El Esquivo es la versión masculina de la jovencita del Villa María hablando de sexo en público: quiere que sea por amor y que signifique algo, no le gusta tirar por tirar; pero ya sabemos que lo santurrona no quita lo caliente.

El polvo Esquivo es meticuloso y nunca atolondrado o impulsivo; lo planea, lo piensa, lo intelectualiza, lo racionaliza; y ahí, es exactamente donde la caga. A diferencia del Místico o el Vikingo, a este weón hay que sacarle el polvo con tirabuzón.

¿Cómo te engatusa? El polvo Esquivo tiene un ángel especial, como que eso de que no te está engrupiendo para bajarte los calzones a la brevedad, tiene lo suyo y seduce a muchas minas. Te habla del sexo con amor y no de “tirar”, de esperar a la persona correcta, a esa con la que haya una química especial… ba bla bla y la volá del enamorado y bla bla bla… y el amor y yara yara yara, y esperar…

¿Cómo identificarlo? Es primordialmente formal, y aunque es buena onda e incluso puede aparentar andar de cool por la vida, se ve bien vestido, nunca llama la atención por su apariencia ni con excentricidades, y es capaz de pasar desapercibido la mayoría de las veces. Es casi siempre lo que conocemos como un “buen cabro”, ese que mi mami estaría feliz con que pololearas, pero que a ti te saca un poco los choros del canasto con su exceso de pausa. (Yo conocí a uno que andaba de intelectual mochero por la vida, pero que en realidad era un gato asustado)

¿Cómo tiran? Uuuufffff, el solo proceso previo es un parto, debes convencerlo de que es con cariño y cuenteártelo con que no es por deporte y bla bla bla (puedes recurrir a tus sesgos femeninos históricos y hacerte la enamorada, pa eso eres mina no?). Debes ser tú la que lo engatusa pá que se los baje, y siempre están a dos minutos de convertirse en tu mejor amigo. Te sale con que “se va a perder esto lindo que tenemos”, o con que “ya no va a ser lo mismo”, o peor aún, con que “si tienen sexo él se puede enganchar y sufrir” y bla bla bla y tú ya no lo escuchas, sólo sientes un murmullo mientras tu cerebro te grita muy fuerte en tu cabeza “¡¡¡ya poh weón, por lo menos agárrame el culo!!!”.

Logras convencerlo, te lo pone en tu conocimiento y pasa lo que tiene que pasar. Pero al esquivo se lo come la culpa, y la incertidumbre… y finalmente tira como pidiendo perdón.

Te hace cariño, te mira, te vuelve a mirar (muchas veces es de esos weones que te mira mientras duermes o mientras tratas de dormir con un weón psycho mirándote). Él sabe que si no dices “te amo” al hacer cucharita después “de” y mientras siente que se ha convertido en tu pololo; entonces será el último, el último polvo contigo.

Contraindicaciones: el Esquivo sufre y se complica por weás. Si te lo vas a tirar por deporte, debes tener presente que él después te recordará con dolor, lo que no quita que te lo tires sin compasión, así que asume callada cuando entres en los anales de sus sufrimientos y pases a formar parte de la larga lista de yeguas que rompieron su corazón.

PD: Nosotras somos yeguas y ellos nunca son tan sensibles como para evitarnos.