Tenemos el agrado de presentarles a Rita, quien se ganó un poroto con este tema tan peliagudo que nos cuesta hablar incluso con las amigas (sí señores, nosotras también sabemos guardar secretos). Lea atentamente, usted no está sola en este mundo.

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La publicidad, la tele y las conversaciones que escuchamos entre hombres nos han hecho creer que basta un par de tetas, un culo bonito, o a veces ninguna de las anteriores para tener un miembro duro siempre deseante frente a una mina. ¡Pero no! Todas hemos tenido experiencias que desmitifican la buena disposición masculina. Es decir, los hombres no son tan calientes como le vendieron la pomada a una.

Caso 1: El weón que no quiere

Imagínate que el weón lleva como medio año haciéndote los puntos. Llegan a la cama y el perla no quiere. Utilizas todas las técnicas de seducción infalibles, y nada. No se entiende por qué diablos, si se le para y se le nota que está caliente, no quiere.

Posibles razones:

  1. El weón prefiere postergarlo porque es tan malo pa’ tirar que sabe que si accede no lo van a pescar más. Tiene que asegurarse que la mina está idiota por él antes que mostrarle sus (dis)capacidades amatorias.
  2. Al weón lo invade la moral y descubre a última hora que la fornicación es pecado. Lea el resto de este artículo »