Nomenclátor de Jotes

Descripción

Cual Giorgio Jackson de topless, el revolucionario tiene sus metas claras, o al menos, eso gusta de aparentar. Es un luchador urbano de los ideales más profundos, cree en la libertad, igualdad y fraternidad. Pero sobre todo, en la fraternidad, en fraternizar profundamente contigo y todas las mujeres.

No le da miedo enfrentarse a los pacos, sale sin capucha a protestar, ojalá en las protestas con manifestaciones artísticas y cosas pacíficas, donde hay más minas bonitas y con ganas de ser felices en armonía con el mundo, esparcir amor, hacer cuadros plásticos, bailar y etc.

Este jote suele ser un posero de la política, de democrático no tiene nada, porque a sus víctimas las escoge con pinzas, las convence de que el amor es la fuerza más grande y que darle la pasá es un acto de justicia y equidad.

El revolucionario (al peo) se cree su cuento, cree de verdad en un mundo mejor, en el fin de los abusos, en la justa repartición de las riquezas y un montón de ideales muy justos, pero no nos equivoquemos: No tiene ningún interés real en hacer algo por ellos, sólo le interesan para impresionar a las minas que gustan del tipo hippie urbano moderno Robin Hood.

Técnica de ataque:

Su discurso es su principal arma, el “Revolucionario” es uno de los jotes más peligrosos, porque tiene el poder del hablamiento bonito. Con lindas palabras de revolución, amor, paz, de ayudarnos entre todos por un Chile más justo, no te vas a dar ni cuenta cuando estés TAN entusiasmada, que de pronto estarás excitada. Y listo. Ojo que las épocas de elecciones son su periodo más fuerte, mucho lugar común listo para ser utilizado en tu contra (o en tu beneficio. Eaea).

Frase típica:

“La sociedad está perdida sin amor, sin autoridades justas, que sepan de verdad anteponer al ciudadano a cualquier interés personal. ¿Cierto linda? Tú me entiendes.”

¿Vale la pena?

Pocazo. Nuestra recomendación es que, de hacerla, debes haberte hecho antes un profundo lavado mental, para no enganchar con su volá de justicia social al peo. Si eres a cualquier nivel sensible a la cosha soshial, te va a terminar doliendo igual la desfachatez del susodicho.

 

 

Baja el sol, y los animales salvajes de la jungla nocturna comienzan a preparar ceremoniosamente la estrategia de caza, acicalándose con esmero para dirigirse al lugar donde encuentre las presas de su agrado. Algunos cazan de forma solitaria, otros necesitan compañía de la manada para acercarse a ese rebaño tan apetitoso y esquivo. Cualquier paso en falso y  ¡paf! la presa se sabe en peligro y  alerta al rebaño, ideando una estrategia  de escape.

Por eso, el cazador tantea el terreno. Observa de lejos al  grupo, buscando una presa que cumpla los requisitos para saciar su apetito. El rebaño, indiferente  y  protegido por la seguridad que le dan sus pares, aún no percibe la presencia  del cazador que se acerca cauteloso  en la oscuridad. La presa, absorta en sus propios placeres, no lo ve venir. El cazador apura el paso, su corazón se acelera y prepara el cuerpo para el ataque. El resto del rebaño lo ha visto y avisa con la mirada a la presa que ya se sabe el blanco. Mira a todos lados, se da vuelta para recibir el ataque, el cazador  la tiene, rapaz  saca sus garras, mira los ojos de la presa y  le pregunta: “¿querí bailar?”.

El Cazador  nocturno es ese jote que  todas hemos tenido oportunidad de conocer y, a veces, degustar. Pero para hacerle honor a esta gran jungla no podemos encasillarlo sólo en un estereotipo. Por eso, me vi en la obligación de distinguir a los tres más  comunes:

El Pavo real

El Buitre

El Perro ovejero

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Descripción:el clon

El clon se denomina así porque, en palabras cortas, no tiene o no expresará nunca su personalidad propia de su misma propiedad. En su clóset puedes encontrar desde chaquetas con tachas hasta polerones flúor, pasando por poleras de Threadless, chalecos de lana de alpaca teñida y una sotana de monje tibetano.

El clon es ese típico hombre con el que conversas mil horas y tienen TODO en común, gustos, sueños de infancia, historias creepy, mascotas, etc. En realidad, es fácil reconocerlo, sobre todo cuando, al momento de detenerte y pensar, sientes que si dijeras que te gusta comer caca, él diría “EN SERIO!!!?? A mí también!! Nunca había conocido a nadie que le gustara”. Lea el resto de este artículo »

“El hombre que no es informado, no puede tener opinión”. Para todo es bueno estar informado. O informada. La vida está llena de decisiones más y menos importantes, para las que es vital conocer todas las aristas y posibilidades.

Con esta motivación de bien social, decidimos realizar un acucioso estudio, cuyo resultado es este verdadero Nomenclátor de Jotes. Cómo reconocerlos, sus principales riesgos y encantos, son algunas de las características que se pueden encontrar en esta enciclopedia, para que, al momento de la verdad, no seamos engrupidas desinformadamente.

Hacerle una apología al Jote nos parece justo, ya que es, en realidad, un desprestigiado. Las artes de convencimiento de este sujeto están para premio Nobel, así como su perseverancia a como dé lugar. Un verdadero guerrero del amor (o del no amor…), dispuesto a cumplir hipotéticamente hasta el más absurdo de tus sueños, con tal de conocerte, hablarte o follarte.

Además, suele ser muy hábil socialmente, consigue ganarse entradas y copetes gratis, ser el twittero ganador de los concursos arreglados de Twitter (bah, na que ver) y, en el caso de los verdaderamente pro, convencerte de que tirártelo es una idea genial, que se te ocurrió a ti pero que fue culpa de él. AUCH.

Clasificamos a los Jotes según su tipo, grado de “vale la pena meterse con él”, técnicas de ataque más conocidas, frases típicas y la analogía con la que han sido denominados, todo lo necesario para reconocerlos y decidir si se dejan jotear o no.  ¡Prepárense chiquillas, que se vienen varios capítulos en esta enciclopedia!

¡Besitos!