El Publicista es un tipo con el que debemos tener cuidado: es experto en mostrarte una cosa con características de otra. Es cosa que veamos las fotos de una hamburguesa del McDonald´s para darnos cuenta que en estos weones no se puede confiar, porque de que te embolinan la perdíz, te la embolinan.

¿Cómo te engatusa? Con artimañas, con slogans, con frases de tarjeta del día de los enamorados de Village, porque este weón ha sido entrenado para mentir; tomó clases cinco años para vender la pomada, para venderte las virtudes y esconderte las pifias. El publicista no te conquista, se hace campaña. Y el chuchadesumadre lo hace la raja, te photoshopea la relación y te edita la mala onda.

¿Cómo identificarlo? Hay dos tipos de publicistas: el Hipster y el Desgreñado. El Hipster es el que lleva poleras flúor, pantalones ajustados, iPad en la mano, iPod en el bolsillo y iPhone en la oreja. Es ondero y le gusta la música electrónica; se codea con minas ricas que son modelos y tiene un departamento que parece casa piloto gay, y es inofensivo. En cambio el Desgreñado, este no tiene idea cómo combinar la ropa, no sabe lo que es lavarse el pelo y es un ermitaño en medio de la masa, gruñón, crítico.

Capacito que te toque la versión guatona y con barba de tres días, ellos no salen con modelos porque son weonas y te va a convencer de que las minas feas son siempre más interesantes y hasta de que le gustan así, tal cual eres tú. Es probable que este weón además de haber estudiado publicidad, haya estudiado antropología o derecho, y que la publicidad sólo sea un medio para la conquista del universo. Estos son los peligrosos; porque además de intelectualmente atractivos, estos culiaos son estrategas.

¿Cómo tiran? Sólo me referiré al polvo del Desgreñado, porque —menos mal— nunca me ha seducido el Hipster. Y el Desgreñado la sabe hacer, no sólo porque lo suyo es el artilugio, si no porque de tanto leer libros cabrones de filosofía en su casa —que más parece cueva—, ha aprendido que el órgano afrodisíaco femenino por excelencia es el cerebro y no lo que encontramos en la entrepierna. Entonces te calienta de forma creativa, te hace regalos que no esperas y te cambia el formato de todo aquello a lo que estabas acostumbrada.

El desgreñado ha leído por supuesto el Tao, y ha aprendido a durar horas tirando sin acabar y te hace sentir que es una conquista tuya que él acabe. Por lo tanto, te hace dar a ti tu mejor esfuerzo y lo convierte en un verdadero desafío, lo que las primeras veces es sumamente motivador, pero al cabo de un par de veces no entiende que te agota y que quisieras verlo eyacular antes de 3 horas, weón, give me a break.  El desgreñado es por lo general culto, lo que hace que tirar con él sea encantador; puedes tener una hora de sexo salvaje formidable para después conversar de temas país, discutir de la superación de la pobreza y los caudillos latinoamericanos, para luego volver a animalizarte por otra hora más; es un espécimen notable, pero peligroso. Peligroso porque la gran mayoría tiene olor a Narciso, y eso te puede jugar en contra.

Contraindicaciones: El Publicista Desgreñado es peligroso porque como es “escueliao” y domina las artes de engatusar, entonces es sumamente manipulador; y como es ermitaño por antonomasia, entonces lleva una cosa medio Emo-depresivo-weón-sufriente que puede transformarse en un real karma si lo que buscas es una relación duradera; les cuestan las relaciones sanas, son un poco obsesivos y tienden al chantaje emocional. Pero si logras superar su narcisismo y esquivar sus balas depresivas, puede que hayas encontrado al amante ideal.