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En el primer capítulo de los Tips Para un Buen Blow Job, les enseñé El Truco del Helado, que viene siendo como la clase para principiantes en fellatio. Sé que ha pasado harto tiempo y que están muy ansiosas por aprender más, pero tenía que darles un ratito para practicar, ¡sobre todo porque el truco del helado es TAN rico!

Pero aprovechando que estamos en invierno, que es temporada de cucharita y que, con el frío que hace, necesitamos buscar formas de mantenernos calentitos en la noche (sí, esto es básicamente un post de supervivencia), les voy a dar algunos datos para que hagan el mejor Garganta Profunda de su vida.

Ya sabemos que a los hombres les gusta que les hagan sexo oral y, si siguieron los consejos anteriores, estoy segura de que ustedes también se convirtieron en unas fanáticas, de esas que no necesitan que ningún hombre las empuje hacia abajo, porque ya estaban hace rato con la cabeza jugando debajo de las sábanas. ¡Bienvenidas al club! Lo que quizás no todas saben -y obvio que deberían- es que a los hombres los vuelve locos esa sensación de estar apretaditos dentro de algo, no por nada se obsesionan con el sexo anal (tema que dejaremos para otro post). Entonces, si juntamos la calentura que provoca el tener su pene dentro de nuestra boca + tenerlo en un lugar apretado y acogedor, ¿qué tenemos? ¡Una explosión de placer!

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Versión local del cuarentón bien conservado, paradito en latas que tiene fama de ser la raja en la cama, que lo sabe y se aprovecha de ello. No es el mino lindo al que cuarteábamos en el recreo: es el weón que tiene sex appeal —ese no-sé-qué que te asusta pero te gusta— y que con los años se ha ido poniendo como el vino. Salud.

¿Cómo te engatusa? No te engatusa, te engatusas solita! Como es lógico, el muñeco le lleva prontuario largo, que incluye una ex-mujer con carácter, algún hijo adolescente (cheque a fecha,  seguro), y sobre todo, una laaarga lista de amantes, pseudo-pololas, amigas con cover, one night stands, admiradoras secretas y no tanto, vecinas que le van a pedir la consabida tacita de azúcar, y compañeras de pega que cada tanto le deslizan una insinuación, como que no quiere la cosa, o derechamente le tiran los calzones a la cara en el happy hour.

¿Y qué hace él? Se deja querer, pues, si no es weón. En consecuencia, ¿Cómo tira? Como los dioses: así de fabuloso, así de inclemente, sin piedad ni misericordia. Y no es que te exija demasiado —con un weón así de bueno en la cama una hace la previa y después se dedica básicamente a disfrutar— sino que no le va mucho el foreplay, ni es de arrumacos post coitum, mucho menos de desayuno en la cama.

El Madurito  te saca chispas con las manos, te taladra con la mirada, va directo al grano, no pierde el tiempo en weás, no se desconcentra, tiene una energía incombustible, una resistencia feroz y es capaz de hacerte chillar como ardilla poseída, pero no te va a aguantar que después te le apapaches (a diferencia de un George Clooney, a quien sí nos imaginamos haciendo cucharita, ofreciéndote al menos un vaso de agua antes de que te vayas, llamándote un taxi o llevándote a la premiación de los Oscar).

¿Cómo identificarlo? Este espécimen es un desafío y un trofeo, y si una es lo suficientemente agraciada y canchera, es bien poco probable que te diga que no, sobre todo si hay una buena diferencia de edad. A las lolitas les fascina su parada segura y su quijada geométricamente firme y cachonda, y a él le gusta que les guste; sobre todo, le gusta saber que a su edad todavía pueda permitirse tan tiernos manjares.

Y eso no es malo: en lo personal, creo que un polvo con un wachito así es una experiencia que todas debiéramos tener por lo menos una vez en la vida. Lo que sí es malo es que en el ítem performance deja la vara demasiado alta para los que vienen después. Y lo que es peor, es que es re fácil que  la calentura se le suba a la cabeza, que se engrupa sola y termine pensando que puede tener al hombre en exclusiva.

No sea weona: eso no es posible, ni justo, ni necesario.

  • No es posible, porque este tipo de mino cacha el arrastre que tiene, y por lo mismo, no está ni ahí con amarrarse a una sola. ¿Pa qué asumir las responsabilidades de una relación si le llueven ofertas de sexo ocasional? ¿Y a esas alturas de la vida? Ni cagando. Si ni los hijos que tuvo con la(s) ex lo ataron a una relación, ¿usted cree que con su cara bonita lo va a engatusar? Desengáñese.
  • No es justo, porque  un weón que tira así de rico no puede quedarse con una sola mina: DEBE compartir su don con la otra mitad de humanidad que posee el cromosoma XX. O sea, si no ha quedado claro: el SERNAM debiera hacerle un homenaje, ¿ya?.
  • No es necesario porque, a la larga, se va a dar cuenta que un tipo así pa lo único que sirve es pa tirar.  Ni siquiera ‘pa la cama’: pa tirar. Y que aunque se quedara con usted para el resto de la vida, con casa y perro y cabro shico, eso lo único que haría sería convertirla en una celópata de patio (además: despertar molida tiene su gracia las primeras semanas, pero no se puede andar con displasia de caderas para siempre, y hay que concentrarse en otras cosas, como trabajar por ejemplo).

Contraindicaciones: ¿Entonces? Disfrute al semental mientras le dure. Grite, chille, patalee, mírese al espejo y cáguese de la risa solita. Porque de que le va a subir las endorfinas, se las va a subir. Mariposas en la guata, rubores súbitos, fiebre uterina. Gócelo. Pero después déjelo ir, sin culpas, sin penas, sin explicaciones.

Ah, y no se masoquee sapéandole el Facebook, ya que el muro del susodicho es un coro griego de voces femeninas tan deseosas como ud. de marcar territorio y mear cuadras a la redonda (“acuérdate, hoy a las doce, no puedo antes”, “te llamé de vuelta… hablamos”, “te mandé un interno”, etc., etc.). Pero, aunque esas weonas quedaron igual de loquitas y calientes que usted, la diferencia es  que usted tiene un mínimo de amor propio o, en su defecto, un par de buenas amigas capaces de decirle a la cara cuándo está haciendo un poquito el loco.

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*Esta columna es una idea original de Penny Lane (no, no la casi famosa, es un pseudónimo porque la wachita quiere mantener el anonimato; me tinca que se está masticando a un Madurito). Una asidua lectora de FAQMen que decidió enviarnos una colaboración y que desarrollamos de forma conjunta para esta serie. Agradecemos su aporte y, por sobretodo, su tiempo libre pa escribir weás a escondidas del Madurito que se está masticando.

El Esquivo es la versión masculina de la jovencita del Villa María hablando de sexo en público: quiere que sea por amor y que signifique algo, no le gusta tirar por tirar; pero ya sabemos que lo santurrona no quita lo caliente.

El polvo Esquivo es meticuloso y nunca atolondrado o impulsivo; lo planea, lo piensa, lo intelectualiza, lo racionaliza; y ahí, es exactamente donde la caga. A diferencia del Místico o el Vikingo, a este weón hay que sacarle el polvo con tirabuzón.

¿Cómo te engatusa? El polvo Esquivo tiene un ángel especial, como que eso de que no te está engrupiendo para bajarte los calzones a la brevedad, tiene lo suyo y seduce a muchas minas. Te habla del sexo con amor y no de “tirar”, de esperar a la persona correcta, a esa con la que haya una química especial… ba bla bla y la volá del enamorado y bla bla bla… y el amor y yara yara yara, y esperar…

¿Cómo identificarlo? Es primordialmente formal, y aunque es buena onda e incluso puede aparentar andar de cool por la vida, se ve bien vestido, nunca llama la atención por su apariencia ni con excentricidades, y es capaz de pasar desapercibido la mayoría de las veces. Es casi siempre lo que conocemos como un “buen cabro”, ese que mi mami estaría feliz con que pololearas, pero que a ti te saca un poco los choros del canasto con su exceso de pausa. (Yo conocí a uno que andaba de intelectual mochero por la vida, pero que en realidad era un gato asustado)

¿Cómo tiran? Uuuufffff, el solo proceso previo es un parto, debes convencerlo de que es con cariño y cuenteártelo con que no es por deporte y bla bla bla (puedes recurrir a tus sesgos femeninos históricos y hacerte la enamorada, pa eso eres mina no?). Debes ser tú la que lo engatusa pá que se los baje, y siempre están a dos minutos de convertirse en tu mejor amigo. Te sale con que “se va a perder esto lindo que tenemos”, o con que “ya no va a ser lo mismo”, o peor aún, con que “si tienen sexo él se puede enganchar y sufrir” y bla bla bla y tú ya no lo escuchas, sólo sientes un murmullo mientras tu cerebro te grita muy fuerte en tu cabeza “¡¡¡ya poh weón, por lo menos agárrame el culo!!!”.

Logras convencerlo, te lo pone en tu conocimiento y pasa lo que tiene que pasar. Pero al esquivo se lo come la culpa, y la incertidumbre… y finalmente tira como pidiendo perdón.

Te hace cariño, te mira, te vuelve a mirar (muchas veces es de esos weones que te mira mientras duermes o mientras tratas de dormir con un weón psycho mirándote). Él sabe que si no dices “te amo” al hacer cucharita después “de” y mientras siente que se ha convertido en tu pololo; entonces será el último, el último polvo contigo.

Contraindicaciones: el Esquivo sufre y se complica por weás. Si te lo vas a tirar por deporte, debes tener presente que él después te recordará con dolor, lo que no quita que te lo tires sin compasión, así que asume callada cuando entres en los anales de sus sufrimientos y pases a formar parte de la larga lista de yeguas que rompieron su corazón.

PD: Nosotras somos yeguas y ellos nunca son tan sensibles como para evitarnos.