Como ya se ha dicho tantas veces antes, las mujeres podemos ser: picadas, vengativas, zorras, manipuladoras, peladoras, bipolares, celosas, calientasopas… pero ¿y ellos?, ¿cómo son los hombres?

Bueno, estimadas, llegó la hora de que los cataloguemos a ellos. Es el momento de dejar en evidencia las triquiñuelas que los hombres suelen utilizar para que se nos bajen los churrines las defensas ante la testosterona, para que caigamos redonditas antes sus encantos, para tenernos como polillas dando vueltas y chocando contra una ampolleta, una y otra vez.

Amiga: bote el helado de chocolate, queme el “lecciones de seducción” que tiene en el velador, séquese los ojos,  límpiese los mocos y dispóngase a leer el catálogo de Pasteles.

Con ustedes, para empezar, el Parásito.

La historia comienza así: Jendeleyn (mujer  independiente) conoce a Maicol (extranjero patiperro hippie). De inmediato la conversación fluye, y Jendeleyn queda prendada de lo culto y aventurero que resulta el galán. Quedan de volverse a juntar.

Cita #1: Obvio, resulta un completo éxito y él es sencillamente un encanto. Llega la cuenta, y Maicol se disculpa: no alcancé a cambiar mis dólares, pucha, te lo puedo quedar debiendo, y te invito yo para la otra. Jendeleyn paga gustosa, porque claro, ella no es ninguna aprovechada.

Cita #2: Igualmente, un encanto. Esta vez la excusa, al llegar la cuenta, es que mis padres no me depositaron. Jendeleyn no se hace problema; después de todo, Maicol la entretiene tanto, y para la próxima le va a tocar a él, se consuela.

Cita #3: Maicol se reivindica llevándola a comer completos; Jendeleyn no puede estar más feliz.

Cita #4: ¡Fuck! ¡se me olvidó la tarjeta!

Cita #5: No tengo sencillo, ¿me esperas a que vaya a buscar al hotel? Me demoro una hora.

Cita #6: Maicol, a estas alturas, se ha enamorado completamente de Jendelyn y su generosidad. Sin embargo, se muestra “cansado de seguir pegando en la pera”, y le dice a ella que se tiene que devolver a su país, que ya no tiene como mantenerse, que pucha, que están a punto de comprarle un cuadro, pero que no sabe cuando, etc.

Y Jendeleyn le cree. Le tiene fe. Entre lágrimas, le ofrece quedarse en su departamento hasta que sus proyectos funcionen. Pasados 3 meses, Jendeleyn ya no puede ni comprarse calzones; las cuentas y el carrete multiplicados por dos han sido demasiado para ella. Aún así, sigue enamorada y feliz; mal que mal él cocina (con lo que compra ella, claro), y sigue confiando en que será solo por un tiempito, apenas pueda me voy, como le dice él.

6 meses después, Jendeleyn agobiada y aún enamorada, tiene que andar pidiendo préstamos para subsistir.

Al año (sí, al año), Maicol sufre porque extraña su país; ella, que lo quiere tanto y no soporta verlo así, vende el auto y le compra el pasaje: Maicol, aliviado, se va para nunca más volver, y Jendeleyn queda sola, triste, sin departamento y evaluando seriamente la posibilidad de la prostitución.

True story.

Para que a usted, mijita, no le pase, veamos ciertas características de los Maicols que andan rondando por ahí afuera.

Descripción: Este tipo de pastel por lo general es un hombre culto, artista, relajado, libre; calentón, tira rico, es mino; sensible e intenso, es ideal para cualquier mujer que busca ese príncipe azul romántico lleno de detalles y aventuras (lo que yo llamaría un weón mamón). Es muy fácil encandilarse con este macho; el problema con este pastel es que ha cultivado su intelecto a punta de tirarse las bolas. Su postura anti-sistema y rebelde han hecho de esta alma libre un patán, incapaz de hacer nada por sí mismo.

Hábitat: Normalmente lo puede encontrar en cafés literarios, noches bohemias, parque forestal, semáforos, protestas ecologistas,  botillerías, bares de gente shuper cool, centros culturales, postulando al Fondart, en un carrete con los amigos (presentado como el “intelectual” del grupito), o en cualquier lugar donde pueda extasiarse contemplando el amanecer.

FACILIDAD DE DETECCIÓN: AL INSTANTE

Como detectarlo:

1)      Cuando pidan plata para los bebestibles en un carrete de casa, es el mismo que pasa una luca “porque no quiere tomar tanto”, y que después igual no más se va a su casa, como zapato, haciendo pinball en las paredes.

2)      Tal como en la historia de Maicol, siempre deja la tarjeta y el sencillo en la casa o muy muy lejos.

3)      No compra cigarros porque no fuma, pero en los carretes igual termina balséandote los tuyos

4)      Le carga el sistema y el consumismo; ésa es su excusa para no trabajar ni producir.

5)      Para cumpleaños, aniversarios, cumple mes, etc., te regala románticas cartas hechas por él… en hoja de cuaderno.

6)      Cuando salen juntos, es el que te sugiere comprar un copete “para los dos, y lo compartimos”.

7)      Lo mas caro que te ha regalado ha sido un anillo de coco.

8)      Te pide plata prestada mínimo una vez por semana.

9)      Siempre está a punto de conseguir pega.

10)  En general, siempre está a punto de…

Su Misión: Vivir de su arte y del amor, en libertad y ojalá en una comunidad ecológica, mantenido por su pareja, desde luego.

La presa: Por lo general, mujeres profesionales o trabajadoras solventes e independientes, con alguna inquietud intelectual: melómanas, nerds, románticas adictas a la literatura, a la marihuana o al arte, o simplemente mujeres con baja autoestima que quieren sentir que alguien depende de ellas.

Como cazarlo: Es muy fácil: sencillamente demuéstrele solvencia. Si a usted no le importa el dinero y quiere ser mecenas de esta sensible alma libre, tiene el cielo ganado con el Parásito.

Como extinguirlo: Si quieres romper con el idilio pobre, córtale la mesada: verás como rapidito encuentra trabajo, o se busca otra desinteresada pajarita que lo mantenga alimentado y le preste el… nido.

Si te gusta y quieres darle una oportunidad,  habla con la verdad y di, moviendo las pestañas como quien no quiere la cosa, que para la próxima esperas que él te sorprenda, que podrían pagar la cuenta a medias, o que si bien no quieres un tipo que te mantenga, no te molestaría para nada uno que te regalonee de vez en cuando.

A muchas de nosotras nos enseñaron a ser independientes y a mirar con recelo a las minas interesadas. No hay problema con eso; lo que no está bien es confundir independencia con estupidez. Si usted es una mujer que se gana sus lucas, compartir cuentas, regalonear y rajarse con el pololi-tira amigo-peor es na’ resulta casi obvio; pero si el encanto de pastel que tiene al lado se le engrifa cada vez que tiene que meterse la mano al bolsillo, mejor tome cartas en el asunto y exija igualdad de condiciones, antes que no se dé ni cuenta y esté pasándole plata hasta para la micro.

No eres Sor Teresa  de Calcuta; mártires hay muchos, y para caridad existen instituciones a las cuales puedes donar. Por lo tanto, si encuentras a un hombre interesante, culto, romántico, sensible como pocos, pero flojo como un apio, no significa que debas conformarte con él sólo porque sea menos mentiroso que los pasteles anteriores, y además no te cague y comprenda tus ciclos hormonales.

La sensibilidad, el romanticismo y la inteligencia no tienen por qué ir de la mano con la flojera.

Aunque no lo creas, existen machos con las mismas características, pero que trabajan y se esfuerzan por ser mejores. Así que, busque busque, que el que busca siempre encuentra.

Tarea: Ponga su cassette de Calamaro y repita 35 veces: No se puede vivir del amorssss…