Taxonomía del Polvo

-Ya po si no te va a dolerbad guy
-No, te dije que no quiero
-Ya po, un poquito, si lo hago despacito
-No hueón, no quiero
-Ya po, porfi
-No
-Ya, ya, no insisto más………………………………
-¡Auch! Te dije que no quería hueón
-Ay si fue sin querer, me equivoqué.

Con ustedes, el egoísta

En la entrega anterior  hablamos de El Generoso, ese cabro simpático que se deleita con tu deleite, vive y goza por él, a ese que le gusta que te guste y se esmera en ello, que te hace decir “qué hice tan bueno en la vida para merecer esto mi dio”, ay  generoso (suspiro)… te queremos mucho.

Pero bueno, no nos desconcentremos. En esta entrega nos referiremos a su antagonista, al villano de nuestro súper héroe. El Egoísta.

El egoísta es ese tipo que quiere tirar, pero no le importa si usted lo pasa bien o no. Desde un comienzo usted notará que él no es muy delicado, ni atento, ni cariñoso ni bueno para tocar lo que usted quiere que le toquen. No, él la quiere en pelota luego y rapidito, ojalá sin mucha parafernalia ni previa porque quiere meterla y rápido.

Entonces comienzan los problemas de ausencia de calentura. Claro, porque la damisela no alcanzó a entibiarse cuando el otro le estaba pidiendo ya que se diera vuelta, y es que El Egoísta se cree muy protagonista de película porno, pero sin las dotes del actor. Quiere que usted grite como la jovencita de la película pero sin hacer ningún mérito por lograrlo.

Al egoísta no le importa si a usted le duele, no la escucha si le pide que más despacio o más fuerte. El loco está tirando solo y tú estás supliendo el lugar de la mano.

El egoísta es el que te corta el orgasmo única y exclusivamente porque ya estaba aburrido y quiere variar a su ritmo, no le importa que le digas: “sigue así” si es que él tiene en su mente otros planes.

Ese con el que estás todo el rato tratando de acoplar el ritmo, llevarle las manos a lugares estratégicos, pero nada. El loco está tirando solo y no está ni ahí contigo.

Te pedirá por la ciudad más grande del estado estadounidense de Michigan hasta el cansancio o hasta que le digas que sí, porque él no entiende que no te guste o te duela. Ahora bien, el éxito de su insistencia dependerá única y exclusivamente de lo pelotuda que sea usted.

Tampoco le importará si estás justo empezando a pasarla bien y él se quiere ir. Cagaste cabrita, arréglatelas sola porque el ya terminó contigo, en realidad nunca estuvo tirando contigo.

Probablemente después de esa mala cacha te mirará con aire triunfador como diciendo: ‘te gustó, obvio que te gustó gatita’  seguido de decirte algo del tipo: “parece que se rompió el condón, supongo que tomas pastillas porque yo no estoy ni ahí con ser…”.

Olvídate del desayuno porque con cuea te ayudará a buscar los calzones, si es que no te echa rapidito y a poto pelado para la calle porque: ‘¡ups, va a venir mi polola, no me pongas esa cara si tu nunca me preguntaste!’. Pelota, pelota, pelota.

 

La autocrítica

El egoísta es aquél por el que al otro día te sientes como la pelotuda más grande en la historia de las mujeres pelotudas y por quién sientes culpa con frases autocariñosas del tipo: ‘¿puedo ser tan hueona?,¿cómo me fui a meter con este saco de hueas… tomé mucho?’ o ‘ahora sí que caí bajo’. Porque la sensación con la que te deja el egoísta es justamente esa: ¡por qué chucha me metí con este tipo! O peor ¿por qué rechucha le permití tanto sin echarlo a la primera?.

Y ahí está la causa del problema… tú que te quieres tan poco que aguantas cosas que jamás deberías aguantar, porque la calentura nunca superará el amor propio.

Pero no todo es malo, lo bueno de conocer un egoísta es que te ayuda a conocer límites y replantearte cosas del tipo: ‘loco piérdete, en serio no hay segunda’ o darse cuenta de lo ahueoná que usted puede ser para dejar de serlo porque por algo hay que partir.

 

Chau Pescau

Todas tenemos uno o varios lolitos a nuestro haber. Y cuando digo lolito, llevo al límite la expresión. No hablo del pendejo que en realidad es un adulto inmaduro que le falta para caer del árbol en forma natural. Hablo del pendejo literal, ese que tiene mínimo 7 años menos que tú (y máximo unos 10, porque no queremos andar enseñando a poner condones a esta altura de nuestras vidas), y que según las reglas de la moral y las buenas costumbres, deberías dejar tranquilo para que se meta con alguien de su edad. images (4)

Este lolito te persiguió y te coqueteó durante meses y nunca quisiste caer, porque, ¡era más chico que tu hermano más chico! Pero siempre te gustó… toda la vida te ha generado ese morbo rico, suave, y no me mal entienda, súper bien intencionado con las intenciones más cochinas del mundo.

Pero un día te pilló medio embalá, soltera, y lo que es mejor peor, disponible. Y cuando el cuerpo sabe que una está en esa, ¿para qué contradecirlo, no?.

Y caes… caes en algo que no conoces, y que el prejuicio te dice que tendrás que aceptar, aguantar, enseñar, y cuánta mentira ha pasado por la historia de las relaciones… porque chicas, hay lolitos que saben, y por algo ser cougar se ha vuelto la última moda de las milf y todas esas cosas que a muchas no nos competen, salvo que de querer tirarse a pendejos se trate. Y sino pregúntenle a Sigrid.

Los pro

El pendejo por definición te respeta; porque uno respeta a sus mayores. Y por eso, siempre quiere impresionar, demostrarte que puede más que otros, y que la edad sólo se trata de ver la luz un poco antes o después.

También sabe que compite con hombres ‘más adultos’ que pueden llevarle la delantera por el mero hecho de ser mayores y que además, es muy difícil que te lo tomes en serio… él sabe que la PLR está a la vuelta de la esquina y por eso debe esforzarse el doble.

El lolito no te mira, te admira. Te admira porque eres una mujer, hecha y derecha, llena de pensamientos interesantes, proyectos que salvarán el mundo y respuestas a todo. ¿De eso se trata la adultez, right?

Lo que le importa es que tú estés feliz, que tú disfrutes, y por sobre todo, que tengas la mejor impresión de su joven hombría. Y por eso, llegará siempre con un vino cuidadosamente elegido para la ocasión o una pilsen universitaria para acompañar el sushi o pizza que disfrutarán conversando sobre las cosas importantes del mundo mientras se calienta el ambiente.

El lolito necesita preparar el ambiente, porque es importante para ti. Porque aprendió que nos gusta que nos regaloneen y nos conquisten aunque seamos tiramigos sin ningún tipo de futuro. Al lolito le interesa que usté se sienta la reina, porque eso somos para ellos: reinas, princesas, mujeres, diosas a las que hay que satisfacer.

El pendejo junta cualidades del generoso y del madurito, pero multiplicado por mucho. Porque el pendejo es joven, y por lo tanto tiene un aguante que ya se quisiera cualquiera de ‘nuestra edad’… no necesita breaks, ni calentamientos, ni descansos ni mayores preparaciones. El jovencito llega ya listo y dispuesto a llenarte de placer, y una se deja.

El lolito te encanta porque te da lo que quieres, o simplemente, porque te da. Te da como si el mundo se fuera a acabar pero con la ternura de un ‘niño’, con la delicadeza de alguien que sabe que para ser reina, diosa y bella, hay que ver estrellas, y él, te las muestra todas. Aunque sea por una noche, aunque sea ‘por el momento’, aunque nunca puedas gritarle al mundo que ese lolito, que podría ser tu hermano más chico, está dentro de tu top five.

Por eso todas, en algún momento, amamos al jovencito: porque él se dedica. Se dedica con toda su pasión y devoción a que una se sienta la mina más rica del planeta, la más deseada, la más querida… y  le funciona. Porque tiene la seguridad de un cincuentón resuelto, y se cree el hombre más rico del planeta, y practica sexo tántrico para darte más placer, y estudia tus gustos para hacerte más feliz y te toca con más cariño porque sabe que eso es lo que buscas.

Los contra

Si las cosas no están claras, puedes terminar agarrándote y ser la ‘vieja’ catete que no lo deja en paz enloquecida y obsesionada con su vigorosidad, talento y atenciones, que no entiende por qué ahora él anda con esa cabra chica desabrida que tiene su edad.

Por otro lado hay que tener cuidado con que quien se agarre sea él, porque lo más probable es que le hayas hecho cosas, o lo hayas dejado hacer cosas desconocidas  o por las que tenía que rogar demasiado… y como su corazoncito es muy joven como para andarlo rompiendo, sea cuidadosa en dejar bien clarito pa’ dónde no va la cosa, y evite andar traumatizando niños por la vida.

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A ti, jovencito, te damos tantas gracias por tantos momentos y tanta dedicación, porque eso es lo que te hace el hombre que eres… y mejor ni pensar en el que serás, porque nos pueden dar ganas de quedarnos ahí mucho rato.

 

Una vez a las quinientas, entre tanto pastel egoísta con actitud de actor pornoPuta, el loco buena onda pobre, tenemos la suerte, la fortuna, la dicha de toparnos con un generoso.

Pero ¿qué es un generoso? O más bien ¿qué hace un generoso?

Primero que todo el generoso no tira, él te hace tira. ¿Qué hace? Le hace de todo. Al contrario del egoísta que te da vuelta como  pollo asado sin ninguna contemplación por el deseo ajeno, este cabro vive para tu deleite y goza con él, todo el que quieras.

Su calentura crece a medida que la tuya también: el lo toca todo, lo besa todo, lo aprieta todo.Porque al generoso no lo calienta solo meterlo, a él lo que le hace hervir la sangre es tu cara de caliente, tus gemidos, rasguños y suspiros.  Por eso se encarga con esmero de buscar ese escalofrío en todas y cada una de las partes de tu cuerpo. Lengua, manos, todo es útil, todo es usable cuando se trata de hacerte feliz.

Este es el único tipo de hombre al que le encantaría verte en un trío, con otro sin sentir que le están quitando el territorio. Te compartiría feliz de la vida solo para verte “atendida” por dos a la vez y ver tu cara de éxtasis al ser tocada por varias manos y besada por varias bocas (si señores lectores, nos gusta que nos toquen y besen harto). Porque él sabe que la reina eres tú y a la que hay que complacer es a ti, los demás son sólo picos herramientas para tu deleite. Lea el resto de este artículo »

En tiempos de Ley de Pesca, chao pescao, hidroaysenes, balleneros japoneses desquiciados y tanta farándula verde dando vueltas, es posible que usted señorita se haya sentido atraída por estos jovenzuelos apasionados del oxígeno y entusiastas de lo orgánico, pero déjeme contarle un par de detalles:

¿Cómo te engatusa? Engatusan lindo, porque engrupen poco. A esto me refiero con que sus targets suelen ser otras ralladas por lo ambiental, por lo que solo les basta con hablar del tema y engrupirse ellos mismos para que las pánfilas se le enamoren ahora ya.  Si te hace un huerto en un departamento, en la repisa de la cocina, al lado del confort en el baño; ahí ya entramos en jotismo básico. El lolo le habla de una pelota que reemplaza al detergente, pero sigue lavando su ropa en su máquina y con Soft. Usa bolsa de género para sus compras y prefiere productos locales elaborados con tecnología oriental. Cuando se emborracha o emociona suele hablar de las energías, destacando la buena energía que hay entre quienes lo rodean. Esa es una treta rasca, pero a los weones les sigue funcionando perfecto.

¿Cómo identificarlo? Lea el resto de este artículo »

El Galán de Fonda es algo así como un clásico chilensis, una personalidad bien rancia y más común de lo necesario, no tiene distinción de estrato social y siempre hay pánfilas dispuestas a bancárselo.

¿Cómo te engatusa? El Galán de Fonda es un weón machista, que cree que dando muestras de fuerza física y encaramándose a una camioneta que más bien parece micro, la está haciendo. El Galán de Fonda es bien básico a la hora de engrupir; y como siempre anda con 2 picolas de sobra, más encima el culiao es torpe, tira tallas pasás a caca y cree que todo el mundo debe reírse solo porque las dijo él. El Galán de Fonda es el gueón con complejo de “patrón de fundo”, aunque no tenga donde caerse muerto. Las pelotudas caen como niñas al escucharlo tratar mal al mesero o cuando le gritonea al guardia para que lo deje pasar, porque claro, el mono de mierda se jura VIP, y no le ha ganado a nadie.

¡Ah! Y ofrece combos, siempre ofrece combos.

¿Cómo identificarlo? Lea el resto de este artículo »