese que ve los partidos de su equipo o selección y luego su vida continúa normal o que se juega una pichanga con tercer tiempo semanal. No, éste vive, come y respira fútbol como si fuera lo más importante de la vida.

No se acuerda de tu cumpleaños ni el de su mamá, pero sabe perfectamente cuántos puntos lleva Chile y qué necesita para pasar a semi, la tabla de posiciones con puntajes y todos y cada uno de los jugadores; su posición, nombre de la modelo que se agarra, cuántos goles lleva, las tarjetas acumuladas y qué equipo extranjero se lo está pololeando.

Los fines de semana son un loop en la televisión de partidos, porque siempre siempre habrá un campeonato para ver: Si no es la Copa América -o la eliminatoria del Mundial que se viene detrasito- será el Clausura, Apertura, Copa Gato, Champions League,UEFA, Intercontinental, Copa Sudamericana, Recopa Sudamericana, Copa Interamericana, Supercopa Sudamericana y todas las putas copas que usted se pueda imaginar que existen. Ni hablar del Mundial, santo patrono del metro cuadrado que, dependiendo de dónde toque, lo tendrá ahueonao todo el mes, levantándose a las 5 de la mañana si es necesario, para ver a Burundí con Nepal.

Lo peor es cómo le afecta el ánimo. Si su equipo pierde la final de una copa importante, ahí lo tendrás llorando como los hueones, sonándose los mocos con la bandera o mirando al cielo y jurando venganza al árbitro que le arrebató el triunfo. Hay algunos que llegan al extremo y salen del estadio directo a pegarle un palo en la cabeza al primero con la camiseta contraria que se encuentren, demostrando que Darwin se equivocó con algunos en la evolución.

También regalaría a su mamá o a ti. Da lo mismo con tal de entrar.

También regalaría a su mamá o a ti. Da lo mismo con tal de entrar.

Pero si gana: cacha segura toda la semana porque Viva Chile mierda, de hecho, si haces memoria, las mejores cachas se las han dado cuando el equipo de sus amores tiene buena racha. Y, ahora que estamos en Copa América y de locales, los tienes a todos pecho inflado creyéndose la raja, llevándose el bolso con el equipo para la pega por si sale pichanga. Diciéndole a Brasil “Ven po hueón, aquí te espero” sin miedo a nada, cual Vidal en su Ferrari.

Cómo reconocerlo

  • Cree que a cualquiera que no le guste el fútbol es gay.
  • Siempre llega tarde o suspende compromisos porque “hay pichanga” o “clásico”
  • Tiene colección de entradas al estadio y carné de socio.
  • Se cura y se pone a pelear con los hinchas del equipo contrario o a dar la lata con el suyo durante horas.
  • No anda idiota cuando se le olvida pedir la cancha porque nunca se le olvida pedir la cancha.
  • Es el encargado de armar los equipos y se enoja si alguien se le baja a última hora.
  • Tiene además la fantasía de que tiren, tú con la polera del equipo contrario y él con la del suyo.
  • Cuando chico quería ser futbolista.
  • Todavía quiere ser futbolista.
  • Cuando pierde su equipo se enoja con todo el mundo; portazos, chuchás y mejor no hablarle.
  • Encuentra que Jara es un genio de la Nasa, héroe nacional y que los Uruguayos %&$$”& se merecían un cucharón de su propia medicina.
  • Después del partido Chile – Uruguay te pidió el chiquitín de puro inspirado, y te dijo “celebremos a lo Jara, mi amorcito rica …”.
  • Llora cuando Gary llora. (Aunque Gary no llora y, si llora, acaba con la sequía)
  • El equipo propio es a lo único en la vida a lo que le será fiel siempre, JAMÁS se cambia el equipo de tus amores. Eso es “alta traición” y se paga con humillación. Incluso si el equipo desciende, más motivos tiene para amarlo; en las buenas y en las malas, contra viento y marea, hasta que la muerte los separe.
  • Se endeudó para ir al Mundial y todavía está acampando afuera del Nacional porque se jura la cábala de esta Copa América.
  • Si te gusta el futbol hablará de ti como si hubiera encontrado la piedra filosofal, y te lucirá con los amigos cual mono bailarín: “a ver mi amorcito, explíqueles qué es la posición de adelanto”.
  • Para tu aniversario te llevó a un clásico y para tu cumpleaños te regaló la camiseta, de SU equipo.
  • Va a Plaza Italia si se empata, se gana o se pierde.
  • Para el CDF siempre hay plata.
  • Se pone monotemático hasta el aburrimiento.
  • Es capaz de pelearse a muerte hasta con tu abuelita si le tiran una talla pesá con su equipo. Con el fútbol NO HAY sentido del humor, excepto si es pa’ hueviar a los equipos rivales.
  • La tele gigante, que se compró para la Copa América, lo tiene a pura sopa de pollo y fideos con kepchu.
  • Si es muy, muy, muy hueón, lo tendrá tuiteando tallas xenófobas cuando juega Perú y Bolivia, o haciendo bromas sexistas con las hermanas colombianas. (Ahí yo le recomiendo que lo patee al tiro).

El problema, no es el fútbol ni que le guste, el problema es que su fanatismo es extremo y deja de lado cosas importantes. No importa si es el cumpleaños número 15 de su hijo, ni si están de aniversario de matrimonio: la pichanga antes que todo. Si tiene partido o, peor aún, la final del campeonato de UNO de los equipos en los que juega, el mismo día de tu cumpleaños, cagaste. O lo celebran otro día o llegará después de que termine o se desaparecerá todo el fin de semana para ir a alentar a su equipo, porque no pudo pedir el día libre en la pega para ir a SU matrimonio, pero si para ir “a seguir al Audax” que juega en Antofagasta.

Cómo extinguirlo

Como la mayoría de los pasteles, estos huenos nacieron así y siempre serán así. Tienes la opción de hacerte fanática como él, no pescarlo o si no se le pasa con los años, cagaste. A reclamar a la FIFA no más.

Los temas delicados van sin @ jijijijij

¿Qué onda con la obsesión por el chiquitín? ¿Será que una se ha metido con puros hueones calientes o de verdad están todos obsesionados por darte por atrás?

Y discúlpenos el lenguaje o el tema si a usted, damisela, le escandaliza,  pero tenemos que hablar de esto y seriamente, porque de este flagelo no se salva ni soltera ni casada, ni cartucha ni casquivana, al chiquitín todos le aman.

Y es que al parecer es como el Santo Grial de los hueones, la piedra filosofal.  ¿Es que uno ya no puede culiar tranquila sin que te lo pidan o te traten de meter el dedo para ver si te convencen? Empiezan de a poquito, sobre todo cuando usted está arriba de él. Despacio, cariñito alrededor de la zona, más cariño, más cerca y ¡suácate! El dedo chum paentro.

Para gustos hay de todo. Hay posiciones, técnicas, engrupimientos y también hay  muchas a las que definitivamente no les gusta la actividad en el chico,  no importa lo caliente y buena para la tontera que sea, no le va a gustar porque le duele o le incomoda demasiado. Hay otras a las que igual les gusta probar de vez en cuando y  hay otras que lo piden solitas ante el deleite o pánico del macho en cuestión.

¡Ni cagando hueón!

Hay  que partir señalando que una no siempre estará físicamente disponible para el asunto. Sí, hay una voluntad mental y otra física, y en cuanto esta última, cuando no quiere, na’ que hacer. La cosa es que uno puede decir que no por diversos motivos y  no hay nada más desagradable que un hueón insistente que está todo el rato: “ya po, un poquito, porfi… ya po… suavecito… ya po, porfi. ¡Una probaíta por el amor de dio!”

Y es que hay algunos a los que el porno los tiene muy cagados y no entienden que no es no. Claro, a la lola de la película le encanta, -¡Ojalá tuviera dos atravesaos!- pero es que ella es una profesional, estudiosa del asunto, no como una que es medio amateur, casi virgen de ahí, que necesita ser preparada para que la cosa no sea traumática o porque simplemente no quiere no más porque el cuerpo no se lo permite. Además, es un riesgo, porque si el tipo no la sabe hacer, no se te olvidará nunca.

El problema de tanta insistencia es que te pueden llegar a arruinar la calentura. Puta que es desagradable cuando estás al filo del orgasmo y te meten el dedo fuerte y derecho, sin delicadeza ni lubricante o “se equivocan de camino” (Sí OH). Entonces se pudre todo, te desconcentras, lo pierdes, te taimas, BLEH.

La segunda virginidad

Prestarlo puede ser incómodo, doloroso a veces y traumático si no se sabe hacer, al punto de decir ¡nunca más señor jesú, nunca más por donde lo prohíbe la biblia!

Sin embargo, en algunos casos, y esto está completamente abierto (éjale) a debate, puede llegar a ser rico y hasta una prueba de amor. Porque a veces una lo pasa solita, de puro enamorada y caliente, para probar y para darle un gusto al hombre, quien, si la sabe hacer, puede lograr que te guste e incluso repetirla de vez en cuando; una vez al mes o en las fechas importantes (si no tuvo tanto éxito jaja), o una vez por semana,  si la técnica resultó (todos los días ni aunque le guste mucho mija  porque hay que darle descanso, por salú).

Es como la segunda virginidad que se le da sólo al importante, no a cualquier pelafustán-aparecido-touch and go-me curé del que una se pueda arrepentir. No, el chiquitín se le entrega a quién lo valore y lo trate con cariño, porque es delicado. Por eso una encuentra una falta  de respeto que cualquier NN se sienta en la confianza de explorar  la zona especial sin ni pedir permiso. ¿Qué te creís?  No es de mala voluntad, en serio.

Lo que Callan las Mujeres o ¡Me gusta por atrás y por todas partes!

Hay iniciadas a las que les gusta y harto, pero según las encuestas que hicimos en FAQ, son mujeres de anatomía privilegiada y que además tuvieron un buen Sensei que las guió por el camino de tierra con paciencia, sin olvidar el resto del cuerpo, calentándola harto y sin prisa.

Partieron con entrenamiento y, gracias a esos maestros, ahora gozan del beneficio de ser bombardeadas por todos lados y con todo gusto. Lamentablemente son las menos, y culpamos a los hombres impacientes y bruscos por eso.

Por otra parte, no todas hablan del tema porque suele ser difícil decirle a las amigas que te encanta que te den por el chico sin que te miren con cara de señora oliendo caca, escandalizada a la salida de la iglesia mirando a la puta del pueblo.

¡Me gusta por atrás y por todas partes! no es algo que escuches frecuentemente, pero de que hay mujeres que lo disfrutan, las hay. Y hartas. Romper la barrera del pudor y de la incomodidad puede ser maravilloso y hacerte sentir libre de probar todo con el cuerpo y dejar que el placer venga de diversas formas, sin asustarse. Las cosas se hacen de a dos y depende del acompañante cuán lejos te tienten a llegar. Que te tienten, no que te insistan.

Pero de lo rico que puede llegar a ser y cómo hacerlo para que nos llegue a gustar será materia del próximo capítulo: Manual para el uso Correcto del Chiquitín por HETAIRA porque un tema así de apretado y duro se debe tratar en profundidad.

:*

Les presentamos a Mac que nos mandó esta linda colaboración que  nos llegó hasta el corazón. No es que alguna haya sido patas negras, no. Acá somos todas cabras temerosas de dios, no fumamos,  no tomamos ni bailamos apretado. En serio mamá 

 

Sentada al borde de tu cama, buscando mi ropa entre el desorden, buscaba también esos pedazos de mí que habían quedados tirados por ahí en el suelo la noche anterior.

Sin duda la luz del día cambió la perspectiva de las palabras que antecedieron a esta triste mañana. Yo sola sentada ahí, en una cama que no es la mía, en una casa distinta y que por todos lados grita el nombre de una mujer, que sin duda no soy yo.

Me tomo la cabeza y pienso, ¿en qué puto momento me subí a ese taxi y llegué hasta aquí? Viernes por la noche sola otra vez en casa, me había prometido a mí misma no verlo más. Para eso tenía que mantener ocupada esas noches. Él es deportista y entrena con regularidad, por lo tanto los viernes también “entrena”, conmigo. Yo ya me había cansado de eso y justo cuando pensé que la cosa iba en serio, me cuenta que tiene polola, sin mencionar que su “polola” era casi 15 años más joven que yo. Me vuelvo a tomar la cabeza y pienso ¡por la puta madre! Y me hice la superada, diciéndole: no es problema, está bien, sigamos así.

Hoy pienso y ni siquiera le puedo echar la culpa al copete… Mejor me visto rápido y salgo de aquí…

Tomo mis cosas, ordeno la cama y doy una última mirada al lugar donde pasé la noche. Siento pena, siento que se me rompió el corazón otra vez, a ratos me falta el aire, pero no me sale ni una lágrima… sin pensar mis ojos se clavan en la ropa, la ropa de ella que está ahí, junto con la de él.

Él, el que yo buscaba con tantas ansias conquistar, el que quería que viniera a mi casa a acurrucarme y abrazarme para que se pasara la pena o el frío. Me había costado tanto darme cuenta que sí, que quería estar con él, que quería que se transformara en un presente nombrable, presentable a la familia y los amigos; quería sacarlo de la oscuridad, de las visitas a las 4 de la mañana.

Pero yo no estaba ahí, yo no estaba entre su ropa, no era yo la que dormía entre sus brazos. Y fue como despertar de un sueño, caer de rodillas al suelo, esta vez para pedirme perdón a mí misma por lo que me he estado haciendo en este tiempo. He permitido que el desamor se vuelva algo normal y eso no es lo que me toca, me he obligado a vivir situaciones tan tristes, sin pensar en que no las merezco.

 

Salí del edificio, respiré profundo.

No contesté nunca más sus mensajes.