Desde la calle Corazón Roto con esquina PLR, nos visita Carmen, con esta sentida carta al pécoro que tanto dolor le causó. Vaya a buscar helado, cuchara y dispóngase a leer. Eso sí, por si las moscas deje el teléfono lo más lejos que pueda.

 

Querido Ex:

Deseo escribirte estas palabras, porque las he tenido guardadas un buen tiempo.

Sé que las últimas veces me viste indigna y medio demacrada. También sé que mi estrategia de ser tu “amiga”  no resultó y fue patético, porque cada sonrisa que te daba cuando me contabas tus secretos ocultaban mis ganas de pegarte.

Te devolví cada regalo que me diste y me arrepiento, me debí haber quedado con cada peso que gastaste y haberlos quemado para sentir que te dolía o haberlos regalado a las hermanas de mis futuros novios.

Te perseguí en el auto con mis amigas a altas horas de la noche y pasé por tu casa para hacer una cosa patética:  Ver si tenías la luz prendida de tu pieza.

Te llamé de números diferentes para ver si estabas carreteando y le pedí a mis amigas que me describieran el “contexto” de cada llamada, haciendo preguntas como: “¿Había ruido?”, “¿sentiste a una mina?”,  “¿Crees que estaba solo?”. Lea el resto de este artículo »