Autor » Lady Penny

Todas tenemos uno o varios lolitos a nuestro haber. Y cuando digo lolito, llevo al límite la expresión. No hablo del pendejo que en realidad es un adulto inmaduro que le falta para caer del árbol en forma natural. Hablo del pendejo literal, ese que tiene mínimo 7 años menos que tú (y máximo unos 10, porque no queremos andar enseñando a poner condones a esta altura de nuestras vidas), y que según las reglas de la moral y las buenas costumbres, deberías dejar tranquilo para que se meta con alguien de su edad. images (4)

Este lolito te persiguió y te coqueteó durante meses y nunca quisiste caer, porque, ¡era más chico que tu hermano más chico! Pero siempre te gustó… toda la vida te ha generado ese morbo rico, suave, y no me mal entienda, súper bien intencionado con las intenciones más cochinas del mundo.

Pero un día te pilló medio embalá, soltera, y lo que es mejor peor, disponible. Y cuando el cuerpo sabe que una está en esa, ¿para qué contradecirlo, no?.

Y caes… caes en algo que no conoces, y que el prejuicio te dice que tendrás que aceptar, aguantar, enseñar, y cuánta mentira ha pasado por la historia de las relaciones… porque chicas, hay lolitos que saben, y por algo ser cougar se ha vuelto la última moda de las milf y todas esas cosas que a muchas no nos competen, salvo que de querer tirarse a pendejos se trate. Y sino pregúntenle a Sigrid.

Los pro

El pendejo por definición te respeta; porque uno respeta a sus mayores. Y por eso, siempre quiere impresionar, demostrarte que puede más que otros, y que la edad sólo se trata de ver la luz un poco antes o después.

También sabe que compite con hombres ‘más adultos’ que pueden llevarle la delantera por el mero hecho de ser mayores y que además, es muy difícil que te lo tomes en serio… él sabe que la PLR está a la vuelta de la esquina y por eso debe esforzarse el doble.

El lolito no te mira, te admira. Te admira porque eres una mujer, hecha y derecha, llena de pensamientos interesantes, proyectos que salvarán el mundo y respuestas a todo. ¿De eso se trata la adultez, right?

Lo que le importa es que tú estés feliz, que tú disfrutes, y por sobre todo, que tengas la mejor impresión de su joven hombría. Y por eso, llegará siempre con un vino cuidadosamente elegido para la ocasión o una pilsen universitaria para acompañar el sushi o pizza que disfrutarán conversando sobre las cosas importantes del mundo mientras se calienta el ambiente.

El lolito necesita preparar el ambiente, porque es importante para ti. Porque aprendió que nos gusta que nos regaloneen y nos conquisten aunque seamos tiramigos sin ningún tipo de futuro. Al lolito le interesa que usté se sienta la reina, porque eso somos para ellos: reinas, princesas, mujeres, diosas a las que hay que satisfacer.

El pendejo junta cualidades del generoso y del madurito, pero multiplicado por mucho. Porque el pendejo es joven, y por lo tanto tiene un aguante que ya se quisiera cualquiera de ‘nuestra edad’… no necesita breaks, ni calentamientos, ni descansos ni mayores preparaciones. El jovencito llega ya listo y dispuesto a llenarte de placer, y una se deja.

El lolito te encanta porque te da lo que quieres, o simplemente, porque te da. Te da como si el mundo se fuera a acabar pero con la ternura de un ‘niño’, con la delicadeza de alguien que sabe que para ser reina, diosa y bella, hay que ver estrellas, y él, te las muestra todas. Aunque sea por una noche, aunque sea ‘por el momento’, aunque nunca puedas gritarle al mundo que ese lolito, que podría ser tu hermano más chico, está dentro de tu top five.

Por eso todas, en algún momento, amamos al jovencito: porque él se dedica. Se dedica con toda su pasión y devoción a que una se sienta la mina más rica del planeta, la más deseada, la más querida… y  le funciona. Porque tiene la seguridad de un cincuentón resuelto, y se cree el hombre más rico del planeta, y practica sexo tántrico para darte más placer, y estudia tus gustos para hacerte más feliz y te toca con más cariño porque sabe que eso es lo que buscas.

Los contra

Si las cosas no están claras, puedes terminar agarrándote y ser la ‘vieja’ catete que no lo deja en paz enloquecida y obsesionada con su vigorosidad, talento y atenciones, que no entiende por qué ahora él anda con esa cabra chica desabrida que tiene su edad.

Por otro lado hay que tener cuidado con que quien se agarre sea él, porque lo más probable es que le hayas hecho cosas, o lo hayas dejado hacer cosas desconocidas  o por las que tenía que rogar demasiado… y como su corazoncito es muy joven como para andarlo rompiendo, sea cuidadosa en dejar bien clarito pa’ dónde no va la cosa, y evite andar traumatizando niños por la vida.

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A ti, jovencito, te damos tantas gracias por tantos momentos y tanta dedicación, porque eso es lo que te hace el hombre que eres… y mejor ni pensar en el que serás, porque nos pueden dar ganas de quedarnos ahí mucho rato.