La serie de columnas denominada Taxonomía del Polvo, es un intento por catalogar los distintos tipos de polvo, según el macho involucrado; una manera clara y didáctica que permita reconocer patrones comunes y advertir a nuestras congéneres acerca de los especímenes con los que se acuestan o pretenden acostarse.

El Místico es aquel para quién el polvo no es simplemente la culminación de una atracción corporal, no, no, no. Para este weón la cochiná se traduce en una experiencia universal, un contacto con la energía cósmica y que hasta puede ser producto de relaciones en vidas pasadas.

El Místico no se deja llevar por la mera calentura atracción, no se encandila con un par de tetas turgentes pechos generosos, ni se alcoholiza para tomar valor. No, el místico toma agua mineral o jugo de frutas, y te invita a ver las estrellas antes de tirar hacer el amor.

¿Cómo te engatusa?: el muy maraco te pregunta tu signo, te describe tus características fundamentales [sólo las positivas, porque el weón es Místico, pero no imbécil], te saca la carta astral y te interpreta la letra; sabe de planetas regentes y horóscopos chinos; te embolina la perdiz con que el sexo libera el alma y con que los chacras se equilibran tirando; te habla lento y pausado con la voz más grave que tiene; para que no te des cuenta que el chancho es igual de caliente y sexópata que cualquier otro, incluso igual de dispuesto horny que esos que te invitan una piscola en un bar.

¿Cómo identificarlos?: dicen que no carretean, dicen que no ven televisión abierta; por lo general no usan jeans y prefieren las camisas blancas; de preferencia con algún bordado hindú o latinoamericano chapultepeco; le llevan chalas en verano y bototos con calceta chilota en invierno; pañuelo al cuello teñido con batik y chasconzuelos. Es común que sean poco asiduos a la ducha diaria, ya que creen en eso de los aceites corporales y las esencias humanas, más cercanos al olor a ala que a la feromona cachondera; pero tienen lo suyo, y el pelo tendiente al dreadlock natural les pone su cuota de afrodisiaco.

¿Cómo tiran?: cuando hay lucas de por medio, y muchas veces las hay (porque hay mucho cuico tirado a hippie), te ponen muchas velas, sábanas blancas con pétalos de flores y vapores de aromaterapia en el aire; son suaves, te ponen aceites de masajes y se quebran con la movida tántrica de la que han oído hablar, pero que probablemente no tienen la más puta idea.

Si no hay lucas, en cambio, se te viene un chal en la playa o en el cerro, de lo posible en el descampado y al aire libre, para que puedas sentir la conexión con la pacha mama y de paso, las hormigas en el culo. El Místico sin plata puede ser altamente creativo, llevarte frutas y un yogur natural para untar. En ambos casos es imperativo que no haya mucho ruido y que ojalá suene música oriental de fondo. Son polvos suaves pero intensos: lo místico no quita lo caliente. Le lleva harta sensualidad, mucho juego previo, y las mujeres hasta nos creemos el cuento de que les importamos y hasta de que podrían llegar a querernos; esta es su arma mortal, no sea pollo y no compre la pescá; si el weón es místico, pero es hombre.

Usted no la cague: si le toca un Místico, no sea pava y evite los comentarios de peli porno madrileña; no se le ocurra tirar una talla en medio de la contienda o reírse muy fuerte, esto desbloquea la burbuja mística, estos cabros se creen su cuento y se ofenden.