Artistas Invitadas

Hoy en FAQMen tenemos a una invitada, Marisopa, quien nos ha de develar una de las más antiguas técnicas de la selva: La Técnica de Tarzán. Y usté, ¿tiene ideas para posts? Léase nuestras reglas del juego y luego mándenos su colaboración a [email protected] :*

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¿Se acuerda usted de Tarzán? Un masho recio, guapo, musculoso y marcado, peludo pero sin parecer mono, y con un vozarrón que le permitía anunciarse por toda la selva. Tan salvaje como la selva misma, pero hombre al fin y al cabo, y con su corazoncito también pues… mal que mal, se nos enamoró de la Jane.

Pero como bien sabemos, a muchos Tarzanes les encanta sentirse libres sabiendo que tienen una hembra en la cabaña arriba del árbol. Cumplen al pie de la letra el dicho de “más vale pájaro en mano…“. Y con esa tranquilidad andan por la selva, saltando de liana en liana, pasándolo chancho. ¿Y la Jane? Bien, gracias… Ojo comadres, esta técnica se trata únicamente de los Tarzanes con Jane en la casa. El verdadero macho libre, sin chiquilla atrás, no representa ningún riesgo para usted más que la adrenalina de revolcarse con él.

¿Le ha pasado alguna vez que conoce algún Tarzán emparejado que -a pito de nada- le comenta que igual piensa terminar con la relación en un corto plazo por A, B o C motivos? O peor aún, ¿le ha tocado a usted un Tarzán con quién sospecha que tiene onda pero está ocupado, y que en cuanto encuentra oportunidad le comenta que su pololi-señora-novia-prometida-etc., es una bruja que puro le hace pasarlo mal, y que ojalá hubiera conocido a alguien como usted antes? Lea el resto de este artículo »

¿Por qué vamos juntas al baño? ¿Qué hablamos cuando nos vamos a empolvar la nariz con la amiga al tocador? A esto: A llorar, a pelar, a tirar chuchadas al pérfido, a contar intimidades cochinonas o a ver como lo haremos para agarrarnos a tal tipo.

Por eso hoy inauguramos la sección Baño de Minas en FAQMen: de desahogos varios, moquilleos y ¡maricón me cagaste la vida! de parte de nuestras adoradas lectoras. Así que agarren sus potes de helado de 2 litros, los pañuelos desechables y sean bienvenidas a pelar con los relatos de dos lloronas despechadas artistas invitadas. 

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Manteniendo la dignidad (o aparentando mantenerla)

Por Leonessa

Dignidad, complicada palabra. Todos tenemos una hasta que: no nos pescan, nos patean, nos cagan o nos la ponen difícil. Y digo “hasta” siempre que el sujeto en cuestión sea relevante… que tampoco se diga que las mujeres pueden perder la dignidad por cualquiera. (Asienta con la cabeza aunque se mienta a sí misma, solo por mantener intacta la palabrita con la que comienza este texto).

Cuando no nos pescan: no se trata del típico weón que “no te pesca”; en realidad es mucho peor que eso. Es el típico ‘semental’ (estoy siendo amable) que te mira, que envía señales de esas bien obvias, su lenguaje corporal parece decir a gritos “juegue”… ¿Peeeero?: No. Increíble pero cierto: ahí se queda, en los acercamientos discretos y… sería. Lea el resto de este artículo »

Tenemos una nueva invitada a publicar en FAQ Men. Su nombre en Twitter es @UchiLamat y nos deleitará con su descripción de un tipo de jote muy particular. Que lo disfruten! Ustedes, chicas, si tienen aportes como éste y le pegan a la escritura, envíenlo a [email protected] :*

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Dígame si no se ve adorable repartiendo su semilla a quien le caiga!

El Sembrador (también conocido como el Jote Paciente) es este galancito que siempre tiene la palabra precisa, la mano que ayuda, el consejo adecuado, el cañito necesario, la chelita quitapenas, la canción, el detalle, etc.  Ése que siempre te postea tus estados con algo bello, agradable, que te piropea, que te sube el ánimo. Y sí, es llamado Sembrador porque va tirando, literalmente, semillitas en el camino.

Pero no se apura en hacerlas madurar: él sabe perfectamente como el paso del tiempo las hace germinar en tierras fértiles. Pero ojo, hay que recordar que es un buen jardinero, y como tal, no sólo la tendrá a usted haciendo crecer su flor, sino también andará ofreciendo semillas a la vecina, a la amiga del face, a la de twitter, a la de la esquina, etc. Paciente como pocos, es capaz de insistir durante meses o años, sin importar si la mina en cuestión está o no pololeando: lo suyo es una inversión a largo plazo.

Aunque ustedes nunca lo pillarán in fraganti agarrándose a alguna mina, a este galán no le falta nunca, y siempre tiene el teléfono lleno de mensajitos de las posibles candidatas para el día, semana o mes. Claro que si le llegas a preguntar si está en algo, siempre dirá “es que estoy esperando la que me haga volar”. Todo un Oliverio. Lea el resto de este artículo »

Llega nuestra primera invitada a escribir en FAQMen. Su nombre es Uva Marrón, y desde la voz de la experiencia, nos cuenta qué se siente encamarse con un joven y pujante veinteañero. ¡Te pasaste Uva! Ustedes chicas, si tienen algún aporte, no duden en enviarlo a [email protected] :*

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No sé qué le daban a los chicos hace unos años, pero definitivamente les hizo muy bien. Ahora los veinteañeros jóvenes se ven mucho mayores de lo que realmente son, lo que no sólo puede convertirse en un arma de doble filo, sino que a la vez puede resultar muy tentador.

Cuando a mis amigas les digo que estaría bueno sacarse los prejuicios y mirar para abajo (a hombres más jóvenes, cochinonas) me ponen cara de que estoy loca, pero cuando les digo el por qué, hasta se sonrojan de calientes por puro imaginarse el cuadro.

Hay que admitirlo, los veinteañeros jóvenes cada vez están más osados, y en eso si que me he llevado buenas experiencias, no sólo porque tiran con una energía inesperada, sino que tienen una actitud que Oh-my-God-afírmate-los-calzones-cabrita.

De verdad, estar con un veinteañero joven (obviamente estamos hablando de un tipo algo más maduro para su edad y avispado, no un pollo inexperto que hay que decirle todo lo que tiene que hacer) puede tener muchas cosas buenas, las que no sólo tienen que ver con la cama, sino también con todas esas actitudes posteriores que después de un buen polvo pueden dejarte con una sonrisa de oreja a oreja, u odiando a los hombres profundamente tras darte cuenta que el tipo era un soberano hueveta. Por mucho que uno los quiera para el rato no más, hay veces que saben cómo zapatearte el ego y el orgullo en el minuto noventa.

Una de las cosas buenas es que los chicos de este target están menos cagados de la cabeza, con menos traumas encima, por lo que pueden resultar menos pasteles y maricones que varios que ya tienen más de alguna pasada por la tésnica y una que otra mala experiencia a su haber.

Incluso, a veces pueden ser más entregados y dispuestos a satisfacerte las fantasías más alocadas, porque a una la ven como la “Diosa Sexual”, el típico fetiche de meterse con una mina mayor. Así que el llamado es a explotar toda la imaginación, porque ellos raramente podrán poner un límite, de seguro no van a querer quedar como el cabro chico inexperto y perno. You’re the big big boss… al menos durante un ratito.

Pero ojo, recuerda que estás con un chico menor, por lo que tienes que dejarle en claro que solamente son amigos con raspe, evitando que se obsesione contigo y para que los límites no se confundan, si no quieres terminar ayudándolo a pagar las fotocopias para la universidad o en un bar rancio lleno de pendejos tomando cerveza, mientras que tus amigos están en un pub bebiendo Martini y comiendo sushi.

Y bueno, si eso no te ahuyenta y con el paso del tiempo ya no quieres a tu pendejito solamente para puro-puro, algo que podría tener a su favor es que no está bordeando la crisis de los treinta, por lo que no tiene esa idea de que se está poniendo viejo y que, por ende, tiene que tomarse todo, carretear hasta morir y follarse hasta lo inimaginable, es decir, “living la vida loca”. Por lo mismo, puede, incluso, estar más dispuesto a afrontar un compromiso.

Dicen que el que se acuesta con niños amanece mojado… pero a estas alturas probablemente usted, estimada, sólo quiera pasársela mojada gracias a su pendejito. ¡Ojalá tenga la dicha!

— Uva Marrón