¿El pololo falso? ¿Qué es eso?

Las relaciones con el sexo opuesto se dividen a grosso modo en 4:

1. En un extremo, en la friendzone, están los amigos: Esas amigas con tula que no miras tanto, a quienes les cuentas todas tus aventuras y conocen los detalles sabrosos de tus maldades. Esos con los que juegas a tirarte chanchos y que te agarran para el  hueveo cuando no te depilas. Un poco el amigo gay que no es gay necesariamente, que te afirma la puerta, te tiene la chaqueta mientras estás bailando con el mijito rico. En el fondo ese que no te tiras, ni te tirarás.

2. Están en el otro extremo las parejas: Pololos, maridos y todas esas relaciones formales que tiene la gente normal. El que conoce a tu  familia y que asiste a los cumpleaños del sobrino chico. El que recibe regalos  pa’ el 14 de febrero, va al asado contigo y ya es contabilizado por el resto a la hora de hacer listas de invitados como el +1, sin lugar a dudas. Esa relación abiertamente sabida por tu entorno, esa en la que todo el mundo te pregunta cómo estás tú y cómo está él, como parte de una misma frase.

3. En la mitad está el amigo con ventaja: Ese que de repente te encuentras y pasan cosas, ese que de repente llamas pa’ tirar porque andai con la cochiná y con el que no hay una periodicidad definida. Con él no hay jugos como ” ¿Por qué no me llamaste?”, ni nada. Puede ser hasta tu amigo, con el que hay cariño y se estiman como tal, incluso a veces dejan de ser ventajosos y se quedan en amigos no más, al punto de que si él encuentra pareja tú te alegras, pero así de verdad, de corazón. Porque de verdad quieres a tu amigo y lo quieres bien y si la mina es buena onda, hasta la llegas a tener de amiga de Facebook. Bueno, eso sería lo ideal y muchas veces no sucede, especialmente cuando la  tensión zezual no lo permite. Lea el resto de este artículo »