“Yo estaba enamorado hasta las patas cuando me pateó… me pilló tirando con la prima en su casa. Antes me había perdonado otras cagadas, pero ésta no me la pasó… Cómo te explico… mi ex era como un Ferrari: rica, simpática, inteligente, tirábamos rico… era perfecta, pero tú cachai, que aunque tengai un Ferrari, a los seis meses de subirte todos los días arriba de él, te aburre, y te dan ganas de manejar un Porsche, una moto o hasta una citrola; obviamente no te quieres deshacer de tu Ferrari, pero, probar otra máquina de vez en cuando, no es malo…. ¿Por qué?… Porque es diferente no más po’… La prima era una citrola…”.

Damas, les presento al pingaloca.

Descripción

Su Majestad, el rey de los Pingalocas

Todas conocemos a un pingaloca o a varios; este pastel se caracteriza por ser muy simpático, gentil y adulador, vanidoso y atractivo. No necesariamente rico, pero sí con actitud de rico, la misma actitud que hace que una se pregunte: “¿Que le encontrarán a ese pobre cristiano? Siempre se termina agarrando a alguien y no tiene ni un brillo” . Minutos más tarde, el mismo “pobre cristiano” te tiene arrinconada en una esquina, con la falda de cintillo y entregada al amors. Ésa es la principal gracia de nuestro pastelito insaciable: no hace nada que tú no quieras que te hagan, pero claro, casi siempre logra que tú quieras… lo que él quiere.

Al pingaloca le va bien con las mujeres. ¿Por qué? Porque tiene una gran, gran (no sea mal pensada) personalidad; no tendrá vergüenza en acercarse por atrás y susurrar al oído de la víctima: “huy…Te quedan lindos esos pantalones, ¿puedo tocar?… Ya po’ un poquito no más, si es para saber qué se siente”. Si te pilla volando bajo, ¡listo!, el chancho estará tirado.

Hábitat

Tiempo Libre: su lugar favorito es el carrete nocturno, entiéndase: en casa de amigos, choripán bailable, discoteque, etc., siempre y cuando exista un ramillete de féminas a quienes les pueda dar como caja su atención.

Por lo mismo, le cargan los clubes de Toby y/o festival de pichulas): juntarse con los amigos a jugar Winning Eleven le resulta una soberana lata si no hay minas de por medio.

Universidad: es el típico compañero que se ha agarrado a más de 5 compañeras en el año, y que, aburrido de lo mismo,  comienza a buscar y a juntarse con mujeres de otras carreras, las que suelen ser: Párvulos, Trabajo Social, Nutrición o cualquier otra donde abunde el estrógeno.

Trabajo: es el rey del After Office en el Manhattan. En su agenda, tiene dibujada una ruta de cafés con piernas, marcada y coloreada por zona, calidad de silicona y nivel de salubridad. En su agenda telefónica, abundan los nombres de mujeres cuyas caras no puede recordar: “¡Aló! ¿Con quién hablo?… ¿Nayadet?, ¡Naaayadet, preciosa, como no me voy a acordar!, la del Subterráneo, ¿no?… ¿No? Emm… ¿del Mito?… ¿del Alí Babá?”

Cómo se comunica

De forma directa, libre y espontánea. No se anda con rodeos; donde pone el ojo pone el pico la bala. No manda correos, no pide teléfono, no promete amor;  no tira piropos cursis, no le preocupa retener tu nombre, no le interesa conocerte mejor, ni hablar de la vida.

El pingaloca va directo al grano y no pierde el tiempo: si le gustas, te lo dice; si te quiere hablar, se acercará; si se quiere acostar contigo, te llevara a un motel, baño, o lo que sea. Si te haces la difícil, no esperes que te ruegue. Se aburrirá pronto y se buscara una más relajada; obvio, este pastelito quiere pasarlo bien, y tú te estas demorando mucho.

Misión

Follar y divertirse… y ¡no!, usted no busque nada más.

La presa

Todas. Cualquiera puede llegar a ser potencial victima de un pingaloca… él es como la ley: no distingue edad, estirpe o condición.

Siempre existirán algunos más selectivos que otros en cuanto a los requisitos físicos de la víctima; pero por lo general, no tienen filtro, salvo el sanguíneo (consanguíneos de él, no tuyos, desde luego); van a todas con todas, y su lema favorito es: “En época de guerra… cualquier hoyo es trinchera”.

Como cazarlo

Si le gusta el pastel y lo quiere para usted, siga estos sencillos consejos:

1)      Póngase su mejor tenida de casa de burlesque, acércate y déjalo que te engrupa mientras te tocas el pelo y te muerdes los labios.

2)      Rózale cualquier parte del cuerpo con las tetas.

3)      Llévalo a un motel y págalo tú.

4)      Ofrécele ser su amigui con raspe, con atención las 24 hrs.

5)      No lo presiones: no nombres las palabras pololeo, compromiso ni exclusividad.

6)     Cómprate un casco con harta espuma en la nuca. Lo vas a necesitar.

Solo te puedo dar un consejo: asume las consecuencias. No pierdas el tiempo en cambiarlo: no va a suceder.

Decía mi abuela: “el que nace chicharra…” y usted ya conoce el resto; no pienses que por hacerle el vuelo del cóndor, con triple salto mortal y helicóptero invertido, lo tendrás fiel como cachorro huérfano,  porque la cosa no funciona así.  Puede ser que el pastelillo se enamore; pero en ningún caso eso te asegurará su fidelidad.

Como extinguirlo

No hay para qué hacer semejante cosa. Este pastel, aunque usted no lo crea, es el menos dañino de todos. Se preguntará usted: ¿Cómo este timador, guatero del diablo, va a ser inofensivo? Pues sí lo es, y mas aún, le hacen un bien a nuestro género: en época de vacas flacas, es el tiramigo perfecto, siempre está dispuesto y no molesta, tiene técnica y no hace falsas promesas; es el rey de la cachita loca, sin ningún compromiso más que la mutua satisfacción. ¿Me va entendiendo?

El pingaloca se convierte en un pastel sólo si cometes el error de tomarlo en serio; de lo contrario, puede llegar a ser un gran amigo con raspe y hacerte vivir momentos alegres, sin complicaciones posteriores. Para ello, hay que tener 2 importantes cosas en consideración:

  1. El pingaloca no cambia: tiene un chip en el pene que contiene el impulso de follar con todas; tratar de cambiar eso, es como tratar de discutir con una papa. No pierda el tiempo.
  2. ¡Use condón! Es un pin-ga-lo-ca; jamás, jamás se tira sin condón con un pingaloca.

En resumen: no se trata de belleza, aptitudes amatorias, venganza, ni cualquier otra justificación con la que pretendas entender la actitud de este pastel y buscar una solución. El Pingaloca es así; porque la naturaleza quiso, por crianza, problemas psicológicos, incluso para ocultar una homosexualidad encubierta o por simple decisión propia. Pero NO por algo que tenga que ver contigo.