Es como tu mejor-mejor amiga de la adolescencia, de esas que erai poto y calzón, pero con tula. Te mira las uñas y enchueca la boca si no le parece como te las pintaste o no te combinan con lo que llevas puesto. Te afirma la puerta del baño o te piropea si le parece que tu look es perfecto. Te quita el celular cuando vas a cometer el crimen de llamar de nuevo a ese conchesumadre y te dice “No hueona, cualquier cosa, pero esa hueá no” o te emperifolla como si fueras la drag queen de la hueá y te incentiva a que te sientas la más rica del planeta. Y tiene razón. Porque también tú has estado en la misma con él, porque al gay como que le gusta esa cosa de la emoción, de la sufrida y de la full producción-arreglada-máxima y a una también. Te complementai.

Tiene permiso para decirte y hacer todo lo que un hombre no puede, porque te ofenderías terriblemente. Te puede decir HUEONA, MARACA, PUTA, SUELTA, YEGUA ( y todos estos apelativos juntos o en diversas combinaciones) pegarte una nalgada, agarrarte una teta, sentarse encima tuyo y un largo etcétera y tú dale que te da risa. Anda a ver si alguno de los otros te dice lo mismo, qué dices. Al amigo gay le aguantas y haces cosas que no le aguantarías a nadie, porque simplemente tienen una cercanía única. Una suerte de matrimonio sin sexo, una sensación de seguridad, porque ese hueón además de todo lo bueno, no te está mirando el escote ni te quiere pa’ culiar. Te está escuchando, te está aconsejando. ¡Ay, amiga!

Es el que sabe cómo piensa un hombre porque él también lo es. O sea, es básicamente un infiltrado en el mundo de los hombres, que te reporta de las cosas que piensan y que NUNCA te dirán: “Amiga: Ese hueón está con otra mina, OBVIO”, “Ya mira, ya caché, lo que pasa es que le caís bien pero no quiere seguir tirando contigo”, “Hueona, yo ví cómo te miraba y un hueón que mira así es porque lo tenís loquito”,  “Igual el loco ha sido buena onda, es ahueonado, pero fíjate que pa’ tener esos detalles siendo hombre…”, “Al loco no se le para porque…”,  etcétera. O sea, todas esas cosas que se te pasan por la cabeza y que tus amigas te dicen que no pa’ que no sufrai, él te las dice no más. Con cariño, pero sin anestesia. Porque el loco, en el fondo, es hombre.

Lejos puede ser uno de los mejores paños de lágrimas del mercado. Te entiende, te aconseja, te mima, te aleona y te dice que no te puedes quedar ahí, pasiva, como gallina de loza. Porque no pretende comerte, como podría ser en el caso de otro hombre o agarrarse al mino por el que estás sufriendo, osea, está fuera del target de preocupación. También se conectó con su lado femenino, con la delicadeza, con los afectos, con el demostrar, con el ponerse bien los pantalones, la falda, la boa, los tacos o lo que fuera. Con ese lado maternal-femenino-geisha-zorra, incluso más que tú.

Tiene sentido del estilo y de la estética que dan ganas de decirle que les dé charla a todos esos hueones que nunca aprendieron a combinar colores o a verse bien, porque el hueón parece que nació con ese buen gusto. Vaya a saber uno si viene de fábrica, si su medio lo ayudó, la cosa es que a veces se transforma en además tu mejor coolhunter, porque como decía el punto 2, además te va a decir EN SERIO si no te queda bien.

Te mostró su mundo y le encantó que supieras lo que era. Te enseñó que Manhunt era bastante menos ahueonada y bastante más directa que Tinder. Cada vez que tarareaste frases como “La pantera duerme en mi ropa interior”, te decía “hueona, esa canción que me encantaaaa” y sabías perfectamente que era de Mónica Naranjo, aunque la mayoría de tus amigos hétero no tengan idea quién es. Se cagaron de la risa con  Amigas y rivales y el backstage del mismo programa;  hace rato se te había pegado el decir “PAVRE”, mucho antes de twitter  y hasta bailaste una salsa con el Ché de los Gays.Y cuando fuiste a otros locales gays sin él, le encantó y preguntó por ese par de locos que seguro que andaban ahí y que seguro no se quería encontrar. Porque como eres su amiga, le encanta que compartas con él ese mundo también.

A veces es como si fuera el hombre ideal, pero ni en 20 reencarnaciones ni aunque naciera de nuevo, al hueón le gustarían las minas, pero apuesto que más de alguna vez pensaste que te gustaba, porque como era posible que un hueón fuera tan bacán. Es ideal porque el hueón te entiende, le gusta la labor doméstica, te acompaña, te apaña, te hace reír y con un par de encachás hasta se ve mino. Pero no. Es gay, le gustan los hombres. Puede ser tu perfecto wingman, ese que te sirve de pantalla si es necesario o de protección al final del mambo. O incluso, en un extremo, a lo Bombal, podría ser tu marido ¿Qué cosa más bacán sería que él fuera tu pareja si el loco tiene todos los atributos que te encantaría que tuviera alguno de esos pelotudos con los que has estado? Fiel, el más fiel que todas las zorras de tus amigas. El hombre ideal en otra dimensión, el más prohibido de todos pues no le gusta lo que a tí te encantaría. El verdadero hombre ideal… pero para ser tu [email protected] Tu buen, incluso, mejor [email protected]

Mapapo: Productora de ideas, escritora compulsiva y eterna amante de la intensidad. Si todo fuera en serio, la vida no tendría sentido. Sígala en twitter!

2 Comentarios:

  1. Mire dijo el 22 / 08:

    la pura verdad … tengo uno y es así

    grande maga!

  2. Julio dijo el 12 / 02:

    La embarró el post lleno de clichés.
    No me había topado nunca con uno así por parte de ustedes chiquillas.
    Saludos


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