Autor » Frann

Si de algo sirve la histeria colectiva por el supuesto fin del mundo, es que ahora tenemos un “último día” para hacer lo que nos de la gana, sin arrepentimientos y sin culpas, porque ¡último día nadie se enoja! Entonces, para aprovechar estos tres días de oscuridad, movimientos telúricos, lluvias veraniegas y demases, les voy a dejar unos consejos para sobrevivir a las condiciones más extremas o hacer de su último día en la tierra lo mejor:

1- Tener un kit de seguridad: Vibrador, condones, látigo, esposas, disfraz de enfermera (por si hace frío y hay que abrigarse), celular con batería para grabar los videos al estilo Ronny Dance, un bidón de agua y algo para comer… porque después de tirar da hambre.

2- Búscate a alguien para hacer cucharita: Si tienes pareja, y quieres pasar con esa persona los últimos días de tu existencia, perfecto. Si no, recuerda que el mundo se va a acabar así que anda y busca a ese que hace que se te caigan los churrines e invítalo a hacer cucharita en estas noches de frío veraniego. Para los tres días de oscuridad que se nos vienen, es importante mantener una temperatura corporal alta para no morir de hipotermia, la técnica de la cucharita es ideal para este fin. Lea el resto de este artículo »

Hay hombres a los que les gusta el drama y punto. No importa cuánto lo nieguen u oculten, la realidad es que varios de ellos andan con un imán de minas-drama y al final del día, les encanta ser el centro de atención. Porque todo se resume a eso, El Busca Drama es el centro del mundo de La Weona Loca, y eso lo hace sentir muy, pero MUY importante.

Racionalmente tienen claro que las escenitas en el restaurant, la revisá de facebook o del celular, los celos -fundados e infundados-  que siente hacia TODAS sus amigas, las 25 llamadas perdidas e incluso el escándalo en la calle, son parte de una relación enfermiza y llena de obsesiones poco sanas que no lo llevarán a buen puerto (aceptémoslo, ningún hombre quiere terminar con su campeón siendo potencialmente cortado en pedacitos o hecho puré a golpes de martillo), pero saber que ÉL es la persona MÁS importante en la vida de esa dulce criaturita, frágil y locamente enamorada, genera algún tipo de reacción química en su cerebro que radica en esta especie de adicción al drama.

Él sabe que la mina está loca, e incluso muchas veces lo dice -fuerte y claro- frente a sus amigos… y aquí voy a detenerme para darles un consejo: No ande por la vida diciendo que su ex está loca o que es maraca, porque después es usted el weón pajarito de dios que vuelve con la weona loca y/o maraca y tiene que tragarse sus dichos. Mejor quédese calladito y lea el blog de al lado, léalo con atención, y luego no diga que nadie se lo advirtió… En fin, como les dije, él sabe muy bien con quién está y lo que le espera. Ha visto los ojos de su dulce noviecita tirando rayos láser teledirigidos, su celular siendo aplastado por un letal taco aguja y sus mejores pilchas volando desde el balcón de su depa hacia la vía pública. Entonces surge la pregunta del millón: Si él sabe que la mina está loca ¿Por qué se queda con ella? Lea el resto de este artículo »

Retrato hablado del Guapito Bipolar

De todos los hombres con los que nos podríamos meter, este es de los peores. El que un día te llama porque te extraña y al otro día resuelve que le cagaste la vida y es mejor alejarse. Ese que dice que no quiere verte más, pero te escribe en el chat de Facebook cada vez que te conectas. Es que para el Guapito Bipolar, eres lo mejor y lo peor que le ha pasado, todo al mismo tiempo.

Siempre está confundido, tiene una mezcla de ternura y agresividad. Te invita al carrete, te lleva al after, se pone cariñoso y te pide dormir abrazados (o tira como si lo hubieran tenido encerrado 6 meses), hasta que – en un par de segundos- cambia de opinión y empieza esa conversación eterna, que es mejor no tener: Es que estoy confundido, no sé si es el momento, desde que te conocí no sé qué hacer, te quiero demasiado, no quiero hacerte daño, etc, etc, etc.

El Guapito Bipolar -en su lado amable- es el más amable, el más tierno, te hace sentir como una reina, como la mina más mina del universo. Es seco para armar frases bonitas, con palabras que te dejan viendo corazoncitos en las nubes. Es mino (no cualquiera se gana el adjetivo “Guapito”), sexy, tira rico, es tierno, siempre tiene tema de conversación, le importa el medio ambiente y todas esas cosas shúper locas que le gustan a las mujeres. Te hace sentir cómoda, te presenta a los amigos, te lleva a todos los carretes. Se preocupa por ti, te dice todo el día que eres la más…  la más linda, la más rica, la más inteligente, la que mejor baila… lo que sea que a él le guste de ti, te lo dice todo el tiempo. Es ese perfecto, del que incluso -quizás- podrías enamorarte.

Peeeeeero… Lea el resto de este artículo »

A la persona que inventó el cuento del Príncipe Azul deberían lincharla. Es que logró que los hombres tengan esa absurda idea de que estamos buscando a ese caballerito bien ordenado, bonito, con facciones perfectas, con ese pelo que se mueve al viento de forma armoniosa y sonrisa pep. Ése que se sube a su corcel blanco y radiante (hasta musculoso) para venir a declararnos su amor, cantándonos una canción romántica frente a nuestro balcón y nos va a tratar como si fuéramos de porcelana, a acariciar como con el pétalo de una rosa y nos despertará con un beso de amor si un día nos envenena una bruja malvada.

Ese hombre perfecto que sólo nos trata con dulzura y quiere ser felices para siempre, cantando juntos con los pajaritos, corazoncitos volando alrededor… MÁTENME AHORA POR FAVOR!

A quien inventó este cuentito le atribuyo todos los románticos empedernidos que conquistan a punta de canciones de Ricardo Arjona y Luis Miguel. Por culpa suya las mujeres tienen fantasías sexuales con un rucio desabrido, empaquetado y correcto (¿amanerado?). O sea, en realidad dicen tenerlas, y se comportan como señoritas de bien… claro, como la Princesa de los cuentos, porque eso es lo que viene a buscar el Príncipe Azul.

Entonces luego reclaman, porque son todas cartuchas y no se atreven a experimentar, que no toman la iniciativa, que se hacen las difíciles, etc. Pero cuando aparece una más osada, más directa, más brava, que no sólo quiere amor de ese cariñoso y pasado a rosas y chocolates, sino uno más caliente y pasional; o que no anda buscando un pololo, sino alguien con quién pasar un buen rato o un amigo que -a veces- es algo más, pero sin amarrarse ni pedir (ni dar) explicaciones (que por lo demás es esa que todos dicen querer tener), salen corriendo como gatitos asustados. Lea el resto de este artículo »

Las mujeres tenemos una relación  obsesivo/compulsiva, necesitada y un poco psicópata “especial” con las llamadas telefónicas, siempre tienen un trasfondo que va mucho más allá de sólo llamar para decir “holi“. Si estamos recién saliendo con un Guapito, esperamos que nos llame para demostrar interés. Hay “ciertos tiempos” que tienen “ciertos significados” súper ultra complicados, porque -aceptémoslo- somos minas. Si no nos llama, al día siguiente empieza el drama la inquietud y no sabemos si llamar o no, si mandar un msje, etc. Empezamos a inventar excusas de por qué el lolito no agarra su celular para hablar con nosotras, que seguramente son muchísimo más complicadas que las razones reales que tiene el masho en cuestión para no llamar, las que varían dependiendo del tipo de relación y el grado de compromiso (y, por supuesto, del tipo de hombre… porque no, no todos son iguales).

La cosa es que, aunque a veces nos empeñamos en creer lo contrario, los hombres son mucho menos enrollados que nosotras y si no llaman, las razones suelen no ser algo taaaaaan difícil de adivinar. De todas formas, no se confíen: a veces pueden sorprendernos.

Entonces, ¿por qué los hombres no llaman?

Después de la primera cita.

Niño conoce niña, niño invita a salir a niña, niña le da su número de teléfono a niño, niño no llama al día siguiente.

¿Por qué?

1- La cita fue fome: La niña se pasó toda la noche hablando de sí misma (de cosas no interesantes), pegada al teléfono (sea hablando, mensajeando, tuiteando o en facebook) o simplemente no era lo que él esperaba. Simple, no le interesas, asúmelo y no te quedes pegada esperando que llame. Todas sabemos cuándo una cita no salió tan bien, ¿verdad?

2- No quiere parecer jote: Sí, los hombres se preocupan de no parecer jotes o desesperados. Si crees que la cita fue buena y notaste un interés de parte suya para volver a salir, no te estreses; dale un poco de tiempo, es muy probable que él quiera parecer relajado y no agobiarte con una llamada tan pronto (como se agobiaría él si tú lo llamaras a la primera oportunidad posible).

3- No se atreve: No todos los hombres son iguales, no todos son cancheros, hay muchos más tímidos e introvertidos que no se atreven a llamar… y que seguramente esperarán hasta encontrarse contigo frente a frente para -quizás- decirte lo bien que lo pasaron. Ahora, si intercambiaron redes sociales (twitter, facebook, etc.) seguramente te dirá algo a través de alguno de esos medios.

4-Exceso de medios de comunicación: Es que son tan súper modernosos que altiro se agregaron a facebook, twitter, msn, gtalk, etc, etc. Si se han comunicado por cualquiera de estos medios, no espere una llamada; aunque para usté llamada no sea lo mismo que chat, para ellos sí, porque -a fin de cuentas- ya “hablaron”. Y si, además, acaban de tener UNA cita, no se ponga mañosa y tome ese chateo como algo positivo.

Y  bueno, de más está decir que si la cita fue buena y el joven aún no se comunica con usté, si fue viva le pidió su número de teléfono, ¡siempre puede tomar la iniciativa y llamar! O si es más tímida y no se atreve, mande un mensajito de texto coquetón y vea qué pasa. Si no pasa nada, no se enrolle y siga con su vida.

OJO que acá estamos hablando de una cita con un lolito soltero y con quién se vienen recién conociendo… ¡nada de frescolines con polola, ni tiramigos!

En el pololeo

Si llevan tiempo pololeando, se habrán dado cuenta de que los hombres son capaces de llegar a ciertos “arreglos” con nosotras, sólo para complacernos (en realidad para evitar peleas por motivos ridículos), entre los cuales está: llamar “x” número de veces al día. No, no siempre nos llaman porque quieren hablar con nosotras, a veces también es por cumplir, para no tener que escuchar “pero por qué no me llamaste cuando llegaste a la casa de Pedrito” (aún cuando habían hablado 20 minutos antes…) una especie de rutina para llevar la relación en paz.

Y entonces, ¿por qué dejan de llamar?

1- Anda en malos pasos: Aquí puede ser por varias razones, por desgaste de la relación, porque usté se mandó algún pastelito o simplemente porque usté pololea con un Pingaloca o con un Embustero. Simplemente encontró algo en otro lado (o lo anda buscando) y le están poniendo los cuernos. Esto también aplica a cuando usté llama y llama y él no contesta.

2- Está enojado/molesto por algo: Aunque esta es una actitud un poco más de mina, a ellos también les pasa (a veces) que se enojan por algo, no nos dicen, se les olvida por un rato y luego se acuerdan, entonces no llaman ni dicen nada hasta que una va y le pregunta directamente o hasta que se les vuelve a olvidar y actúan como si nada.

3- Anda “webiado”: Dícese de cuando al masho le pasa algo, anda medio depre o bajoneado, pero ni él sabe bien por qué. En estos casos, es común que el joven se retraiga y no cuente nada (porque de verdad no sabe lo que le pasa) y se esconda un poco, no llame ese día, etc. Si está la suficiente confianza, él le dirá: “Sabes qué mi amor, hoy ando raro, mejor hablamos mañana, ¿ya?”. Porfa, no insista, no se enrolle, no arme historias pensando que a él le pasa algo con usté. Ellos pasan por estos momentos y cuando logre descifrar qué diablos le pasa, se lo contará, ¡si por algo son pololos!

4- Está jugando Winning o FIFA: Si el pololi le dijo que la iba a llamar a las 3.00, pero a las 2.50 se puso a jugar play con sus amigos y está en medio del partido de fútbol, ¡OLVÍDESE de la llamada! Como me dijo un amigo “el PES (o el FIFA) es sagrado”. Seguramente la va a llamar después o usté (si es un poco alaraca y exagerada) lo va a llamar a las 3.15 y ahí va a cachar que él está en pleno juego. Un consejo: si sabe que su pareja va a ir a la casa del amigo (o del amigo del amigo) que tiene play, no se ponga bruja y deje que se entretenga. Nadie se muere porque no la llamen una vez.

5- Le dio lata y prefiere esperar que usté lo llame: ¿Y con qué cara va a reclamar usté, si lo tiene TAN mal acostumbrado a que si él no la llama a la hora que dijo, usté va a pescar el teléfono y lo va a llamar hasta que conteste? Eso le pasa por bruja.

6- Se le olvidó/Se quedó sin minutos/Se murió la batería/etc: Aquí entran todas esas razones ridículas que usté suele pensar que son mentira… Pues le cuento que la mayoría de las veces son verdad (a menos que su pololo sea un Embustero o un Pingaloca, en ese caso lea el punto 1), los hombres no son tan maniáticos como para andar cargando el celular a cada rato, si le queda una rayita de batería basta y sobra, en general no se dan cuenta de que les queda poca (o nada) plata en el celular hasta que intentan llamar y no pueden… Yyyyyy sí, se les olvida llamar, simplemente porque se les olvida.

¿Qué hacer?

Pues nada, sea menos obsesiva, relájese y confíe en su pareja… si tiene dudas de que él anda en malos pasos, entonces no espere que la ande llamando como antes, si al final, cuando las cosas van mal todos nos damos cuenta, si se hace la ciega ya es su problema y no la podemos ayudar. Si la relación anda bien, no sea controladora y no reclame cuando a él se le olvida llamar (a menos que no la llame nunca, ahí preocúpese, tampoco sea tonta), recuerde que mientras más le reclame/mañosee/mande el tema de los llamados, ¡menos ganas le van a dar de hacerlo!

Si fue a una cita y no la llaman, espere unos días (o el tiempo que usté quiera) y llame, tantee el terreno y vea si hay interés por parte del lolito. Si él no le contesta, no le devuelve el llamado o no quedan en nada (verse, hablar, chatear), entonces olvídese de él y salga con otro. Nada de andar psicopateándole el facebook para ver si ha salido con otras niñas, ni andar esperando al lado del teléfono que la llamen; una cita es una cita, no implica compromiso alguno.