Hoy en FAQMen tenemos a una invitada, Marisopa, quien nos ha de develar una de las más antiguas técnicas de la selva: La Técnica de Tarzán. Y usté, ¿tiene ideas para posts? Léase nuestras reglas del juego y luego mándenos su colaboración a ladies@faqmen.org :*

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¿Se acuerda usted de Tarzán? Un masho recio, guapo, musculoso y marcado, peludo pero sin parecer mono, y con un vozarrón que le permitía anunciarse por toda la selva. Tan salvaje como la selva misma, pero hombre al fin y al cabo, y con su corazoncito también pues… mal que mal, se nos enamoró de la Jane.

Pero como bien sabemos, a muchos Tarzanes les encanta sentirse libres sabiendo que tienen una hembra en la cabaña arriba del árbol. Cumplen al pie de la letra el dicho de “más vale pájaro en mano…“. Y con esa tranquilidad andan por la selva, saltando de liana en liana, pasándolo chancho. ¿Y la Jane? Bien, gracias… Ojo comadres, esta técnica se trata únicamente de los Tarzanes con Jane en la casa. El verdadero macho libre, sin chiquilla atrás, no representa ningún riesgo para usted más que la adrenalina de revolcarse con él.

¿Le ha pasado alguna vez que conoce algún Tarzán emparejado que -a pito de nada- le comenta que igual piensa terminar con la relación en un corto plazo por A, B o C motivos? O peor aún, ¿le ha tocado a usted un Tarzán con quién sospecha que tiene onda pero está ocupado, y que en cuanto encuentra oportunidad le comenta que su pololi-señora-novia-prometida-etc., es una bruja que puro le hace pasarlo mal, y que ojalá hubiera conocido a alguien como usted antes?

Díganme, ¿a quién no le ha pasado?

Pues bien, eso es lo que conocemos como la técnica del Tarzán: El masho regio de la selva está colgado en una liana; se siente seguro y bien, si no fuera porque quiere volver a sentir el vértigo de saltar a otra; entonces nuestra lindura comienza a tantear el terreno, para ver a cuáles otras se puede agarrar (¡nunca mejor dicho!) antes de soltarse de la que tiene asegurada ahora.

A nuestro Tarzán no le gusta la idea de estar solito; por eso, otea con ojo clínico el horizonte, para ver de cuáles lianas disponibles puede afirmarse en un corto y/o largo plazo. Y usted, que hace tiempo le tiene ganas al Tarzán, con algún gesto técnico, una cerrá de ojitos o alguna otra maroma-  le da la señal de upa-chalupa. Y el Tarzán, sin soltarse aún de su liana, ya sabe clarito a cuál liana va a saltar cuando se aburra de ésta. Usted es la liana disponible, linda la cosa ¿no?

Ojo, que el problema no aplica cuando se trata únicamente de una buena y selvática cacha. No les advierto de este Tarzán para que piensen con cara de vieja de mierda “uy, el gallo fresco”. Si usted le tiene ganas al Tarzán (con Jane incluida, esperando en la cabaña), y no tiene mayores resquemores con eso, deje no más que comience la aventura de la jungla, chille como Mona Chita y dele no más con el perreo intenso; total, para las culpas están los curas y los sicólogos.

No radica ahí el problema.

El problema es, como en casi todos los casos en que la confusión se presenta, si usted siente algo más por su Tarzán. Imagínese usted que lleva mirando con cara de baba hace meses al Tarzán, feliz, emparejado, pleno, etc., etc., etc. Y usted suspira desde su pupitre y sueña:: “si tan sólo estuviera solterito, me lo haría chupete, le cocinaría cazuela todos los días y me pondría el mejor de mis baby dolls todas las noches”.  Y cuando Tarzán tantea terreno, a usted le comienza a latir el corazoncito a full. Y comienza a pasarse rollos.

El tema es que si usted está enamorada o en vías de, puede quedarse sentadita esperando que Tarzán suelte la liana. Sí, porque lamentablemente, la evidencia empírica demuestra que andar publicando “Busco liana de la cual colgarme en el corto plazo, disponibilidad desde cuando me suelte de ésta” no es más que una sucia técnica para cachar: 1.- Quién está disponible cerca; y 2.- Agarrársela con la idea de que tal-vez-en-algún-futuro-cercano-soltará-su-liana-actual-para-amarrarse-definitivamente-a-la-suya.

Malas noticias chiquillas: pregúntenle a las amantes de los casados si acaso Tarzán es amigo de cumplir su palabra.

¡Pero no se me desanime!

Mi consejo: No deje de pasarla bien por eso. O sea, si le tiene ganas y no está ni ahí con el “problemita” de la Jane en casa, dele no más. Pero hágase el favor de no pasarse rollos ni llenarse de ilusiones. Mucho menos, de quedarse pegada. Si usted va a andar de patas negras por la vida, asúmalo como tal y no se ponga a esperar que Tarzán encuentre la paz espiritual en su regazo y por fin deje las correrías en la selva, logrando usted lo que no logró la anterior.

Simplemente deje lo que pasó, o lo que puede pasar, como lo que es: un buen rato. No espere que Tarzán cambie por, ni para usted. Los milagros existen, sí, pero por algo ocurren una vez cada 2000 años. Y si Tarzán termina efectivamente alguna vez para quedarse con usted, no sea lesa y nunca olvide la verdad: ¿Cómo fue que llegó a mi liana?

Es preferible ahorrarse el trabajo de emocionarse con un loquillo que está gorreando a su polola, antes que quedarse para vestir santos esperando que se decida a terminar con la susodicha para estar con una. Páselo bien las horitas que dure, las veces que se repita, pero por favor, no se quede pegada. Y mucho menos, comience a comportarse a lo drama queen armando escándalo porque él le dijo que iba a terminar prontito y ya han pasado años en que la historia no cambia nada… Y por eso le digo, se pilla más fácil a un mentiroso que a un ladrón. Lo que no quita que los mentirosos puedan tirar muy rico también ;)

No olvide: Tarzán es libre, y ama serlo, y no cambia la jungla por nada del mundo, y si no me cree, pregúntele a Jane. Prosiga su safari y cuídese de los tigres que andan por ahí rondando, porque ésos sí que son peligrosos.

Chaíto.