Martes, 01:45 de la mañana y estás chateando con el pinche nuevo. Ya hay códigos luego de las veces que han estado juntos, se están coqueteando mediante frases subidas de tono, la cosa está entrete. De repente tu celular vibra y es tu ex el que te está llamando. Y piensas en contestar, en una de esas le pasó algo, pero no. Prefieres que suene hasta que se canse, prefieres cualquier cosa antes de lo que significaría volver a hablar, además ¿De qué?

Mientras, del otro lado del whatsapp “El nuevo” pregunta si todavía estás ahí. Inventas una excusa para salir del paso, mientras piensas en la rabia que te da que ahora, AHORA, meses, años después venga a buscarte. Dan ganas de mandarlo a la mierda, decirle que se busque una puta si anda llamando a esta hora, que seguro esas le responden cada vez que anda caliente. Ahora, ahora que “Ya fue”.

Domingo 17:48. Te diriges a un concierto de tarde, te vas a juntar con tus amigas. Arregladita, maquillada, te ves tan linda. Tan linda luego de meses de pasarla mal. Y sin aviso, así de sopetón, ves a lo lejos una silueta y un modo de caminar que reconoces bien. Ya no hay vuelta atrás, hay poca gente, mucho tráfico de vehículos, es de día y tampoco tienes el celu a mano para hacerte la hueona. Y sucede ese momento horroroso: Te ves a lo lejos con ese que ya no es nada pero todavía te pasan hueás. Se miran sin mirarse, se saludan con gusto a nada y es el “bien, gracias” más frío, cínico y deshonesto del planeta. No están bien, no se agradecen nada, no les interesa como está el otro, a lo más te encantaría que no existiera y que, si existiera, que se dejara de hueás, se abrazaran o estuvieran en pelotas conversando después de haber tirado, pero no, ya no pasó ni será. Ya fue.

Jueves 22:45 Ya habías decidido que no volverían a hablar y te enteras que tu abuelita está en una situación complicada de salud. Es posible que no resista más de 3 semanas. No piensas en llamar a tus amigas, ni a tu papá que está pa la cagá, ni si quiera quedarte en tu casa. Lo único que quieres es estar abrazadita al pecho de ese que ya fue, pero que te conoce tan bien. Lo único que quieres es estar ahi, sin que te pregunte nada, sólo haciéndote nanai. Pero claro, ya fue, no hay nada -ni menos cuando estás débil-que debas hablar con él. Aunque entre la angustia, termines igual buscándolo. Y puede ser que hasta no sea ni para volver ni nada, simplemente porque necesitas, quieres un lugar con gusto conocido, quieres refugiarte en él. Pero pucha, ya fue.

Viernes 20:30 Decides dar el (otra vez) primer paso y quedar de juntarse con ese con el que hace rato están entre que sí y que no. Y bueno, todas las otras veces que han quedado de juntarse siempre pasa algo, ALGO indiscutiblemente razonable para que no se junten, una justificación que siempre queda con un dejo rarito, como no 100% creíble. Te llega un nuevo mensaje que dice que deberán postponerlo por otra razón súper justificable pero sin poner una nueva fecha. Te das cuenta que estai puro perdiendo el tiempo, no alcanza ni pa buena onda. Ya fue.

Cuando ya fue, hay cosas que ya verdaderamente no importan. Ya no te acuerdas de él,  estás pensando en otro (o en otros) o simplemente ya no se te pasa por la cabeza  llamarlo cada vez que te sientes frágil para que venga a rescatarte o te haga nanai bajo las sábanas. Piensas en otras opciones, se te borra de la cabeza, ya no está en el mapa ni en los 3 últimos chats.

Pero hay otras veces que uno quiere tapar el sol con un dedo y asumir una ruptura instantáneamente cuando todavía no ha pasado el duelo en tu yo más interno, o que todavía no quieres que se acabe, aunque digas que sí, aunque el otro ya asumió que sí y te hizo notar que no quiere nada más que ver contigo. El chiste ahora es saber cuándo ya fue. Para no dar jugo, para no hacerse daño, para no morir en el intento. Para tener algo de respeto por ese “nuestro” que sí hubo.

Definamos: ¿Qué es “Ya fue”? 
  • Tenías algo con alguien y ya no están juntos. Pasó un tiempo considerable en que ya no ha pasado nada. Intentar volver sería un error.
  • Nunca tuviste algo serio con ese alguien, porque estaban  como gustándose a destiempo. Pasó el tiempo, ya estás en otra, él está en otra. Pasó la vieja, diríamos.
  • Estás con alguien, pero las cosas ya no son como antes. Cada uno en la suya, ya cada vez son menos pareja, terminar es inminente.
  • Volviste con tu ex, lo intentaron, se empoderaron de los recuerdos y lo importante de la relación, pero aún así, no resultó. Ya pasó mucho tiempo, ya no son los mismos, hay cosas en las que no cederán a estas alturas.
  • Te vuelves a juntar con ese pololo de los 17 y está bien, pero ya no tienes 17 años, él tampoco.

¿Quedó todo claro? Y bueno, las mujeres somos mandadas a hacer para querer saber los por qués de una ruptura, saber si en realidad es por lo que tú piensas que terminaron o en realidad hay otra razón: hay otra, te dejó de querer, hiciste algo que no quieres volver a hacer en el futuro, tal vez no entendió que tú recién le tomaste el peso a la relación meses después, qué sé yo. Hay veces donde de verdad ya no importa aclarar nada, pero creo que hasta el momento no conozco mina que no quiera saber ¿Por qué? Si no se dijeron todo, es la mejor manera de que pasen semanas, meses, años con incomodidades varias, pegados, rayándola.

¿Nada más por hacer? El asistencialismo Madreteresístico expuesto en otro post de acá, de repente da la idea de que siempre se puede hacer algo más, si lo quieres y es importante, en una de esas puedes hacer aún más como solucionarle la vida, conseguirle pega, hacer que cambie, creer en sus promesas de cambio o en las tuyas. Hay casos donde simplemente las cosas están tan viciadas que es imposible recuperar o avanzar. No queda otra de asumir que la cosa ya fue, que te va a doler el corazón y el ego, pero ya está, pasará el tiempo y volverás al mercado.

¿Y si dejáramos el orgullo y el ego de lado? En muchas ocasiones hay relaciones que se van al carajo por estos dos malos amigos. El orgullo de no querer ser tú la afectada o dañada o menoscabada, te hace poner una barrera en la que le pides que al otro sea el que actúa para tú recién pensar en reaccionar “Si quiere salir conmigo que me llame él, yo no lo voy a andar llamando” “no ME HA escrito nada”, etc. Sobre todo en una sociedad machista en la que el hombre DEBE tomar la iniciativa para que la mujer reaccione cual estatua humana bajo el sonido de la donación, recién puede moverse.   El jugársela a veces implica dejar de lado el orgullo y el ego, agarrar lo que se siente de las riendas y decir “Bueno, acá voy” y tirarse en paracaídas en plena montaña donde no sabes si habrá choque frontal y te mandarán a la mierda o una feliz caída en pastizales verdes como de cuentos. ¿Cuántas relaciones se habrían salvado si el orgullo y el ego hubiesen sido dejados de lado? Estoy segura que demasiadas.

Enfrentar la pérdida frente en alto, pero sin ultimar los cartuchos: Sentirse libre de poder decir todo lo que se pudo haber dicho, haber hecho todo lo que estuvo a tu alcance o dejar todo claro para ambos, es básicamente el primer paso para avanzar. Aunque duela, aunque moleste, aunque ya fue y dé lo mismo para la otra persona: empieza por ponerte en la buena contigo y con lo que sientes. Muchas veces no hacerlo significa quedarse pegada en historias que se añejan sin respuestas y no permiten que puedas lanzarte un piquero en lo que viene: tal vez algo mejor, algo mucho mucho mejor.