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Nombre: El jote cibernético

Descripción: Un poeta del teclado, un don Juan del chat. Gracioso y canchero siempre tiene la frase perfecta a flor de dedo, el romanticismo a un solo click. Mayores detalles los encontrará en.

Técnica de  ataque: Todo parte por un “qué linda te ves en esa foto”, para después enviarte videos, memes, comentar y dar “Like” hasta a tus “jajaja”. A la primera respuesta positiva que tenga de ti, atacará por chat o dm,  hasta que agarre confianza para mandarte incluso los buenos días en la mañana y un “que descanses, hermosa”, en la noche. Siempre enterado de la contingencia, te manda todo tipo de ciber obsequios: links, textos, música y gif de gatitos. Un hombre muy culto, que  te sorprenderá en la mañana buscando conversa del tipo: “¿Supiste del atentado en Siria?, estoy impactado”.

Pero ojo, no importa cuánto te caliente, al único contacto que puedes aspirar con él es a  un cachondeo por webcam (no recomendable por cierto, mejor use snapchat) o un chat cochino, porque este ciber galán, huirá cual conejo del lobo a la primera señal de avistamiento de cita, donde no lo proteja la pantalla de su computador por tres razones:

a) Tiene agorafobia

b) Es un vampiro que se destruye con la luz del sol

c) Te dijo que era más musculoso que Vin Diesel y en verdad se parece a Fido Dido

d) Tiene mina.

Frase común: “Qué sexy tu avatar, ¿de dónde es esa foto?”

 

Nombre: El avicultor

Descripción: Un verdadero galán, sensible, adora la naturaleza, las puestas de sol  y las canciones con guitarra (también se le conoce como “el sembrador”.  Interesante y con miles de temas para compartir, siempre tiene la frase correcta a flor de piel, para hacerte reír o para consolarte. Pero no sólo a ti, a sus amigas y a tus amigas también. Con tiempo y paciencia logra su cometido.

Técnica de ataque: Él va tirando alpiste a las avecillas que encuentre por el camino, siendo galán y atento con todas, dejando un séquito de babosas pajaritas atrás.

Muy parecido al ciber jote y a el sembrador, se queda en el puro coqueteo. Es un calienta sopas profesional que la tendrá ahí, toda confundida, no sabiendo qué carajos quiere este tipo que aún no le da el mordisco.

Él no se apura, puede estar un año coqueteando sin lanzarse, lo que termina por hacer que tú te termines lanzando encima de él en un arranque de pasión por haberte tenido tanto tiempo a puro  pan y agua.

Frase común: “¿Estás triste?, ¿quieres hablar?”

 

Nombre: El amigui o el forever friendzoneado

Descripción: A este lo conocemos todas, es el paciente amigo fiel. Siempre atento a tus necesidades: te compra helado cuando tienes pena, te abraza cuando estás falta de cariño. Antes que te pase algo, él ya te está llamando para saber cómo estás. Se hace amigo de tus amigos, familiares y pololos. Sería el hombre ideal… si te calentara.

Técnica de ataque: Siempre está a tu lado, en los momentos difíciles estará dispuesto a prestarte su hombro o quitarte la pena a punta de pene. Diciéndote cosas lindas para subirte la autoestima: “pero qué tipo tan imbécil, perder a una mujer como tú”, “si yo fuera él jamás  te hubiera dejado irs” Es el amigo cariñosito que intenta abrazarte y apretujarte cada vez que puede: “te quiero tanto amiga, ven, dame un abrazo” o te corre la cara cada vez que pueda, a ver si por ahí caes y por fin le das la tan ansiada pasada, y sino, seguirá esperando hasta que tenga una polola que lo haga olvidar, cosa que no asegura que perderá  la esperanza de que le resulte contigo.

Ojo, este no es el amigo/hermano/comparre de verdad. Este se hace el amigo porque te tiene ganas.

Frase común: “Amiga, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. De verdad, para lo que sea… lo que sea”   :*

A continuación, les presentamos  una colaboración de  la señorita Carla Pérez o la @LaPerraQuiltra para que amenice la mañana. 

 

     Muchas veces, a más de de una nos han llamado perras, pero si lo analizamos con detención TODAS en algún momento de nuestras vidas hemos actuado como tal, y no se espanten las más cartuchitas, porque ustedes también, y quizás, sólo tengan un mejor pedigree.

     Sí, todas nos hemos comportado como una, la única diferencia es que la raza adoptada va variando de acuerdo a la situación y a la persona con la que estemos. Un ejemplo de ello es que a veces nos parecemos a unas verdaderas poodles, y no me refiero a que andemos con un pompón en el culo, sino, que en ocasiones nos comportamos como tal, con esos celos pa’ callao, pero teniendo siempre claro que un escándalo es lo peor que podemos hacer -qué wea más atroz-.  Como hay que ser CASI siempre dignas, sólo marcamos el territorio, sí, lo meamos, pero nunca al punto de dejar la poza al lado de nuestro macho,  nos conformamos con dejar nuestro olor.

     Existen otras ocasiones -ojalá fueran todas así- en que somos unas verdaderas labradoras, nos volvemos locas cada vez que vemos a un “niño” y si éste es cariñoso con nosotras nos ponemos de inmediato a jugar, ya sea de día o de noche.

     Hay una raza que nunca falta, y no lo niegue porque sí que las hay. Son las perras cocker,  esas weonas lindas con care’ cuica pero que con cuea son clase media, siempre se las dan de más y buscan subir de rango social, generalmente lo logran gracias a su aspecto bonito, y es común verlas rodeadas de perros más finos que ellas. No cualquier mujer tiene alma de cocker, y no toda puede convertirse en una. No las detesto, al contrario, admiro la capacidad que tienen para surgir en la vida sin un mayor esfuerzo.

     Existen ocasiones en que podemos convertimos en unas rottweiller, demostrando abiertamente nuestros celos, logrando ser escandalosas e incluso, si es necesario, somos capaces de mostrar los dientes, y si la situación así lo amerita no hay limitante alguno para  mandarnos un Luis Suárez y lanzar directamente la mordida. Marcamos tanto el terreno que no dejamos que nadie se acerque a nuestro macho; porque ese perro es nuestro; y a él se le cuida.

    También están las pittbull, que son aquellas mujeres fuertes y atléticas,  poco románticas y generalmente parecen más las amigas que las pololas, suelen tratar a sus machimbres de “wena perrito”. También existe su lado opuesto, las femeninas, delicadas y  que gran parte del día están preocupadas por la facha, antes muerta que sencilla es su lema; ellas son las yorkshire.

    Pero hay una que no puede faltar y esa es la perra quiltra, es la fiel, la compañera, la que literalmente aperra en todas con su macho, en las buenas y en las malas, ya sea un paseo en La Dehesa como abajo del río Mapocho.  Ella no tiene problema alguno en follar donde sea, e incluso, es capaz de pelar los tomates por él, eso sí, sólo lo hace por su perro. Esta perrita que llevamos dentro sólo aparece cuando encontramos al hombre que nos provoca ese todo inexplicable que cada hembra, muchas veces necesita. Esta perra sólo florece cuando nos enamoramos.

Llegó el invierno y para calentar motores les dejamos una colaboración de Ale, lectora anónima con la que iniciamos la temporada de relatos para subir la temperatura. La invitamos cordialmente a ponerse cochina y mandar el suyo. 

El Bomberobombero

Hay que decirlo, el mundo bomberil es fascinante. Hubo un antes y un después de verlo colocarse las botas, traje y casco en menos de 25 segundos. No es difícil imaginar sus piernas y brazos capaces de correr a levantar 10 kilos de ropa después de despertar abruptamente por el sonido ensordecedor de una llamada de emergencia.

En una de mis primeras visitas a aquella bomba, decidió darme un tour. Mientras sus compañeros dormían, me contaba la historia de cada foto colgada en el salón… directo en mi oído… despacito, para no despertar a nadie. Un concierto se escuchaba a lo lejos.

Me llevó al pasillo donde se visten ante una llamada. Un intenso olor a hombre y humo… que lejos de ser desagradable, tenía un sex appeal difícil de explicar (ok, puede que haya influido el cine y la publicidad).

Estaba oscuro, era tarde y no se escuchaba más que la música a un par de cuadras. Una tenue luz exterior alumbraba la bitácora sobre un mesón. Fue en ese minuto cuando reconocí ese agarre intenso, que sólo unas manos fuertes y entrenadas pueden tener. Unos dedos firmes tomaban mi cadera, mientras su otro brazo enderezaba mi torso hasta esa posición exquisita donde su boca roza mi oído; no me podía mover. Me tomó firmemente del pelo y me besó largo y fuerte. La intensidad del momento me obligaba a gemir, pero a cada gemido alguien se movía en el piso sobre nosotros, obligándome a un silencio desesperante.

Sentí un fuerte tirón del brazo que me obligó a caminar hacia esa gran pieza oscura.  Dos carros bomba nos recibieron. Me levantó para subirme sobre el lado de un carro y me agarré fuertemente de su entrepierna para no caer con el impulso. Se podían observar mangueras, hachas e instrumentos de diversos tamaños que sólo aumentaban mi excitación; su pene en mi mano crecía tras el pantalón, duro,  grande… él lo supo y me sonrió.

Sin pensarlo abrí la puerta del carro y lo incité a seguirme. Desde esa altura veíamos con claridad la calle, tras ese portón de vidrio que cubría el frontis del edificio.

Lo desvestí y me acerqué mirándolo a los ojos, y con una sonrisa ansiosa de él, comencé a jugar con mi lengua en su pene. Le hice sexo oral hasta que suplicó que parara.

Recobró aliento por unos segundos y me levantó agarrando mis axilas fuertemente. Una sola mirada directo a los ojos y un excitante beso, mientras me volteaba hasta quedar mirando hacia la calle.

Me desnudó delicadamente, mientras me besaba el cuello y los hombros como sólo esos labios sabían hacerlo… Y lo sentí, intenso, eterno… qué exquisita forma de entrar en mí. Sus manos en mis caderas, asegurando el control de la velocidad y la intensidad… su gemido y el mío en un sonido completamente armónico de placer. Su torso desnudo sobre mi espalda para luego elevarse y comenzar a moverse. Movió sus dedos a mis pezones agarrando firmemente mis pechos, pero con una suavidad perfecta y exquisita. Sentí su respiración acelerada, como subiendo escaleras con 25 kilos encima… Sus manos firmes nuevamente en mis caderas y hombros, traían a mi mente imágenes de la fuerza al sostener esa manguera con presión infinita de agua.

Ya no se escuchaba música a lo lejos. De a poco la calle comenzó a llenarse de gente. Al pasar, muchos miraban el frontis del edificio. Más de un par de ojos miraron más de la cuenta, quizás vieron algo, quizás no. No me importó.

En un movimiento inesperado, me levantó volteándome en el aire hacia él. Me sostuvo con sus brazos y al sentarse, lentamente me bajó hasta su entrepierna. Mientras me penetraba nuevamente, me agarré de él en un instinto de no dejarlo ir, provocándonos una exquisita sensación que nos obligó a gemir muy fuerte. Comenzó a besar mis pezones mientras los acariciaba intensamente con sus dedos… No daba más de la excitación. Perdí el sentido, acabando en un orgasmo largo, intenso, maravilloso. Terminó conmigo mientras gemía en su oído.

Las fantasías se hicieron para realizarlas…


Cualquier similitud con hechos reales, es sólo una exquisita coincidencia. 

 

Les presentamos a Natalia, nuestra artista invitada de hoy que trae este cuento que nos tiene puro inventando finales y teorías conspirativas. Les advertimos que cualquier semejanza con los hechos y personajes de este relato con la realidad es pura coincidencia. FAQMen no se hace responsable de las interpretaciones libres, alucinaciones y futuras llamadas telefonicas que que el lector pueda hacer.

Hace días que tengo una jaqueca terrible. Este lunes me enteré que Gabriel se ha puesto de novio.

Te llamo, y te corto, porque recuerdo que hace más de tres años que no hablamos. Te escribo y te pregunto qué ha sido de tu vida, y me respondes que no mucho. Aceptas mi invitación para ir al matrimonio de la Carla, y empiezo a pensar qué me pondré.

Nos juntamos en mi casa y pedimos un taxi. Pasan unos minutos y no nos decimos nada. Intento explicarte lo que estoy haciendo pero no me entiendes – no importa. Sí, me gusta, sí, a veces soy feliz. Tú también eres feliz, se supone. Somos jóvenes y hablamos de corrido, y creo que me miran con envidia cuando entro tomada de tu brazo.

Te saco una foto con el celular y el cotillón. De vuelta  del baño me traes una piscola de la barra. Bailamos Juan Luis Guerra mal, descoordinados, me pisas y me saco los tacos de una vez por todas. Agarras la liga y te ganas una botella de whisky. Yo bailo con el suegro y me gano un espacio en el video de la fiesta.

Nos reímos de los casados que se van temprano a la casa, y de las eternas solteronas que invitan sin pareja. Nos reímos de la gente que se lleva los arreglos florales a la salida, pero también nos da un poco de pena. En el camino de vuelta en auto me haces cariño en la pierna, y yo hago me hago la loca.

Dejo mis aros largos y mi collar de varias vueltas sobre el microondas. Te sirvo un vaso de agua y me cuentas de tu mamá, y lo grave de su depresión. Miras con curiosidad mi desorden, pero no dices nada.

El abrazo interminable y las caricias espontáneas debajo del cubrecamas, hacen que no me importe que el sexo haya sido malo. Me gusta que me pidas que te rasque la espalda, me gusta desordenar pelo como el tuyo; también compartir mi cama de plaza y media durante flojas mañanas de domingo. Me enrosco como mascota con tu boca en mi cuello y tus manos bien pegadas a mi cintura. Pegas tu frente a la mía, y dormimos así un par de horas.

Me río mucho, y parece que te incomoda. No tengo ganas de hacerlo de nuevo, pero te las arreglas para convencerme. Qué fácil es cerrar los ojos y jugar a los besos lentos, pienso. Pongo la radio y suena una canción de Jorge González que habla de morder un corazón, con suavidad.

Es más de las una. Nos despedimos con un beso en la mejilla en el marco de mi puerta. Juego con tu carnet y te digo que en la foto te ves gordo. Me siento vacía y algo muerta cuando le cuento a una amiga por whatsapp que finalmente me tiré al Negro. Abro tu contacto en el celular y veo cómo estas en línea, y ya no, y de nuevo sí. Dejas pasar uno, dos días, y un Me Gusta en facebook me recuerda que existes.

Lo importante es que no ha vuelto a dolerme la cabeza.

Les presentamos hoy a nuestra a Andi, Faquette Sysadmin supercomputinasexycochiñoña, siempre manejando los controles desde atrás y ayudándonos cuando nos queda la cagá y corremos en círculos. Hoy la sacamos de su cybercelda y la pusimos a escribir. Trátenla con cariño o si no nos baja el sitio.

Peter_pan_y_wendy_pelicula

-Un partido más y nos vamos, porfaaaaaa.
-Hace una hora me dijiste lo mismo
-Ya pu, una no más. Grabo y nos vamos
-No, vamos a llegar tarde al cumpleaños de tu papá
-Puta oh. Que eres pesá, siempre me hací lo mismo.

 

Con ustedes: Peter Pan

Te puedes meter con un Guapito Bipolar, con un Busca Drama y hasta con un Hombre Prohibido, pero ninguno… ninguno, te dará dolores de cabeza como un Peter Pan.

Al principio son los personajes más entretenidos, suelen tener siempre un panorama bajo la manga y son el alma de la fiesta. Todos lo quieren porque prende hasta el carrete más fome. Si usted encuentra uno de estos, le aseguro no se aburrirá por un buen rato.

Dentro de ese constante pasarlo bien, suelen tener necesidades que demandan ser atendidas. Desde las más simples y tiernas como el inocente: “¿Hazme cariño?” mientras ven una película en esos momentos de cucharita un día domingo, hasta su necesidad insaciable de pasarlo bien sin importar nada más, y como que el mundo se acabara después de ese carrete a los que, obvio, lo tienes que acompañar aunque no te puedas la caña.

“Pero cómo, ¿no me vas a acompañar? Vaaamos po! Lo vamos a pasar increíble, te lo prometo”.

Y atrévase a negar cualquiera de sus demandas, pues saldrán a la superficie sus características más especiales. Mostrarán lo vulnerables que son y podrá ver que en el fondo solo es un adorable niño que necesita de su compañía. No se extrañe si le sale con acusaciones del tipo: “es que tu no me quieres!” o “siempre haces lo mismo!”, mientras le coloca cara de perrito degollado.

 

Hábitat

Bares, Pichangas, Juegos Diana, Discoteques, Fiestas Mechonas, en las que hace rato no tiene nada que hacer. Fiestas electrónicas, pachangeras, rockeras, floclóricas, Hare Krishna, altiplánicas, mingas, curantos, tarreos, asados y cumpleaños infantiles saltando y empujando cabros chicos pa’ abajo del Barney inflable.

 

Cómo detectarlo

  • Cada vez que le pregunta por su futuro, éste es incierto y sin importancia, pues lo relevante es “pasarla bien”. Clásica la frase: “¿Y pa qué te preocupai? si falta caleeeeta”.
  • Cada vez que usted lo saca al supermercado, él le quita el carro sin piedad y lo usa para patinar por cuanto pasillo se le cruza, mientras grita “Wiii”. El único pasillo en el que pone atención y gasta horas, es en el de su comida/golosina favorita.
  • Pierde rápidamente el control mientras conduce cuando se forma un taco que retrasará la llegada al destino. Si es un partido de Chile, es pelea segura, “pero por la cresta! Viste como se cruzó el CSM?!” y “córrete po’ hueón!!” será lo menos que escuchará salir de su boquita juguetona.
  • Nunca concreta. Que va a empezar a juntar el pie del departamento, es algo que vienes escuchando los últimos 2 años, al menos.
  • Habla de un futuro juntos, pero a largo plazo. De verdad en el futuro. Algo así como 20 años para pensar en asentarse de cualquier forma posible.
  • Trata a todos sus amigos de viejos culiaos fomes cuando no quieren implementar alguna de sus ideas y se enoja… contigo; o suele irse disgustado de alguna junta cuando no era lo que esperaba. Esto lo mantiene en constantes discusiones con sus pares, sin embargo, lo adoran como a un hermano chico porque: “El Luchito es así”.
  • Se niega a trabajar en grandes empresas o por tiempos prolongados, argumentando que él es un “alma libre y creativa, un niño en crecimiento que necesita nutrirse de la sabiduría de la vida”. Mentira, entrar a las ocho es una tortura insufrible; peor que ir al colegio. Y tener que cumplir a un jefe le da terror.
  • Pasa más metido en sus recuerdos de la juventud que en planificar qué hará ahora que se quedó sin pega por n-ésima vez, ya sea por despido o por renuncia.
  • No logra entender por qué sus amigos cambian y “se ponen viejos”, ni por qué se fueron a vivir con sus minas y planean familia. “Cómo se le ocurrió ser papá a este hueón si recién tiene 36”.
  • No es capaz de manejar la frustración. Y su forma de demostrarlo será siempre a través de la pataleta: “Tú nunca me apoyas”, “Por qué siempre te pones en mi contra?”, “Tú no me quieres”.
  • El lolo se la pasa puro carreteando y con cueva va a trabajar: “Llama a mi jefe y dile que estoy enfermo… ya?”.

 

Misión

Divertirse y tener todo lo que necesitan al alcance de la mano. Si no lo apoyas, te armará pataleta acusando abandono y falta de cariño.

 

La Presa

Para mujeres con síndrome mamá-enfermera o mamá-psicóloga, éste es su tipo ideal de hombre. Siempre le dará trabajo y alguien a quién cuidar y aconsejar en el día a día. Y mejor aún, el lolo la necesitará siempre, pues le aterra quedarse solo en la vida. Él siempre buscará alguien que lo acompañe y satisfaga sus necesidades de atención.

Para las que no sufren de los síndromes descritos, créame cuando le digo, el vuelo libre por las estrellas al país de Nunca Jamás, tiene un aterrizaje forzoso directo en el barco del capitán Garfio y de lo único que terminará siendo presa es del Cocodrilo Tic-Tac.