
Fredrik Jungberg... ¿cómo no te va a gustar el fútbol?
Cuando hablamos de hombres, es inevitable referirnos a aquello que necesitan como el aire y el agua (no, no es su pene), la segunda cosa más importante sin la cual no conciben la vida, aquello que los hace reír, gritar y emocionar hasta las lágrimas: el fútbol.
Que porqué a las mujeres no les gusta el fútbol, es una pregunta que me hice durante muchos años. Claro, tuve la ventaja de ser la primera hija de un “juguito de pelota“, lo que hizo que mis paseos favoritos durante muchos años fueran a la cancha con mi padre, aunque tuviera que levantarme a las 8 de la mañana. Nada más entretenido que esa gran y extensa cancha de pasto, donde podías correr, jugar con los demás niños, sacarte la cresta y quedar con las rodillas verdes sin que nadie te retara por ensuciarte. Al terminar el partido venia lo mejor: un churrasco italiano del porte de mi cabeza y una bebida que mi papá me compraba sagradamente antes del almuerzo, a pesar de los retos de mi madre; cosas que solo hacen los papás.
He entendido entonces que a las mujeres no les gusta el fútbol, no porque sea un deporte brusco sin sentido donde 22 giles corren como orates detrás de una pelota, ni tampoco porque no nos guste la competencia, sino porque siempre nos han mantenido alejadas de él; no nos dejaban jugar a la pelota desde niñas, no nos explican cómo se juega, ni que significa tal y tal cosa, y más encima se enojan si uno les pregunta.
Es por eso que si usted, amiga mía, está enloqueciendo porque comienza la Copa América y sabe que su pololi, tiramigo o peor es na’ se le va a desaparecer el mes completo y no lo acepta, o está genuinamente interesada en entender este deporte que mueve masas (mas allá de lo interesante que resulta ver esas piernas duras y torneadas y el desborde de testosterona, traseros y torsos perfectos)… lea este pequeño y humilde manual que he hecho para usted.
Del porqué a los hombres les gusta tanto el fútbol
1) El hombre necesita demostrar fuerza y destreza al mismo tiempo que demarcar territorio. Antiguamente predominaba la ley del más fuerte físicamente, lo que se manifestaba en juegos violentos, guerras y competencias físicas para superarse unos a otros. El fútbol es lo más cercano a eso que tenemos para demostrar que somos más fuertes y que pertenecemos a algo que se defiende a muerte.
2) Ven el fútbol como un sinónimo de virilidad; muchos ni siquiera se atreven a decir que no les prende tanto, porque eso podría significar que los miren raro y ser blanco de burlas: “¿no te gusta el fútbol?… huuuuy, ¿erí maricón hueón?”
3) Es un gusto común del género, por lo que les permite hablar y compartir con desconocidos sin problemas, mejor aún si son del mismo equipo. Siempre se puede iniciar una conversación un lunes por la mañana hablando del recuento de goles del domingo.
4) La mayoría alguna vez han soñado con ser futbolistas y cada vez que juegan una pichanga o se sientan a ver un partido, evocan esos sueños que nunca pudieron cumplir por falta de talento oportunidades, les permite soñar o dirigir el partido desde la comodidad de su hogar: “¡vamos, vamos! vas solo hueón ¡chutéa!… puuuuuta el hueón malo… ¡saquen a ese hueón…si es muy malo!”
5) Les permite chaquetear sin ningún complejo. Cuando el equipo gana todos son hinchas: “viste, ¿te dije o no que íbamos a ganar? ¡grande campeón!”. Y cuando pierden,“¿viste?, ¿qué te dije yo?… si somos malos, el fútbol chileno es malo, no tienen mentalidad compadre”.
6) El equipo propio es a lo único en la vida que le son fieles hasta la muerte; pueden cambiar de polola, esposa, hasta de nombre y sexo, pero jamás… ¡jamás! se cambia el equipo de tus amores. Eso es “alta traición” y se paga con humillación. Incluso si el equipo desciende, mas motivos tiene para amarlo; en las buenas y en las malas, contra viento y marea. Una fidelidad a toda prueba.
Esquema Ficticio de Juego
Si usted es de aquellas doncellas que no sabe ni papa de que se trata el jueguito, pero siente una profunda curiosidad por entenderlo, se lo explicaré con un ejemplo que no intenta insultar su inteligencia, por favor (de hecho, correr detrás de una pelota no presenta mayor desafío intelectual).
Situémonos en un mall. Usted tiene un matrimonio mañana en la noche y no tiene vestido, pero ya lo vio; se lo probó, le queda perfecto, y te hace ver más delgada, tetona, alta, acinturada y está a precio de ganga, más encima es el último vestido de ese modelo que queda en el país, sí o sí lo necesita hoy y qué mejor que las amiguis te acompañen a comprarlo.
Llegando a la puerta de la tienda, te topas de frente con un grupo de féminas entre las cuales está la mina que te cae mal, que te ha pelado toda la vida y te quitó el pololo en 7° basico, la cual viene en la misma misión que tú: la muy mujerzuela quiere tu vestido. Se miran con furia y se declaran la guerra.
Hay dos cajas en la tienda. Una sólo acepta efectivo, y la otra es sólo facturas. Tú sólo tienes efectivo y pagas con boleta, y estás al tanto que tu archirrival no tiene efectivo, y necesita pagar con factura. Ella, a su vez, sabe los mismos datos tuyos. Por ende cada una puede pagar en una sola caja, donde no puede pagar la otra. Aunque ninguna de las dos se ha apoderado del vestido aún, se adelantan y cada equipo custodia la caja donde la enemiga puede pagar.
Tu “arco”, entonces, es la caja de sólo facturas, en la cual usted estratégicamente pondrá a una de sus amiguis (arquera) y un par que la ayude por los lados y por el frente (defensas centrales y laterales) las que cuidarán que ninguna de las minas del otro grupo se acerquen a ella y paguen primero. Idealmente, estas amiguis deben ser las más grandotas o fuertes, para que alcancen a agarrar a las minas del equipo contrario.
En el centro de la tienda pondrá otro par de amigas (mediocampistas o volantes) que se encargarán de recuperar el vestido si se lo quitan las contrarias, determinar a quién es mejor lanzar el vestido para que llegue pronto a la caja sólo efectivo y así pagar (gol), e impedir que las otras lleguen a la caja sólo facturas y paguen (gol en contra) antes que tú.
El otro grupo de féminas también debe cuidar que ni tú y ni tus amigas lleguen a la caja que acepta efectivo. Para ello, utilizarán la misma estrategia de defensa y ataque. Pero tú, estudiadamente, pondrás a las más hábiles y rápidas de tus amiguis cerca de esa caja (delanteros centrales y extremos) de forma que puedas lanzarles el vestido y una de ellas pueda llegar rápido, comprarlo y ganar.
Esto es un trabajo en equipo, no se puede jugar solo. Así como en una guerra el éxito de uno depende del otro, si dejas un espacio libre, el otro se mete y es posible que nada puedas hacer cuando ya tienes al enemigo en tus filas.
Si a usted definitivamente no le gusta el fútbol, nada que hacer y nadie puede juzgarla por eso. Pero si le llama la atención, ahora que entendió en qué consiste el juego, puede invitar a la amigui a la schopería más cercana a ver a nuestra selección, tomarse un par de cervezas y sentir el goce de disfrutar un gol a grito pelado, echarle un par de chuchadas al arbitro, saltar del asiento, abrazar al minito de al lado en un arranque de felicidad y por supuesto, entender de una vez por todas esa pasión loca que mueve a los machos, que los hace cambiar la fecha de matrimonio, endeudarse para ir al mundial o entrar una tele al parto de la guagua. Eso es fútbol.
Esto fue lo básico. En el próximo capitulo, le traemos el Diccionario de la Real Academia de Términos Peloteros, para que se luzca con los amigos, familiares y pinches, explicándole a quien quiera escuchar, que significa el “offside“, “saque de fondo” y cómo se maneja una vuvuzuela.
Chaolin Chaufan
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