Amigo mío, compañero de mundo, enemigo impuesto, antagonista de una historia que yo no escribí, hermano, padre, abuelo.

Sé que he escrito mucho sobre tus defectos y cómo me gustaría que fueras, sé que nos cuesta ponernos de acuerdo y que pensamos que no hablamos el mismo idioma. Que nacimos para ser antagonistas y que yo nunca sabré qué se siente ser tú y tú nunca sabrás qué se siente ser yo.

A veces me gustaría haber nacido tú, porque la vida pareciera que se les da mucho más fácil. Luego pienso que yo desde niña tuve la suerte de poder llorar si algo me dolía y que nadie me dijera que las niñas no lloran. He podido abrazar y besar a mis amigas y seres queridos sin que nadie me trate de mariconcita. He sido tratada con delicadeza y he crecido expresando mis sentimientos de todas las formas posibles aunque me traten de dramática, y eso es impagable, así es que me arrepiento y prefiero ser yo otra vez. Bueno, quizás sea verdad que nunca sabré qué se siente ser tú y tú nunca sabrás qué se siente ser yo.

Crecí, al igual que muchas, cuidándome de ti, “porque el hombre quiere sólo una cosa y va a mentir y hacer lo que sea para lograrlo”. Con miedo a que los que van por la calle como tú,  me dañen, que abusen, que mientan, que se aprovechen de mi cariño o debilidad corporal. Sé que cargas con una culpa que no elegiste, con el prejuicio de tu antepasado que nos trató como cosas, esclavas de sus placeres y comodidades, que nos mantuvieron tantos años en la indignidad de hacernos sentir menos que ellos.

Entiendo que debe ser difícil llevar a tus espaldas un pasado terrible para nosotras y que te culpemos hasta hoy por eso, y el peso del presente a manos de quienes aún no entienden que nos parecemos tanto.

Sé que estás cansado de que te culpemos por nuestros trastornos alimenticios, de que no nos sepamos lo suficientemente hermosas por tener unos kilos y arrugas de más, por ser tan diferentes a ese modelo de revista europea que probablemente a ti tampoco te gusta tanto. A mí también me cansa culpar a otros por no aceptarme o por no lograr que no me importe tu opinión.

También tengo claro que te han cargado injustamente una coraza que no tienes, que sufres igual, que te han roto el corazón como a mí, que han jugado con tus sentimientos y que tienes miedo a bajar las defensas, porque puta que cuesta arriesgarse a bajarlas y equivocarse, y lo que es peor, no poder hablar de ello ni lanzarse, como una, a llorar hasta el hipo con la amiga cantando canciones tristes.

Imagino que debes tener miedo de no ser siempre el macho que debes ser, a no tener ganas de tirar porque estás realmente muy cansado, a que no te funcione o no tener el tamaño correcto ni ser el galán que tira como el de la última película de moda. Bueno, te cuento que ese galán en verdad a ninguna le gusta tanto.

Comprendo lo difícil que es traer el legado de quién debe tomar la iniciativa, arriesgarse a hablarme y que te mire con cara de “no me interesa el esfuerzo que hiciste por llegar hasta aquí, ándate”. Entiendo que también tienes complejos, inseguridades, dolores y que es muy injusto que tengas que cargar con el odio de un género por culpa de unos pocos que sí hicieron daño, o cargar con las cagadas del que vino antes.

No puedo imaginar lo difícil que debe ser lidiar con tus congéneres por quién tiene el pico más grande, es más exitoso o tiene mejor puesto de trabajo. De verdad no alcanzo a dimensionar el nivel de competencia que vives y los roles que debes cumplir para ser aceptado. Lo único que sé es que he tenido la fortuna de conocer a muchos como tú, que me han tratado con respeto y cariño toda la vida, que me han hecho sentir aceptada y amada de forma incondicional. Muchos sin los cuales no sería ni la mitad de lo que soy; padre, hermanos, abuelos, pareja, amigos, primos. Todos esos que me recuerdan que la pugna es ficticia y que hoy la mayoría no son antagonistas, sino aliados de batalla.

Obviamente te seguiré molestando con mis amigas de porqué eres así y asá, pero más por poesía que por verdad, ya sabes lo que realmente pienso y que te quiero a mi lado y no en contra.

Disculpa si esto te parece muy cursi, soy mujer y quería decírtelo a mi manera.

La Maga, creadora de Leguleyes, adorable e inofensiva doncella de personalidad múltiple: adicta a la danza, al derecho, la literatura y la música, siempre acompañada de Petunia, su fiel corcel a pedales. Sígala en Twitter!

21 Comentarios:

  1. Laru dijo el 11 / 03:

    Quizás si fueran más transparentes costaría menos entenderlos. Pero son tan herméticos que pareciera que nada les importa y uno se insensibiliza con ellos.

  2. Gea dijo el 11 / 03:

    que lindo tu escrito, muchas gracias 🙂

  3. Pablo Alejandro Jara dijo el 11 / 03:

    Esto me cayó como anillo al dedo, cuesta tanto hacerlas entender que no somos enemigos si no que más bien aliados frente a la vida.

    Excelente post!

  4. Karen dijo el 11 / 03:

    Pero ve Alejandro, si culpas a un sector de no entender como si fuera el único que no logra comunicarse caes en lo mismo. Eso es lo más difícil de conciliar

  5. Sebastián dijo el 11 / 03:

    Este artículo me emociona y me hace quererlas aún más, tal como son. Gracias por escribir esto. De verdad, gracias.

  6. Lady Penny dijo el 11 / 03:

    Porque todo es más lindo si nos amamos en nuestras coincidencias y nos amamos aún más en nuestras diferencias…
    Gracias por decir de manera tan amorosamente linda, eso que a veces no nos atrevemos a decir <3

  7. Yoako dijo el 12 / 03:

    Por fin una mujer entendió la realidad.

  8. Karen dijo el 12 / 03:

    Ese “por fin una mujer” atenta contra todo lo escrito.

  9. Gea dijo el 12 / 03:

    la empatia es un bien bastante escaso estos dias.. en ambos generos.

  10. Carolein dijo el 16 / 03:

    Al principio, bien; dsps da pena. Esta lamentablemente, no es una verdad común, sino excepción de excepciones.

  11. gabriel dijo el 22 / 03:

    clap clap clap… gracias Karen es hora de superar todo tipo de nazismos de genero :3 somos compañeros y seguiremos siendolo.

  12. jorge dijo el 23 / 03:

    Sinceramente un agrado toparme con algo así.

  13. Cristhian dijo el 27 / 03:

    Y, paradójicamente, este tipo de reflexiones son justamente las que nos empujan a ser aquel que tome la iniciativa, que se acerque y se exponga a los rechazos. Que seamos los “machos duros” que la sociedad impone. Porque sabemos que en el fondo, hay un aprecio por las diferencias que tenemos, que a pesar de la cara de indiferencia y de “me importa un carajo tu esfuerzo” dentro hay un sentimiento de respeto hacia el intento.

    Que finalmente, todos los estándares que nos imponen las películas de verdad no existen, porque ciertamente podemos calentarnos con una imagen de alguien espectacular, pero sabemos que eso es algo que está fuera de la normalidad, y que de verdad nos contentaríamos con alguien que nos quiera, más allá de las apariencias.

    Que seamos compañeros, y no rivales…

  14. El Beta dijo el 30 / 03:

    Mi preciosa mujer, mi compinche, mi maestra,
    (Editado)

    …Me encanta esta tregua, pero no alcanzo a conformarme. No quisiera que fuera un breve paréntesis en una guerra que nos está destruyendo…Me rebelo a que sea lo único a lo que podemos aspirar.

    Lo que quiero con toda mi alma es un tratado de paz. No se trata que dejen de lado sus válidas quejas y dolores, no, por nada del mundo.

    …Todas las guerras parten de una idea ligada a una emoción: el miedo. Miedo a ser maltratado, a ser trasgredido, a ser rechazado, a ser abandonado. Ese es nuestro verdadero enemigo común…Queremos sentirnos seguros, sin amenazas, pero sólo pensamos en lo que el otro tendría que hacer para llegar a esa ansiada seguridad. Es decir, somos re patudos: queremos que todo cambie, pero nosotros no estamos dispuestos a cambiar. Mish, cáchense la weá.

    Este es mi tratado de paz: les propongo un cambio. Sí, preciosas, me comprometo a cambiar….

    Para la respuesta completa, ver en http://larebeliondelbeta.bligoo.cl/gracias-por-la-tregua

    • Karen dijo el 1 / 04:

      Agradezco mucho la dedicación de este post. Es grato sentarse a reflexionar y empatizar con el otro y notar que el otro también lo hace contigo. Este blog nos permite reírnos de cosas tristes que nos pasan a todas, detrás de todos los post aún los que parecen más misándricos hay un interés por entenderlos y admitir que son igual de complejos que nosotras.

  15. Tyler dijo el 31 / 03:

    si tan solo las minas pudiesen entender esto…
    sería mas fácil dar ese primer paso

    falta empatía entre los géneros y dejarse de webiar con esa absurda guerra de sexos.

  16. Gonzalo dijo el 22 / 05:

    A medida que fui leyendo este post, sentía como “dónde está la trampa”. En verdad, cuando terminé de leerlo, no pude sentir sino gratitud.

    Gracias mujeres, por ser todo lo que son.

  17. Nok dijo el 31 / 07:

    Simplemente gracias. Con post así, se recuperan las ganas de seguir intentándolo, sacarse la coraza del “no me importa” y buscar con quien compartir buenos recuerdos.

  18. Sincero dijo el 27 / 10:

    Y en ese momento de debilidad, cuando sientes la fragilidad, cuando vez la sinceridad y lo que realmente hay en el corazón de esa persona, todo lo demás se vuelve banal. Por un momento el tiempo se detiene y deseas que se detenga para poder abrazar al ser que tienes frente a ti y envolverte en el sentimiento que llamamos amor, porque solo en ese momento es cuando estas frente a la verdadera persona que se oculta bajo un manto de ilusiones.

  19. Drope Stein dijo el 19 / 11:

    ¡Taimare quescribe lindo esta caura oiga!

    Irónicamente, hace un rato tuiteaba que esto del #DíaDelHombre no tenía mucho sentido porque no teníamos nada más que exigir (sino ceder, de hecho)… Pero sí, al parecer sí hay cosas que se pueden decir, y las encontraste. Tan asertiva PocketArwen 😀

    Lo de no querer bajar las defensas, uta que es cierto. Y quizás todos tenemos alguna historia acerca de alguna vez que lo hayamos intentado. Yo una vez lo hice y se rieron entre amigas, públicamente, peeero quizás son las reacciones propias a los vestigios del machismo que nuestro propio gremio alguna vez irguió, así que nada de qué culpar.

    Pero igual nomás, yo al menos sí creo que en general la tenemos más fácil, así que no está nada de mal si aprovechamos nuestras ventajas para apoyar en lo que podamos en igualar la cancha. De hecho hace como 20 horas un hueón se estaba envalentonando con una mujer en la micro… y, Dios mío santo señor Jesucristo, qué placer sentí callándolo de un grito al muy @#$%& jajajajajaja.

    Ya, hay que seguir trabajando; shau 😀


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