Autor » Hetaira

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Tenía la fantasía hace mucho rato; dos hombres para mí. Dos lenguas, cuatro brazos y dos penes para complacerme. Porque esa era mi fantasía: que me complacieran, que me acariciaran y besaran dándome placer, yo eligiendo quién me penetraría, dónde y a qué velocidad.

La figura de tener sexo con dos hombres, uno por cada lado, poniéndome en la posición que ellos quisieran no me excitaba en lo más absoluto y al contrario, me provocaba cierto temor; temor de perder el control y que me doliera, así es que opté por esperar hasta encontrar al adecuado que me ayudara a encontrar al otro adecuado.

El señor Adecuado, -desde ahora, ‘A’- era mi tiramigo, un gran tiramigo por cierto; generoso y atento, encontraba placer calentándome, le gustaba llevarme a la desesperación alternando su lengua y sus dedos hasta que le pidiera, suplicando por favor que me lo metiera.

Le di la idea cundo me contó que era un voyerista, que se calentaba mucho viendo a otros teniendo sexo o imaginándome con otro: “ésta es la mía” pensé, y le pregunté con delicadeza qué le parecería verme con otro o incluso invitar a un tercero. Los ojos le brillaron de esperanza y accedió.

Le hablé de mis condiciones y miedos, él me respondió que jamás permitiría que alguien me hiciera algo que no quisiera y que lo importante era que yo lo disfrutara. Así comenzamos la búsqueda; practicamos doble penetración con juguetes (tiene técnica) y fuimos a bares swinger en busca del tercero, pero la falta de confianza en desconocidos nos hizo buscarlo en nuestros círculos.

La verdad es que no fue nada de fácil y estuvimos buscando al esquivo tercero durante un año; la mayoría de los hombres quieren hacer un mujer-hombre-mujer, pero muy pocos se atreven a un hombre-mujer-hombre por el miedo a “lo gay” (ustedes saben lo delicados que son con ese tema que el choque de espadas y “qué pasa si se equivoca y me lo pone a mí” les da pavor).

Cada uno buscaba por su lado, atentos a cualquier conversación cochina de carrete donde los amigos más deslenguados sacaran el tema.

Hasta que un día:

– ¡Lo encontré!

– ¿Mi calzón calipso?

– No, ese nunca apareció. ¡El tercero! Mira, te mando sus fotos de Facebook. Es un compañero de la U, recién terminó una relación y quiere hacer todo que con la polola no pudo; o sea, trío.  Sacó el tema y le conté de ti jajajaja y prendió.  ¿Te gusta? Lo encuentro encachado, como de tu gusto, encachao’ como yo, jajajaja.

– Oye sí, es guapo, ¿pero le hablaste del asunto como lo conversamos?

– Según lo que he indagado, es  generoso como dices tú y le dije que carreteáramos un día para que te conociera y decidieras tú.

Así, nos juntamos un día con el señor ‘B’, solo para conocerlo y ver si me movía las hormonas (y ojalá el clítoris). Me gustó de inmediato, hablamos de sexo e indagué en sus gustos y sus historias que después de un rato, ayudadas por lo tomado y lo fumado, me fueron calentando.

Tomé la iniciativa y me acerqué a ‘A’, empecé a besarlo suavecito, apretando las tetas contra su torso. ‘A’, que me conocía bien, sabía que esta era una invitación y empezó a tocarme la pierna y la subió a la suya para agarrar mi cadera por debajo de falda, sin prisa, como si estuviéramos solos.  Subió sus manos de a poco y comenzó a jugar con mi escote. A mí se me había olvidado el señor ‘B’ cuando lo sentí sentarse a mi lado derecho y empezar a tocar mi pelo de la nuca con su nariz, empezó a apretarse más, pero yo aún no lo miraba, absorta en los besos de ‘A’.

El señor ‘B’ hizo lo mismo que ‘A’ y comenzó a tocar mi pierna subiendo suavemente con su mano hasta mi muslo descubierto. Llegó hasta mi minúsculo calzón y empezó a jugar con él, llevando su mano cada vez más cerca de mi pubis.

A esas alturas yo estaba en éxtasis, humedecida  totalmente, cuando llegaron sus dedos a mi vagina. Sin apuro, movió sus dedos suaves por el contorno antes de empezar a masturbarme, deje de besar a  ‘A’ y me puse de frente entre los dos para recibir sus atenciones: ‘A’ besaba mi cuello y tocaba mis pezones, ‘B’ me besaba en la boca mientras me masturbaba.

‘A’ paró y me tomó la mano para llevarme a la pieza. Me desnudaron entre los dos y me senté de espaldas encima de ‘B’, a la orilla de la cama, y mientras ‘A’ empezaba a hacerme sexo oral, comencé a moverme encima de ‘B’, masturbándolo con el culo mientras me tocaba las tetas, sentado y apretándome fuerte, respirando en mi oreja; se sentía su agitación, su erección era gigante y se movía a la par conmigo.

El señor ‘A’, muy alfa, se detuvo. Le dije a ‘B’ que se acostara y me puse encima de él, para instalar un condón en su hermoso pene antes de penetrarme: “no creo que dure mucho”, me dijo, yo lo besé tiernamente y disminuí la velocidad. Hicimos contacto mientras ‘A’ solo miraba extasiado; paré y lo invité a levantarse. ‘A’ se acostó y yo me subí encima de él de espaldas, para que me penetrara por atrás. Quería sentir la doble penetración y no se me ocurría de otra forma, además ‘A’ era el principal, y atrás iba él y solo él.

Mientras ‘A’ me penetraba por atrás, ‘B’ me miraba atento, comenzando a tocar mi vagina con sus dedos. Lo miré con complicidad y tomé su pene para dirigirlo a mi vagina. Tenía uno abajo en mis espaldas, y el otro dispuesto a penetrarme por adelante. Comenzó a besarme y tratar de penetrarme pero no entraba. Lo ayudé moviéndome y guiándolo pero no había caso: el pene de ‘A’ era muy grande y no dejaba espacio para que entrara ‘B’ por delante. Después de un rato de intentarlo, se conformó con masturbarme y hacerme sexo oral -debo decir que ‘B’ era un experto en sexo oral o no sé si yo estaba muy caliente, pero acabé de inmediato, al igual que ‘A’. Fue uno de los mejores orgasmos de mi vida, la cantidad de sensaciones era increíble, no sabía de qué parte de mi cuerpo venía la mayor excitación, o si lo era todo.

Me separé de ‘A’ y me acerqué a ‘B’ a gatas, mirándolo aún muy erecto y le saqué el condón para tocar la punta de  su pene mojado y brillante con la yema de los dedos, lo tomé de abajo y le pasé la punta de la lengua como una gatita tomando leche; él ya no me miraba, tenía la cabeza hacia atrás disfrutando mis atenciones. Lo metí a la boca y comencé a chupar suavemente acelerando la velocidad y apretándole la base del pene de a poco… lo hice con tanto gusto que se fue rápido.

‘A’ yacía donde lo dejé con los ojos cerrados, y ‘B’ a los pies de la cama de la misma forma. Me sentí una triunfadora, mi fantasía se cumplió con creces y mis compañeros fueron los correctos.

Ahora solo me falta encontrar la forma de lograr que hagamos la doble penetración.

bj

En el primer capítulo de los Tips Para un Buen Blow Job, les enseñé El Truco del Helado, que viene siendo como la clase para principiantes en fellatio. Sé que ha pasado harto tiempo y que están muy ansiosas por aprender más, pero tenía que darles un ratito para practicar, ¡sobre todo porque el truco del helado es TAN rico!

Pero aprovechando que estamos en invierno, que es temporada de cucharita y que, con el frío que hace, necesitamos buscar formas de mantenernos calentitos en la noche (sí, esto es básicamente un post de supervivencia), les voy a dar algunos datos para que hagan el mejor Garganta Profunda de su vida.

Ya sabemos que a los hombres les gusta que les hagan sexo oral y, si siguieron los consejos anteriores, estoy segura de que ustedes también se convirtieron en unas fanáticas, de esas que no necesitan que ningún hombre las empuje hacia abajo, porque ya estaban hace rato con la cabeza jugando debajo de las sábanas. ¡Bienvenidas al club! Lo que quizás no todas saben -y obvio que deberían- es que a los hombres los vuelve locos esa sensación de estar apretaditos dentro de algo, no por nada se obsesionan con el sexo anal (tema que dejaremos para otro post). Entonces, si juntamos la calentura que provoca el tener su pene dentro de nuestra boca + tenerlo en un lugar apretado y acogedor, ¿qué tenemos? ¡Una explosión de placer!

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Este post es producto de un extraño experimento: pusimos a follar a Hetaira (representando a FAQ Men) con el Dr. Ninfómano (representando a FAQ Women), para probar la variedad de condones de LifeStyles. Para conocer la versión del Dr. Ninfómano de este experimento, entre aquí.

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Siempre he sido pro encuentros casuales, sin compromisos, sin necesidad de quererse, sólo por el simple gusto de sacarse las ganas y tirar un buen rato, o sea, pasar un buen rato… ustedes me entienden! Me gusta tirar con quién quiera y cuándo quiera, nunca se me quitó lo caprichosa y desde que llegué a FAQMen, me hablaron del Dr. Ninfómano, tanto, pero tanto, que me leí todos sus posts. Incógnito, experimentado y experimentador, al parecer dispuesto a todo… justo lo que me hacía falta para llevar a cabo la misión que nos encomendaron de LifeStyles: probar la resistencia, sabor, durabilidad y sensación de sus condones. Así que saliendo del carrete con los FAQers y las FAQettes, no lo dudé y le mandé un mensaje, de esos que llegan a las 3 de la mañana y son difíciles de declinar: “Hola, invítame a tomar algo a tu depto mañana? Hetaira”

Me fui a su casa después de la pega, algo así como un after office privado, me estaba esperando con una copa de vino y algunas cosas para comer. Nos pusimos a conversar sobre nuestras aventuras, nuestras historias y algunos experimentos. Tríos, helados, ascensores, baños y cines. Podía sentir sus ojos clavados en mi escote, no hay mirada más sexy que la de un hombre calentándose conmigo. Lea el resto de este artículo »

Hacer un buen Blow Job (o BJ, o fellatio, o sexo oral a un hombre), es mucho más que abrir la boca y dejarse penetrar. La idea no es ser un orificio con lengua que él pueda usar para masturbarse, para eso están las muñecas inflables. Son muchas las cosas que hay que tener en cuenta para que este momento sea lo más placentero posible, pero lo más importante es que tiene que gustarnos, tenemos que disfrutar la sensación de tener su pene en nuestra boca, moviéndose, calentándose, a punto de explotar. Si nunca has hecho un Blow Job, no sabes lo que te pierdes; es uno de los momentos más placenteros del sexo, saborear, mordisquear, succionar y apretar su pene con tu boca puede llegar a excitarte a niveles que no has experimentado antes.

El BJ te da un momento de intimidad máxima: tienes el contol de su sexo, la posibilidad de hacer con él lo que quieras. Es por eso que les daré unos consejos de qué hacer y cómo lograrlo, para que sea una experiencia orgásmica tanto para él como para ustedes.

El Truco del Helado

Nadie dijo que hacer un Blow Job era fácil: el pene es muy sensible y la boca un lugar peligroso si no sabemos usarla bien. Uno de los temores más comunes, tanto para el hombre como para la mujer, al momento de hacer un BJ, es la posibilidad de lastimar con los dientes. Pero si vamos con miedo, no va a ser un momento de placer, sino más bien de torpezas.

¿Recuerdan alguna vez haber practicado dar besos con un espejo, almohada o con su mano? ¿Para qué lo hacían? Para dar besos sin raspar con los dientes. Pues bien, les voy a enseñar un truco para que puedan hacer un BJ suave, esponjoso y sin dolor, sólo placer. Para esto, sólo necesitan dos cosas: un helado cilíndrico del sabor que más les guste (mi recomendación, fruna sabor frambuesa) y seguir las instrucciones.

Aquí el paso a paso:

  • Una vez que le sacas el papel al helado, tienes que lamerlo por todas partes, para sacarle el hielo. Pásale la lengua, ejerciendo presión y salivando de vez en cuando (no debe haber exceso de saliva) hasta que quede suave.
  • Cuando el helado está suave, ponlo en tu boca y comienza a tomártelo como si le estuvieras dando un beso. Comienza de a poco, usando sólo el movimiento de tus labios y rozando de vez en cuando el helado con tu lengua. Hazlo hasta que no roces el helado con tus dientes (será automático, si lo raspas, te dolerán los dientes). Debes ir succionando de vez en cuando para tomar helado, recuerda que se irá derritiendo.
  • Una vez que lograste besar tu helado sin raspar con los dientes, ve qué tan abajo logras dejar una marca. Sin morder y siempre haciendo una leve presión con tus labios. Si tu marca está más arriba de la mitad del helado, entonces debes esforzarte más.  Usa tu lengua para llevar el helado hacia tu paladar y empujarlo hacia tu garganta. Mientras lo haces, forma un túnel con tus labios para evitar que el helado pase por tus dientes. No olvides succionar.
  • Este es el momento para disfrutar tu helado. Siente el sabor y sigue tomándolo de la forma que expliqué, trata de ir llegando cada vez más abajo. Nunca muerdas el helado; deja que se deshaga mientras succionas, así vas a salivar más y será más facil introducirlo entero en tu boca. Es importante que vayas haciendo el movimiento de meter y sacar el helado, recuerda que al hacer un Blow Job lo estás masturbando con tu boca.
  • Si sientes que tienes dominado el movimiento y ya no pasas a llevar el helado con tus dientes, es hora de hacer el truco del helado. Ponte el helado en la boca, sólo la puntita como dirían algunos, y, sin usar tus manos, succiona (siguiendo todos los pasos anteriores) hasta hacer desaparecer el helado dentro de tu boca, que sólo se vea el palito. Luego, usando tu lengua, sácalo hasta la mitad y lo vuelves a meter en tu boca. Repítelo un par de veces y ¡TARÁ!

Si no me creen, hagan el truco del helado al frente de algun amigo de confianza o de su novio y vean las reacciones. Mis amigos nunca más pudieron tomar un helado como antes: ver la cara que ponen cuando lo recuerdan es impagable. Además, cuando ESE hombre te vea hacer el truco del helado, no podrá pensar en otra cosa que en poner su pene en tu boca. Ningún hombre se resiste a la idea de que le hagan buen sexo oral y que -además- ella disfrute haciéndolo.

¿Cómo aplicar esto al Blow Job?

Creo que es bastante evidente, pero si aún no lo comprenden, les dejo otro paso a paso:

  • Cuando estés haciendo el BJ, toma el pene con una mano lo más cerca de sus testículos que puedas y aprieta un poco, con la otra mano acarícialo mientras le pasas la lengua.
  • No dejes de acariciar su pene mientras lo besas, es muy importante que sigas estimulándolo y haciendo presión con tus manos. Succiona de vez en cuando, tal como lo hacías para tomar helado.
  • Haz una O con tu boca y lentamente lleva su pene hacia tu paladar y hacia tu garganta, parte con movimientos cortos y algunos largos entre medio, en los movimientos largos, trata de llevar su pene lo más adentro de tu boca que puedas. Debes usar tu lengua para ejercer presión y poder concentrarte en abrir la boca.
  • Cierra los ojos unos momentos y relájate, verás cómo disfrutas la sensación de tener su pene duro, caliente y palpitando dentro de tu boca. Bésalo con fuerza, ejerce cada vez más presión con tu lengua y al sacarlo de tu boca, con tus labios. Mira a tu hombre de vez en cuando; despeja tu cara para que te vea.
  • Acelera el movimiento de meter y sacar su pene de tu boca, succionando y besándolo cada vez. Cuando veas que se está excitando, mantén el ritmo unos momentos y haz movimientos más largos, que su pene choque con tu garganta si es posible. Ejerce presión tanto al meterlo como al sacarlo de tu boca.
  • Si te cansas, puedes ir alternando y masturbarlo con tus manos, pero siempre manteniendo tu boca en su pene.
  • Cuando veas que va a llegar al orgasmo, hazlo acabar con tu boca, no importa cuán cansada estés. Recuerda cuánto te excita pasar tu lengua por su pene y sigue cada vez más rápido hasta hacerlo acabar.
  • Si es tu primera vez y eres asquienta (se perdona sólo la primera vez) pídele que se aleje cuando vaya a eyacular. Las siguientes veces deja que eyacule en tu boca y verás lo placentero que es sentirlo.

Bueno chicas, vayan y dénle un buen Blow Job a su pololo/esposo/amante/amigo con ventaja y disfrútenlo. Pronto les enseñaré otros trucos para que sea mucho más que una mamada.

El próximo capítulo será “Garganta Profunda” 😉