Esta noche les presentamos una nueva autora, que viene directo del país de los cuentos y las niñitas mimadas. La_Princesa tiene su título bien puesto: dulce, tierna y tirana como ella sola. Disfrute sus caprichos, a continuación.

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Sea usted, querida súbdita, virgen o no, lo quiera pal weveo o pa casorio, le cuento que si anda con la mardá puede pasarlo super hiper de lo lindo antes de soltársela a su machito.

Sea porque quiere weviar, vengarse, le da cosita, lo está pensando o cualesquier razón pa demorarse, si ya lo tiene en mente, ¿por qué no pasarlo bien en el intertanto? 1313.

Antes de que siga leyendo, quiero aclarar que, si quiere evitarse más de algún tilde poco agradable, no ande urdiendo triquiñuelas con los tips que le contaré si no planea tomarse la sopa. Una cosa es ser tirana, como yo, y otra muy distinta es ser weona.

En fin, continúo. El chiquillo está como quiere y usted está ya casi convencida de soltarla: es éste el momento en que usted se aplica con los infalibles para tener al guapito bien, pero bien bien comprometido con la meta 😀

Primero que todo, partió a comprarse una mini, la que más le guste,  el modelo da lo mismo y, aunque vaya contra sus principios, póngasela con tacos, en serio.  Si aquí el objetivo no es gustarle ni a la mamá, ni a las amigas, y a los hombres les encanta el “airecillo a prosti”, aunque usted no lo crea.

En esa misma línea, la “careless prosti” deja puras cagás a su paso: No se ponga sostén con alguna polera o vestido que le afirme correctamente o, en su defecto, deje que una polera bieeeen suelta se corra “más de lo debido” o se le suelte “por casualidad” un botón de la blusa, y observe cómo se le dan vuelta las cejas al pobre sujeto haciéndose el weón para no mirarle las lolas y nadar en su escote. Fir-mao.

Un add-on altamente infalible para el objetivo, es andar dejando una estela aromática sutil: procure no bañarse en su Charlie favorita, eso sí, porque el efecto se anula, la weá es SUTIL. Un shampoo y/o jabón de ducha con olorsito rico hace mucho mejor el truco, además, así tiene tema de conversación porque “anda con olor a frutas tropicales, ñam”.

Agachadita, ella lo baila así

Como ha llegado a mi conocimiento demasiadas veces, hay pocas weás que a los hombres les gusten más que ver a una mina agacharse. Así que tenga a mano un poodle, chihuahua o cualquier perrito chico, bueno pa arrancarse, cosa de tener que tomarlo en brazos a cada rato.

¿Te gusta mi cachupín?” le pregunta usté, “¡Es lo más lindo que hay! ¡Tan loquillo!” y se agacha frente a su papi Ricky con la mejor de las inocencias, la más vaporosa de las faldas y el más alegre de los ímpetus. Seguro que el impresionado babosín tiernuchi se ofrecerá a acompañarla a pasearlo, recogerle la caca, comprarle collar y hasta meterlo al auto, con tal de que usté se agache a recogerlo. Infalible.

En las conversaciones “de pasillo” (si el lolito de su elección está en su misma oficina o universidad :O), tenga también a mano una botella de agüita. Va a sonar a puta barata, pero las veces que esta princesa ha dejado caer sin querer (en serio) un poquito de agua sobre su escote, ándate cabrito la cagá que se arma. Da lo mismo cómo sea su escote, da lo mismo quién sea el sujeto: todo lo que tenga que ver con mojarse y minas, vuelve locos a los hombres. En ese sentido, también le va a servir pasar cerca de un regador en verano (“shoy tan libre y sepsi“), hablar de jalea, bikinis, barro, calor, agua helá y echarse vientecito en el cuello.

Ya, en el próximo fascículo de esta guía veremos las indicaciones para el hogar que debe aprender toda multimujer.

Acuérdese que somos todas princesas, pero yo soy la mejor.

Besos!