Los hombres, son todos, absolutamente todos, potenciales infieles. Le guste o no, la cosa es así. ¡No se me enoje! Usted, amiga, también lo es, pero de nosotras no escribiremos, porque aquí nos tratamos con cariño 🙂

Ahora bien, existen a este respecto sólo dos clases de hombres: El infiel y el que intenta ser fiel. Lo único que diferencia a uno del otro es que el primero hace caso omiso del punto de no retorno, y el segundo lo evita.

¿A que me refiero con el punto de no retorno? Bueno, este punto se refiere al límite que tenemos todos, ese momento de la vida donde ya no se puede decidir, y donde los pensamientos románticos sobre castidad, honra, fidelidad y respeto se van a la cresta. A usted le habrá pasado alguna vez despertarse una mañana, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiere acordarse, diciéndose a si misma: “chuuuu, ahora sí que la cagué”. Bueno. Si pasó por eso, es que sabe bien lo que es llegar al famoso punto de no retorno.

El infiel

Así por ejemplo, el punto de no retorno para un hombre puede ser aquel momento en que tiene a una mina encima, en pelota y con las tetas en la cara. Es en ese momento en que este macho deja de pensar, o mejor dicho, su pene piensa por él (obviamente este limite no es igual para todos, algunos pueden tenerlo antes y otros después). Lea el resto de este artículo »