Alimentado por Hobby :)
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Estoy convencida que la Revolución del 68 hizo de muchas de nuestras madres unas supermujeres, convencidas que podían hacerlo todo y romper con el machismo imperante. Y vinieron las pastillas anticonceptivas y la liberación sexual, los jipis, las flores y prohibido prohibir. Y así como ellas podían hacerlo “todo” (derecho a voto, trabajar y ganar el mismo sueldo), también hubo cambios en el otro género. Y empiezó así a surgir una camada de  hombres sensibles, que nacen con cierto chip desde su concepción, que los vuelve realmente distintos a sus generaciones anteriores. Ya no son aplaudidos porque ayuden, sino que COMPARTEN las labores de la casa (o lo intentan). Tampoco son súper hombres porque cuiden a los hijos, sino que está dentro de sus funciones en la vida (o hacen malabares por, otra vez, intentarlo).

Pero claro, como somos humanos y exagerados, nos vamos al chancho y la hueá se descompensa y aparecen los mamoncitos, esos seres amorfos que si les hablai más fuerte o si les dices que tienes otra opinión se ponen a llorar por twitter como una nena asustada. Y es por eso que una, que siempre aboga por la reivindicación de los derechos de la mujer y las responsabilidades compartidas y toda esa vaina, se empieza a confundir: por más que a uno le guste la sensibilidad, el hueón niñita aburre.

Y aparece en esta discusión de géneros el rudo, ese personaje que no tiene nada del estereotipo metrosexual, que jamás se ha echado crema en las manos y que con cueva se echa desodorante, el que sabe perfectamente como cambiar un enchufe sin meterse a google, que carga el peso de las bolsas de la feria sin sacar el “no querían igualdad”, el que no te llora con la película mamona, sino que te pone el ala pa que tú hagas snif. Y una, que viene de una concepción de súpermujeres, que quiere hacerlas todas, queda con todas las ideas patas pa arriba gracias a este personaje. Y tal vez no lo queramos para marido ni para pololo, pero sí pa que te dé un no sé qué cuando lo ves piel al viento, sudor de trabajo rudo. Rudo poh weón, rudo.

Tal vez tienen cero conciencia de la igualdad y no están ni ahí con los conflictos en medio oriente, pero de puro imaginárselos atrincándote contra la pared, te pasan cositas. Aquí van algunos de estos arquetipos (o fetiches) de rudos, expresados en oficios y overoles.

Porque nosotras también tenemos fantasías, ¿OK?

El que vende el gas: Ese sonido característico del fierro en el balón de gas tal vez no nos dice nada, pero cuando el hueón te levanta 11, 15 o 25 kilos como si fuera una pluma, uno derrepente lo mira preguntando como lo hará pa echarse al pecho a su mujer. Caramba, qué escena.

El Cargador de feria (mi favorito): A ti no te da nada ver tanto músculo a punta de trabajo de verdad, cargando de madrugada, verlos ahi todos transpirados al viento con sus caluguitas, revoloteando a las 4 de la tarde, en ese movimiento sinuoso como si fueran volando. La imagen de fruta, verdura, sudor, calugas, alguna ecuación rara me hace no precisamente en la cabeza.

El de la (mega) Ferretería: ¿Quieres ver un pavo real? Anda a preguntar algo con cara de tontita-juguetona a cualquier centro ferretero o mega ferretería. Saltarán como 10 hueones a responder y salvar a la débil mujercita en problemas, porque ellos MACHOS sí que saben. Y bué, de vez en cuando, que haya un alguien que te destape la cañería o te arregle el enchufe para dar la luz porque se las sabe todas, es interesante y sexy.

El de la constru:  Clásico de clásicos. Claro que está el que jamás y en ninguna circunstancia pasaría nada, pero quién no se ha topado con ese que carga cemento, que está ahí sudoroso como una versión menos jabonosa de Pérez-Bannen. En todo caso, si no ha visto ninguno no importa: la televisión, el cine y las pornos se han encargado de meterlo en nuestro imaginario.

El mecánico:  Yo no tengo auto, pero cualquiera que sea capaz de solucionar una pana infernal merece que le hagan un hijo, que le carguen la bip, que le hagan un queque. Sí: que la grasa, que las manos partidas, que la cacha de la espada, pero quien no haya mirado con cara de deseo esos overoles que de un puro cuácate se sacan, que lance la primera piedra.

Bonus Track culposo… Fuerzas especiales: Como una partidaria de las causas sociales y las manifestaciones ciudadanas, mi relación no es derechamente la mejor con estos personajes, pero reconozco que me pasan cosas, sobre todo desde que descubrí que el cierre para hacer pipí es al revés y sus protuberancias son en verdad protectores. Igual hay un par que no les les haría precisamente la maldá.

¿Conclusión?

  • Viva la reivindicación de los derechos de la mujer, pero no se vayan al chancho. Está bien ser sensibles y preocupados, pero mamoncitos no. Para mina, ya es suficiente con una misma :D si no, sería lesbiana sin problema y no lo soy.

  • No es que vaya a cambiar de rubro en su pega, pero hacer un esfuerzo de vez en cuando por alivianar la pega de la chiquilla, que ADEMÁS de lidiar con la U/pega/hijos-sobrinos-etc debe hacerlo con período menstrual/depilarse/verse guapa, sería perfecto pa hacer un gesto que sea recompensado. Mostrarle a su huachita que usté también es un macho y que no anda con huevadas, ayudará a que ella también se sienta más segura de su femeneidad. Y usted señorita, si quiere un chiquillo bien chiquillo, también aprenda a darle ese espacio. Así los 2 se hacen felices. ¿Cómo la ve?

  • Es una humorada lo de los oficios, pero la dura que si quiere jugar un ratito, tampoco nos enojamos ;)