Hablar de los breakups es como ponerte a hablar de guaguas: Toooooooodo el mundo mundial cree tener el mejor dato y solución para todos tus problemas. Desde la crema de matico hasta emborracharse al punto de que se te olvide cómo te llamas y a quién le prestaste el poto, cada quién parece tener lo que, en estado de desesperación, es un buen consejo.

Sin embargo, queridas chiquillas, el punto acá es llegar hasta la raíz de los problemas. O, por lo menos, evitar a toda costa el pajeo mental que significa lograr entender la volá detrás de una patá en la raja, de esas dadas con ganas. Como usted bien sabe, los machitos son terrile descifrables; se les pilla en las mentiras, se les nota siempre la cara de babosos y, para su beneficio señorita, cuando se trata de pasteles, se les puede reconocer en actitudes que denotan cierta inclinación por apretar cuea y pegar la patá.

En esta pequeña serie, encontrará las distintas técnicas y actitudes previas que ciertos pasteles demuestran antes de decidirse por la PLR, se las decimos aquí para que después no se ande quejando y diga “ay pucha, no lo vi venir :(“. Lea y ponga atención a esta primera técnica de la serie:

La Bicicleta

Cual Ronaldo jugando su mejor golazo, el pololi que le salga con la bicicleta previa antes de patearla es bien CSM. Tirando pataditas locas pa acá y pa allá, tanteará el terreno con harto cuidado antes de decidirse por la amarga despedida. Digo que es bien marrrdito porque es uno de los que más engañada la tendrá: No le cambian los arrumacos (que ya, evidentemente, hace por costumbre) ni los regalitos, ni los mensajitos. Ni siquiera se le van las escenas de celos, aunque sí se vuelven cada vez más esporádicas.

Entonces, ¿Cómo cachar que se viene la PLR?

Ponga usted mucho ojo a las siguientes actitudes:

  • Si de repente la llama cada vez menos, pero cuando habla con usted le dice “mi gordita linda la he extrañado tanto últimamente, a ver si encontramos un tiempito para juntarnos“. El weón nunca quiso hacerse ningún tiempito, pero gana momentum para seguir pensándola, gallineando hasta que se le junten las suficientes razones y la esquiva valentía para poner fin a lo que ya se le murió.
  • El cicletero tendrá siempre una salida por el ladito cuando no esté todavía listo para chutearle el traste: “Tengo tanta pega/que estudiar”, “Mi mamá quiere que le ayude”, “me comprometí con el Rolo para acompañarlo”, “el Juancho terminó con la polola así que andamos al rescate”, y etcétera. No significa que siempre que le digan esas cosas sea mentira, pero fíjese bien si las dice justo cuando usted quiere conversar porque la tienen intrigada varias actitudes de su pololi o, peor aún, cuando las usa todas juntas, una tras otra.
  • En este momentum, también debe notar usted que las conversaciones se vuelven más actuales: ya no le habla de dónde van a vivir juntos, de irse a hacer un postgrado y vivir la vida de patiperros, de las gracias que harán los niños (porque cuando los hombres se proyectan, no hablan directamente de los hijos, sino de lo que les van a enseñar y de los orgullos de padre chocho). Ahora con cuea le dicen que tienen el cumpleaños de tal o cual, o que van a ir a la celebración de algún compadre. Incluso le cuentan con ese tono de “pero si te da lata, puedo ir yo”.

La bicicleta es típica de los weones que no se atreven a dejar la cagá hasta que se les hace insostenible. Y entonces dejan la ZORRA, se mandan a cambiar y, como son bieeeen gallinitas, prefieren hacerse humo tras la escoba.

¿Y ahora, Quién Podrá Ayudarme?

Nosotras la ayudamos: esté atenta a los síntomas y oblíguese a ver desde afuera su relación cuando los detecte; de seguro encontrará razones por las que hay que terminar ya con la tontera. Antes de pegar la patá usted primero, como las locas, y luego de pensar bien PERO BIEN BIEN lo que quiere usted, converse honestamente con el pierno y no sea gallinita usted también.